Lección 10

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Para el 3 de Septiembre del 2005

     

Libro Complementario

Año Bíblico: Zacarías 1 2 3 4

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Unión Mexicana del Sur

Notas de Elena White

 Lecciones en Audio (Real Audio)

 

 

  Lectura para la Semana  
 Génesis 1:27, 28; 2:15; 3:17-19; 2 Tesalonicenses 3:6-12; Hechos 10:36-43; Efesios 4:28; Mateo 25:14-30
 

Señor de nuestro trabajo

     

PARA MEMORIZAR
 

“El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo” (Luc. 3:11)

 

PENSAMIENTO CLAVE

Los que viven bajo el señorío de Cristo demostrarán excelencia y productividad en su trabajo. La obra de sus mentes y manos reportará honor a Dios y bendiciones a quienes los rodean

 

 

  •  Sábado 27 de agosto.

LA DIGNIDAD DEL TRABAJO. Como seguidores del Señor Jesucristo, somos llamados a poner nuestras mentes en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Sin embargo, al mismo tiempo, Dios también nos llama a ser productivos en nuestro trabajo diario. Comentando acerca de la parábola de los talentos, Elena de White nota que “Dios nos ha llamado a servirlo en los asuntos temporales de la vida. La diligencia en esta obra es una parte de la verdadera religión tanto como lo es la devoción. [...] Cada hombre y mujer verdaderamente convertido será un obrero diligente” (PVGM 278).

En la lección de esta semana, exploraremos el don del trabajo para quienes han aceptado a Jesucristo como su Salvador y Señor. Descubriremos que la excelencia y la productividad en nuestro trabajo son partes importantes de nuestro testimonio como ciudadanos del Reino de los cielos.

 

  • Domingo 28 de agosto, El Don del Trabajo en el Edén (Gén. 1:27, 28; 2:15).

Contrariamente al concepto corriente, el trabajo diario no es una de las consecuencias negativas de vivir en un mundo pecaminoso (la idea común de que el trabajo es malo, ésta sí es una consecuencia del pecado). El trabajo significativo y digno para la familia humana fue parte del plan original y perfecto de Dios.

¿Qué asignación de trabajo dio el Creador a nuestros primeros padres? Gén. 1:27, 28; 2:15. ¿Cuál era la naturaleza de su tarea? ¿Por qué debía existir el trabajo en un ambiente perfecto y sin pecado? ¿Qué nos dice la existencia del trabajo en el Edén acerca de la idea del trabajo, en general?

El jardín del Edén era un ambiente sin defectos. Toda la creación se regocijaba en armonía perfecta. En el marco de esta situación idílica, Dios les dio a Adán y a Eva una asignación importante de trabajo, tanto para el jardín mismo como para el mundo en general. Toda su relación con el mundo creado alrededor de ellos no estaba limitada sencillamente a gozarlo; más bien, debían interactuar con él. De hecho, debían gobernar y cuidar al mundo creado; de este modo, en un sentido eran gobernantes-jardineros, que trabajaban en su hogar en el jardín mientras gobernaban la tierra y las cosas que había en ella. Aunque creados en forma separada del mundo natural, eran claramente parte de él, trabajando en él como obreros, mientras, al mismo tiempo, dirigían todo. Era realmente una combinación interesante de tareas.

Dada la naturaleza de la humanidad y nuestra capacidad de crecer, aprender y avanzar, ¿por qué crees que Dios deseaba que nuestros primeros padres, aun en un ambiente sin pecado, trabajaran y tuvieran responsabilidades?

¿De qué modo tu trabajo, cualquiera que éste sea, te ofrece oportunidades para crecer, madurar y aprender? ¿Qué puedes hacer a fin de aprovechar todas las oportunidades que te ofrece tu trabajo para tu crecimiento y madurez personal?

 

  • Lunes 29 de agosto, Los Desafíos del Trabajo Después de la Caída (Gén. 3:17-19).

La entrada del pecado en el mundo tuvo numerosas consecuencias negativas. La consecuencia más devastadora fue la muerte. Mucho antes de que Adán y Eva experimentaran personalmente la muerte, fueron testigos de las horribles consecuencias de su pecado, al sufrir por la muerte de Abel a manos de su hermano, Caín. Además, el pecado no sólo afectó a la familia humana; también afectó el ambiente.

Lee cuidadosamente y con oración Génesis 3:17 al 19. ¿De qué modo afectó la entrada del pecado el medio ambiente y nuestra interacción con él? ¿De qué manera comprendes lo que Dios está indicando en esos textos? ¿Fueron estos cambios solamente castigos por el pecado o fueron resultados naturales del pecado?

