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Libro Complementario |
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| Notas de Elena White | ||
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Lecciones en Audio (Real Audio) |
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| Lectura para la Semana | ||
| Romanos 8:15; Gálatas 4:5, 6; Romanos 8:18; Efesios 1:5; Juan 14:12-14; Isaías 53:12; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 12:24; Romanos 8:34. | ||
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Señor de nuestras Oraciones |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13) |
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PENSAMIENTO CLAVE Quienes eligen vivir bajo el señorío de Cristo están llamados a seguir al Maestro en una vida de oración Sábado |
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LA VIDA DE NUESTRO SEÑOR. La vida de Cristo fue una vida de oración. Jesús hizo de la oración su prioridad máxima. Marcos registra que “levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Mar. 1:35). Lucas testifica que Jesús “se fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Luc. 6:12). “Ninguna vida estuvo tan llena de trabajo y responsabilidad como la de Jesús; y, sin embargo, cuán a menudo se lo encontraba en oración” (DTG 330). Si seguimos el ejemplo de la vida y las enseñanzas de Jesús, nosotros también nos dedicaremos a la oración y aprenderemos del ejemplo de nuestro Señor. La oración es el corazón y el alma de la vida cristiana. Sin ella, estaríamos espiritualmente muertos. Cuando oramos, debemos dirigir nuestras oraciones a nuestro Padre celestial. Oremos en el nombre de Jesús; oremos de acuerdo con su voluntad. Unámonos a nuestro Señor en la sagrada obra de la intercesión. |
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Usted es el Visitante |