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Para el 9 de julio de 2005 |
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Libro Complementario |
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Unión Mexicana del Sur |
Notas de Elena White | |
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | ||
| Éxodo 19:5; Romanos 3:24; Efesios 1:7; Génesis 2:24; Job 1:1-5 | ||
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Señor de nuestras prioridades |
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PARA MEMORIZAR |
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“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33) |
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PENSAMIENTO CLAVE El Señor Jesucristo no debe ser el primero entre iguales en nuestras vidas. Necesitamos que sea el primero, sin rival.
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Sábado 2 de Julio
LA PRETENSIÓN RADICAL DE JESÚS. Jesús nos exhorta a que le demos el primer lugar en nuestras vidas, sin ningún rival. A todo el que quiera ser su discípulo, le dice: “Si alguno viene en pos de mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Luc. 14:26). Obviamente, esta declaración de Jesús no puede ser tomada literalmente. Si somos llamados, como seguidores de Jesús, a amar a nuestros enemigos (Mat. 5:44), ciertamente debemos amar a los que están más cerca de nosotros, como por ejemplo los miembros de nuestra familia inmediata. Jesús no nos está pidiendo que odiemos a los miembros de nuestra familia; en cambio, usando imágenes fuertes y exageradas (hipérboles), está expresando que necesitamos darle el primer lugar en nuestras vidas. Él debe ser nuestra prioridad máxima, el receptor de nuestra más elevada devoción. Al considerar quién es él –no sólo nuestro Creador sino también el que nos redimió con su propia sangre (ver 1 Ped. 1:18, 19)–, sentiremos que le debemos todo; y él acepta este reconocimiento invitándonos a sea el primero en nuestras vidas. ¿Cómo podríamos hacer algo menos que esto?
Domingo 3 de julio, La Tierra es del Señor
Lee los siguientes versículos. ¿Cómo te ayudan a comprender las pretensiones que tiene Jesús sobre nuestras vidas? Gén. 1:1; Éxo. 19:5; Isa. 45:18; Sal. 24:1; Sal. 50:10, 11; Col. 1:16. La idea de que el Señor tiene prioridad en nuestras vidas depende de quién es él, en contraste con quiénes somos nosotros. En el contexto de esta relación, podemos entender por qué razón el Señor debería tener la prioridad absoluta sobre nuestras consideraciones. El dirigente de una nación no tiene el derecho moral ni legal de formular reglas para los ciudadanos de otro país, ¿verdad? El presidente de Francia, por ejemplo, no tiene ninguna autoridad para ordenar a los habitantes del Paraguay cómo deben vivir. El Señor, como nuestro Creador, es el Gobernante soberano del universo. Lo reconozcamos o no, él tiene derechos sobre nosotros, de la misma manera en que un gobernante de un país específico tiene autoridad sobre los ciudadanos de ese país. El Señor nos ha delegado la mayordomía y la responsabilidad sobre las cosas de esta tierra, sobre todo lo que poseamos, sobre los dones que tengamos; pero sólo los tenemos porque Dios primero ha creado esas cosas y luego nos las ha dado. Es vital recordar este concepto, porque Dios no nos obliga a usar, para su gloria, los dones que nos dio. Él nos hizo libres; libres para establecer las prioridades como queramos. Podemos reconocer su derecho sobre nosotros, o podemos seguir nuestro propio camino, haciendo lo que queramos y, por supuesto, cosechar los tristes resultados de nuestras elecciones equivocadas. ¿Sabes cantar bien? ¿Eres dueño de muchas propiedades? ¿Eres un buen orador? ¿O un agricultor de éxito? Sea lo que fuere que tengas o que seas, medita en cómo todas las cosas provienen de Dios. ¿De qué modo el darte cuenta de esto puede ayudarte a comprender de qué forma debes establecer tus prioridades? ¿Qué cambios necesitarías hacer para asegurarte de que Cristo sea lo primero en tu vida?
Lunes Lunes 4 de julio, El Dios Redentor
“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Isa. 44:22). En la sección de ayer, consideramos los derechos que tiene Dios sobre nosotros en virtud del hecho de que él es nuestro Creador. En este sentido, él es nuestro Dueño. No obstante, en un mundo caído, esto por sí sólo no es suficiente para que queramos servirlo; para querer entregarle nuestras vidas y prioridades a él. Esto podría convertirse en una obligación, en el sentido de que alguien que trabaja para su empleador está obligado a trabajar para él. Pero Dios quiere que lo sirvamos no por una obligación fría y dura, sino porque lo amamos por lo que hizo por nosotros; no sólo porque es nuestro Creador, sino también porque es nuestro Redentor.