No sabemos cuánto tiempo pasó, después de que Dios creara el mundo, antes de que el pecado arruinara la perfecta creación. Sin duda, Adán y Eva gozaron del privilegio de trabajar en esas condiciones maravillosas. Con la entrada del pecado, sin embargo, el ambiente llegó a ser hostil y severo. Nuestros primeros padres fueron obligados a sufrir y trabajar con el sudor de su frente. El ciclo del deterioro y la muerte en el ambiente natural era un recordativo constante de su propia finitud y mortalidad, así como un gran contraste con el Edén que una vez habían gozado.

Al hacer una rápida lectura de estos textos, parecería que el Señor hubiera sido demasiado severo al castigarlos. No obstante, si profundizamos en la lectura, ¿qué más puedes ver allí? En otras palabras, ¿de qué modo podría Dios haber usado estos cambios para ayudar a Adán y a Eva?

“Era el propósito de Dios aliviar, por el trabajo, el mal introducido en el mundo por la desobediencia del hombre. El trabajo podía hacer ineficaces las tentaciones de Satanás y detener la marea del mal. Y, aunque acompañado de ansiedad, cansancio y dolor, el trabajo es todavía una fuente de felicidad y desarrollo, y una salvaguardia contra la tentación. Su disciplina pone en jaque la complacencia propia y fomenta la laboriosidad, la pureza y la firmeza. Llega a ser, así, parte del gran plan de Dios para restaurarnos de la caída” (MJ 211).

¿Qué ejemplos has visto de cómo podemos valernos del trabajo para nuestro beneficio espiritual?

 

  •  Martes 30 De Agosto, La Productividad en Nuestro Trabajo (2 Tes. 3:6-12).

Lee 2 Tesalonicenses 3:6 al 12, y luego responde a las siguientes preguntas:

1.         ¿A quién deberían evitar las personas?

2.         ¿Qué ejemplo deberían seguir, y en qué sentidos?

3.         ¿Qué razón dio Pablo para el hecho de que él y sus compañeros evangelistas trabajaban para ganarse su sustento?

4.         ¿Cuál era la actitud de Pablo hacia los que rehusaban trabajar?

5.         ¿Cómo resumirías la esencia de lo que Pablo escribió aquí? ¿Qué principios hay aquí implícitos, que nosotros deberíamos aplicar hoy a nuestras propias vidas, y a la forma en que hacemos nuestro trabajo y nos relacionamos con los que no trabajan?

6.         ¿En qué situaciones podrían los que no trabajan ser excusados de trabajar? ¿Cuál es, entonces, tu responsabilidad hacia tal persona?

Cuando somos productivos en nuestro trabajo, recibimos bendiciones de muchas maneras: podemos proveer a las necesidades de nuestros familiares y amados. Nuestra productividad también honra al Dios a quien servimos. Sea que estemos arando un campo, cuidando a un enfermo, trabajando en la casa o manejando una pequeña empresa, podemos usar este tiempo de trabajo para honrar a nuestro Señor y ser una bendición para quienes nos rodean. Ésa es la actitud de una persona que vive bajo el señorío de Cristo.

“Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma”. ¿Cómo relacionas esta amonestación con toda la idea de la gracia, el perdón o el tratar a las personas mejor de lo que merecen, así como Cristo nos trató mejor de lo que merecemos?

 

  •  Miércoles 31 de agosto, Trabajar para Beneficio de Otros.

¿Qué principios con respecto al trabajo compartió Pablo con los creyentes de Efeso? Efe. 4:28.

El apóstol Pablo practicaba lo que predicaba. Dirigiéndose a los ancianos de Efeso antes de salir de Mileto, dijo: “Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido” (Hech. 20:33, 34). La enseñanza de Pablo, en palabras y en su vida, nos recuerda el consejo de otro siervo de nuestro Señor Jesucristo. Juan el Bautista desafió a sus oyentes a permitir que los frutos de sus labores bendijeran las vidas de quienes los rodeaban: “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo” (Luc. 3:11).

Lee Santiago 2:14 al 20. ¿Qué mensaje importante se señala a los que profesan ser salvados sólo por la fe? ¿De qué modo este consejo nos ayuda a comprender lo que es realmente la fe salvadora?

Lo que es fascinante acerca de las palabras de Santiago es la clase de obras que él vincula con la fe. A menudo tendemos a pensar en las obras como no robar, no matar, no quebrantar el sábado, etc.; cosas que, por supuesto, están implicadas en lo que significa seguir a Cristo. No obstante, Santiago habla aquí de otro asunto: cuidar a los que están a nuestro alrededor y tienen necesidades. Decirles cosas bonitas u ofrecer una oración en su favor no es suficiente; Santiago nos está dando ejemplo de la clase de obras que revelan la fe verdadera. Como cristianos, necesitamos ser cuidadosos de no quedar atrapados, como los fariseos, en “diezmar la menta y el comino”, mientras que ignoramos las cosas más importantes de la ley: “la justicia, la misericordia y la fe” (Mat. 23:23)

Ayudar a los pobres requiere dos cosas: tiempo y dinero. ¿Cuánto de tu tiempo, o cuánto de tu dinero, estás dispuesto a utilizar para ayudar a los necesitados que te rodean? ¿Qué dice tu respuesta acerca de la clase de fe que tienes?

