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Para el 9 de julio de 2005 |
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Libro Complementario |
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Intro 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 |
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| Notas de Elena White | ||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | ||
| Éxodo 19:5; Romanos 3:24; Efesios 1:7; Génesis 2:24; Job 1:1-5 | ||
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Señor de nuestras prioridades |
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PARA MEMORIZAR |
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“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33) |
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Primero en tu Día (Mar. 1:35; Sal. 5:1-3) |
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Nuestro Señor Jesucristo demostró la importancia de buscar a Dios, como la primera actividad en el día. Marcos registra que “levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Mar. 1:35). “La madrugada lo encontraba con frecuencia en algún lugar aislado, meditando, escudriñando las Escrituras u orando. De estas horas de quietud, volvía a su casa para reanudar sus deberes y para dar un ejemplo de trabajo paciente” (DTG 69). Haríamos bien en seguir el ejemplo de nuestro Señor. Mientras que es importante poner al Señor siempre delante de nosotros (ver Sal. 16:8), también es apropiado apartar momentos especiales de oración. David oraba por la mañana, al mediodía y a la noche (ver Sal. 55:17). Daniel seguía una práctica similar (ver Dan. 6:10). Lee la oración del salmista, en Salmo 5:1 al 3. ¿Por qué crees que la mañana es un momento muy importante para concentrar tu atención especialmente en el Señor? ¿Qué hay en la mañana (o cuando te despiertes) que la hace un momento especial para tener comunión con Dios? ________________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________________
La mayoría de los cristianos están de acuerdo, en principio, en que la primera prioridad del día debería ser tener comunión con el Señor. Sin embargo, muchos tienen dificultad para poner en práctica esta convicción. Las actividades de las horas tardías de la noche o las responsabilidades muy tempranas por la mañana parecen fácilmente desplazar esos momentos especiales de compañerismo con Dios. Como resultado, nuestro tiempo con el Señor a menudo llega a ser motivado por reacciones, clamando a él cuando las cosas van mal, en lugar de ser proactivas, al buscarlo primero a él, antes de que afrontemos los desafíos del día. Muchos debilitan seriamente su vida espiritual porque no se toman el tiempo vital para orar, leer la Biblia o meditar en la Palabra. Del mismo modo que si pasas por alto el desayuno pronto se terminará tu combustible físico, al pasar por alto la devoción matinal te puedes encontrar con que te falta el “combustible” espiritual para afrontar las tentaciones que el enemigo siempre está tratando de arrojar en tu sendero (ver 1 Ped. 5:8). ¿Qué cosas permites que interfieran con una vida devocional consistente por las mañanas? ¿Por qué no resuelves ahora mismo, con oración en tu corazón, usar este tiempo precioso, cuando comienzas tu día, para mantener comunión con el Señor?
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