Recuerda la ocasión en la que hiciste algo para alguien porque te sentías obligado a hacerlo, en oposición a cuando hiciste algo por alguien a quien realmente amabas y apreciabas. ¿De qué modo este contraste te ayuda a comprender la forma en que Dios quiere que nos relacionemos con él? La Biblia aclara que el Señor no sólo es nuestro Creador, sino también nuestro Redentor. Muchos versículos hablan acerca de Jesús como Redentor, al haber hecho la obra de la redención en nuestro favor. De hecho, es imposible comprender su muerte en la cruz sin tener en cuenta la idea de la redención. Lee Romanos 3:24; Tito 2:14; 1 Pedro 1:18 y 19; y Gálatas 3:13. ¿De qué modo estos versículos, acerca de la obra de redención de Cristo en nuestro favor, te ayudan a querer servir al Señor y entregarle los dones que Dios te ha concedido? La palabra “redimir”, “redención”, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, proviene de varias palabras que significan “comprar de nuevo”, “rescatar”, “liberar”. Estas ideas transmiten las verdades de lo que Jesús hizo por nosotros. De este modo, no sólo él es nuestro Creador, sino también nuestro Redentor. Él nos rescató del poder del pecado y, en última instancia, de sus consecuencias legales y vitales (ver Rom. 6:23). Cuando comenzamos a captar lo que esta redención significa para nosotros personalmente; cuando experimentamos por nosotros mismos el gozo de esta redención, entonces es mucho más fácil hacerlo Señor de nuestras prioridades.
Martes Martes 5 de julio, El Ejemplo del Señor Jesucristo
Hacer la voluntad del Padre era la prioridad número uno en la vida de Jesús. Su plan para la vida era sencillamente éste: descubrir cuál era la voluntad de Dios y cumplirla. Busca los siguientes pasajes. ¿Qué se nos indica en cada caso? ¿Cuál es el tema común que se encuentra en todos ellos? ¿Qué nos enseñan acerca de Jesús y del ejemplo de obediencia que él nos presenta? Juan 4:34; Juan 6:38; Lucas 22:42; Fil. 2:8; Heb. 10:9; Juan 17:8. “Tan completamente había anonadado Cristo al yo, que no hacía planes por sí mismo. Aceptaba los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba. De tal manera debemos depender de Dios, que nuestra vida sea el simple desarrollo de su voluntad” (DTG 179). Cuán maravilloso ejemplo es la vida de entrega completa de Cristo a Dios, que no sólo sus hechos sino también sus palabras eran las del Padre. Vuelve a los textos para hoy. Reúne los pensamientos básicos y pregúntate: ¿Cuál es el mensaje que tienen para mí? ¿Qué necesito cambiar, a fin de avanzar mejor hacia el ideal personificado por Jesús?
Miércoles 6 de julio, Primero en tu Agenda (Luc. 6:46)
¿Qué pregunta hizo Jesús a sus oyentes al final de su Sermón del Monte? Luc. 6:46. ¿Cuán diferente sería tu vida si hicieras todo lo que Jesús te mandó? La obediencia es la evidencia máxima de que hemos aceptado a Jesús como Salvador y Señor. Su voluntad llega a ser nuestra voluntad; sus planes llegan a ser los nuestros. Como una respuesta de amor a su gracia salvadora, nos entregamos completamente a él, como Señor en cada aspecto de nuestras vidas. Debemos evitar, a toda costa, caer en el engaño fatal de llamar a Jesús “Señor” pero no reconocer su señorío sobre nuestras vidas al hacer nuestros planes para cada día. Podemos quedar fácilmente atados a nuestras propias agendas. En vez de pedir al Señor que gobierne y dirija cada actividad de nuestro día, pedimos a Dios que bendiga los planes que ya hemos organizado. Elena de White sugiere una estrategia diferente para quienes han aceptado a Jesús como Salvador y Señor: “Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos según te lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida en las manos de Dios y será cada vez más semejante a la de Cristo” (CC 70). Considera las historias de los siguientes personajes bíblicos. ¿De qué manera estuvieron en conflicto los planes de Dios para ellos con sus propios planes personales? Éxo. 2:11-15; Jer. 1:4-10; 2 Tim. 4:10; Mat. 19:16-22. ¿Quién no se ve reflejado, hasta cierto punto, en estas historias? Algunas de ellas (hasta donde podamos determinarlo) tuvieron un buen final; otras lo tuvieron malo. ¿Qué causó esta diferencia vital?