 

  • Jueves 1 de septiembre, Trabajar Mientras Esperamos el Regreso del Señor (Mat. 25:14-30).

El Señor Jesucristo relató una parábola que enfatiza la importancia de usar todo recurso hasta su máximo potencial, mientras esperamos su regreso.

Lee la parábola de los talentos, en Mateo 25:14 al 30. ¿Qué lecciones podemos aprender para nuestras vidas, hoy? ¿Qué mensaje nos está dando Jesús?

“No hay un solo ser humano a quien no se le haya entregado algún talento; cada uno tiene una tarea que hacer para el Señor. Ninguno puede ser excusado. Ninguno ha de permanecer en la inacción; a cada uno se le requiere que haga lo mejor que pueda; los talentos confiados a él han de ser usados en un servicio consagrado para el Maestro”.–E. G. de White, “Redeem the Time Because the Days Are Evil”, R&H (21 de abril de 1896).

Lo que también es fascinante acerca de esta parábola, es que sigue inmediatamente a la parábola de las vírgenes insensatas (ver Mat. 25:1-13), que tiene un énfasis mayor sobre la vida de fe, devoción y oración, que conduce a la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. De inmediato sigue la parábola de los talentos, que trata acerca de la vida cristiana activa, que no sólo es orar, creer y estudiar, sino también hacer trabajo para el Maestro.

Aquí, el principio no se limita sólo a nuestro trabajo para Dios. Todo nuestro trabajo, todas nuestras tareas, deberíamos hacerlos con fidelidad y diligencia, como siervos fieles.

¿Cómo entendemos esta parábola a la luz del concepto de salvación únicamente por la fe? Rom. 3:28; 4:1-13; Gál. 2:16.

Nuestra fe se revelará a través de nuestras obras o trabajos, por lo que hacemos con los dones que Dios nos ha dado. No podemos separar nuestro cristianismo espiritual de la forma en que vivimos en la práctica; y cómo vivimos no puede separarse de cómo obramos, cómo hacemos nuestras tareas, cualesquiera que sean. En el mercado del trabajo, una labor fiel, completa, diligente y honesta puede constituir una expresión poderosa de nuestra fe, así como un testimonio sólido acerca del Dios al que servimos.

Si todo lo que una persona conociera acerca de tu fe fuera la forma en que trabajas, ¿qué impresiones recibiría esa persona acerca de tu fe?

 

  •  Viernes 2 de septiembre.

Para Estudiar y Meditar:

Lee también Palabras de vida del gran Maestro, pp. 293, 294.

Algunas personas son llamadas a hacer un trabajo de tiempo completo para Dios. Tienen el privilegio y la responsabilidad de dedicar su atención completa a los negocios del Reino. Elena de White se refirió a este llamado de tiempo completo al ministerio en una carta escrita a comienzos del siglo pasado: “Muchos hombres y mujeres jóvenes, ahora ocupados en trabajos seculares, se sentirán profundamente conmovidos para darse a sí mismos al servicio de Dios, para llegar a ser canales de luz. [...] Déseles la oportunidad de obtener una educación para el trabajo de Dios. Y que todos los obreros de Dios ayuden y estimulen, y se animen unos a otros con sus oraciones y conversaciones fieles, impresionando unos a otros con la dignidad y la responsabilidad de la obra en la que están ocupados”.–E. G. de White, Carta 66, 1901 (MR 44).

 Preguntas Para Dialogar:

1.         ¿De qué modo el sábado se relaciona con la cuestión del trabajo? ¿Qué mensaje nos da el sábado con respecto a nuestras labores?

2.         ¿Cómo entiendes el mensaje básico del estudio de esta semana en relación con las palabras de Gálatas 6:2?

3.         En cada generación, Dios ha levantado a hombres y mujeres que lo han honrado con su labor. Piensa en tu propia cultura. ¿A quién recuerdas como una persona cuyo trabajo glorificó a Dios y fue una bendición para otros?

4.         ¿Hay alguien, en tu propia familia de la iglesia, sin trabajo en este momento? Si es así, ¿qué pueden hacer, como comunidad de la iglesia, para ayudarlo a 1) proveer a las necesidades inmediatas de su familia, y 2) encontrar trabajo para esa persona?

5.         “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Tim. 5:8). Analiza con tu clase las implicaciones de este texto con respecto a cómo tratarías a alguien que se rehúsa a proveer para su propia familia.

 

 

 

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