
De arenas movedizas a roca sólida
Una pareja de Taiwán encuentra sus raíces espirituales en un lugar inusual

por
Chang, Hsiang-po y Lee Fang-Yu — Taiwán
Misionero para el 9 de Julio del 2005
[Pida a un hombre y una mujer que presenten este relato en primera persona.]
Hsiang-po [un hombre]: Mi esposa y yo vivimos en Taiwán. Dios nos ha guiado en un maravilloso viaje de descubrimiento.
Yo enseñaba en un colegio secundario de muchachas durante el día y enseñaba literatura en otra escuela durante la noche para ganar lo suficiente para comprar una casa. Pronto después de tomar el segundo empleo comencé a experimentar dolores de estómago muy severos. Comencé a perder peso y me preocupaba la idea de que pudiera tener algo serio.
Lee Fang-Yu [una mujer]: Mi esposo trabajaba día y noche, enseñando y calificando tareas. Estaba preocupada por él y le pedía que descansara más.
Hsiang-po: Fui con el doctor y él me hizo unos estudios. Me dijo que tenía problemas con el colon y que necesitaba cambiar la dieta. Me sugirió que me hiciera vegetariano. Luego me dijo lo mismo que me había dicho mi esposa: trabaja menos y descansa más.
Lee Fang-Yu: Mi esposo no se puso contento con la idea de dejar la carne; especialmente la de cerdo. Somos chinos y a los chinos les encanta el cerdo. Traté de ayudarle cocinando comida vegetariana saludable en casa. Pero él a menudo comía en restaurantes y se le hacía difícil evitar el cerdo.
Cuando se sintió mejor, siguió trabajando al mismo ritmo de antes. Pronto le aparecieron otros problemas de salud.
Hsiang-po: El doctor dijo que necesitaba cirugía y me refirió a un cirujano del Hospital Adventista de Taiwán. Mientras estuve allí, el capellán me visitó. Conversamos acerca de la salud y me mostró versículos bíblicos que explicaban que Dios le había dado a Adán y Eva una dieta vegetariana.
Lee Fang-Yu: Cuando mi esposo regresó a casa del hospital, parecía más pensativo. Admiraba la manera en que el capellán adventista aplicaba las verdades bíblicas a su vida cotidiana. Se dispuso a evaluar su vida y su carrera porque había decidido mantenerse saludable.
Hsiang-po: Comprendí que mi salud tenía más importancia que ganar más dinero. Me encantaba enseñar, pero el magisterio exigía demasiado de mí. Comencé a explorar otras opciones de trabajo. Pensé en el capellán del hospital que me había visitado. Tal vez ser capellán le daría más significado a mi vida.
Pero sucedió algo inesperado. A medida que profundizaba en las enseñanzas de mi iglesia, encontré cosas con las que no podía estar de acuerdo. Comencé a comparar lo que estudiaba con las enseñanzas de otras denominaciones. Descubrí que mucho de lo que enseña mi iglesia está basado en tradiciones, no en la Biblia.
Lee Fang-Yu: Observaba a mi esposo luchar espiritualmente pero no podía hacer nada para ayudarlo. Había crecido sin religión y la única iglesia a la que había asistido era la de él, así que no podía ofrecerle ayuda. Sin embargo comencé a orar de la mejor manera que podía para que ambos halláramos la verdad.
Hsiang-po: Visitamos varias iglesias, pero ninguna se veía bien. Luego recordé la tremenda fe del capellán adventista que había conocido en el hospital. Llamé al hospital y hablé con el pastor allí. Me invitó a visitarlo. Tuvimos una buena conversación. Por primera vez desde que había estado en el hospital hace tres años, sentí que escuchaba un mensaje espiritual con fundamento. Se sentía bien hablar de Dios con este hombre y prometí regresar, y traer a mi esposa.
Lee Fang-Yu: Cuando mi esposo me contó acerca de su conversación con el pastor y su deseo de que lo acompañara la siguiente vez que fuera, me resistí. Mi esposo había estado en busca de pilares espirituales por tanto tiempo y había cambiado de parecer tantas veces, que no veía razón alguna para involucrarme. Había mostrado interés en varias religiones, pero después se desilusionaba. Sólo quería esperar hasta que encontrara lo que verdaderamente buscaba y cuando estuviera seguro, me uniría a él.
Hsiang-po: Finalmente convencí a mi esposa de que el pastor adventista tenía algo diferente a las otras iglesias. Quería que lo viera por sí misma. Por fin accedió a ir conmigo.
Lee Fang-Yu: El pastor me impresionó y estuvimos de acuerdo en tomar estudios bíblicos juntos. Durante cuatro meses lo visitamos cada semana y antes que pasara mucho tiempo nos dimos cuenta de que habíamos encontrado la iglesia que enseña las verdades de Dios y tiene la Biblia por encima de las tradiciones y ceremonias.
Hsiang-po: Hacia el final de nuestros estudios, decidimos dedicamos a Dios y a la Iglesia Adventista. Pronto después de unimos a la iglesia dejamos nuestros trabajos y nos inscribimos en el Colegio Adventista de Taiwán para estudiar teología, ¡otra vez! Pero esta vez tenía la convicción de que estaba aprendiendo lo que Dios quería que aprendiera.
Lee Fang-Yu: ¡Me preguntaba si mi esposo alguna vez terminaría de estudiar teología! Pero él estaba muy contento y nuestro hogar lleno de paz. Me aseguró que habíamos hallado la verdad y éste sería su último curso.
Hsiang-po: Cuando gradué del seminario adventista acepté una invitación para ser pastor de una iglesia en Taipei, la capital de Taiwán. En este lugar la iglesia es muy pequeña, pero muy amigable. Quiero compartir el amor de Dios con todos los que encuentro y ayudar al crecimiento de la iglesia.
Lee Fang-Yu: Gracias por ofrendar fielmente para las misiones. Sus ofrendas nos ayudaron a encontrar a Dios en Taiwán.
Chan, Hsiang-po y su esposo. Lee Fang-Yu, sirven a Dios en la Iglesia Adventista Se. Taipei, en Taiwán.
Compilación: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com o ministeriospm@hotmail.com)
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