Jueves 7 de julio, Primero en tu Día (Mar. 1:35; Sal. 5:1-3)
Nuestro Señor Jesucristo demostró la importancia de buscar a Dios, como la primera actividad en el día. Marcos registra que “levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Mar. 1:35). “La madrugada lo encontraba con frecuencia en algún lugar aislado, meditando, escudriñando las Escrituras u orando. De estas horas de quietud, volvía a su casa para reanudar sus deberes y para dar un ejemplo de trabajo paciente” (DTG 69). Haríamos bien en seguir el ejemplo de nuestro Señor. Mientras que es importante poner al Señor siempre delante de nosotros (ver Sal. 16:8), también es apropiado apartar momentos especiales de oración. David oraba por la mañana, al mediodía y a la noche (ver Sal. 55:17). Daniel seguía una práctica similar (ver Dan. 6:10). Lee la oración del salmista, en Salmo 5:1 al 3. ¿Por qué crees que la mañana es un momento muy importante para concentrar tu atención especialmente en el Señor? ¿Qué hay en la mañana (o cuando te despiertes) que la hace un momento especial para tener comunión con Dios? La mayoría de los cristianos están de acuerdo, en principio, en que la primera prioridad del día debería ser tener comunión con el Señor. Sin embargo, muchos tienen dificultad para poner en práctica esta convicción. Las actividades de las horas tardías de la noche o las responsabilidades muy tempranas por la mañana parecen fácilmente desplazar esos momentos especiales de compañerismo con Dios. Como resultado, nuestro tiempo con el Señor a menudo llega a ser motivado por reacciones, clamando a él cuando las cosas van mal, en lugar de ser proactivas, al buscarlo primero a él, antes de que afrontemos los desafíos del día. Muchos debilitan seriamente su vida espiritual porque no se toman el tiempo vital para orar, leer la Biblia o meditar en la Palabra. Del mismo modo que si pasas por alto el desayuno pronto se terminará tu combustible físico, al pasar por alto la devoción matinal te puedes encontrar con que te falta el “combustible” espiritual para afrontar las tentaciones que el enemigo siempre está tratando de arrojar en tu sendero (ver 1 Ped. 5:8). ¿Qué cosas permites que interfieran con una vida devocional consistente por las mañanas? ¿Por qué no resuelves ahora mismo, con oración en tu corazón, usar este tiempo precioso, cuando comienzas tu día, para mantener comunión con el Señor?
Viernes 8 de julio
Para Estudiar y Meditar: Piensa en las personas mencionadas en las Escrituras que pusieron a Dios primero en sus vidas y permitieron que él fuera el Señor de sus prioridades. Por ejemplo, considera la vida de María, la madre de Jesús. Lee Lucas 1:26 al 38. Nota sus respuestas a los derechos de Dios. Nota: La idea de ceder nuestras vidas a la autoridad de otra no es un concepto popular en el siglo XXI. Las personas quieren ser los árbitros de sus propios destinos. Quieren estar en el control de sus vidas. Los cristianos tienen una perspectiva diferente: aquél que nos llama a vivir bajo su señorío es nuestro amante Salvador, que dio su vida para redimirnos. Bajo su señorío encontramos libertad, no esclavitud; somos hijos e hijas, no esclavos. Preguntas Para Dialogar: 1. ¿Cómo es posible seguir el ejemplo de Jesús, que “no hacía planes por sí mismo” sino, sencillamente, permitía que el Padre dirigiera sus pasos? Sugiere algunas formas en que se podría poner en práctica este enfoque de la vida. Comparte tus ideas con la clase. 2. Considera otras dos áreas importantes de tu vida: la familia y las finanzas. ¿Cuáles son algunas formas prácticas en que podemos actuar bajo el señorío de Jesús en estas dos áreas tan importantes? 3. Busca tantos textos como puedas encontrar que hablen acerca de Cristo como el sacrificio ofrecido por nuestros pecados, y luego escribe un párrafo que resuma lo que significan. Como clase, pide a los miembros que lean en voz alta lo que escribieron. ¿De qué modo estas buenas noticias nos ayudan a motivarnos para querer servir al Señor y entregar a él todo lo que nos ha dado? ¿Qué motivación mayor podríamos tener para hacer esto?
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