
|
Para el 20 de enero de 2007 |
||
|
Lectura Devocional para Adultos |
|
|
|
|
||
| Notas de Elena White | ||
“No negué a mis ojos ninguna cosa que desearon” |
||
|
|
||
PARA MEMORIZAR |
||
|
“Pues, ¿qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol?” (Ecl. 2:22, NVI). |
||
|
Lectura para la Semana: |
||
|
Eclesiastés 2; Proverbios 3:13-28 |
||
|
|
||
|
“Ah, filosofía, jurisprudencia, medicina, creadas para mi mal; y también tú, teología; todo lo he profundizado con ardor creciente, y ¡heme aquí, pobre loco, tan sabio como antes! Es verdad que me adorno con los títulos de maestro y doctor [...] pero no lo es menos que nada logramos saber”. –Johann W. Goethe, Fausto (Buenos Aires: Hyspamérica, Ediciones Orbis, 1982), p. 21. PARECIERA COMO SI FAUSTO no hubiera encontrado, en su búsqueda de conocimiento, nada más satisfactorio que lo que halló Salomón. Aun el estudio de la Teología, si no se hace con un corazón humilde y sincero, no conduce a nada. Y, aunque Salomón, a diferencia del Fausto de Goethe, no vendió abiertamente su alma al diablo en su búsqueda de felicidad y satisfacción, podría haberlo hecho, considerando cuán profundamente cayó. Afortunadamente para Salomón, Jesús descendió aún más, llegando a hacerse pecado por nosotros (2 Cor. 5:21) con el objetivo de que pudiera levantar aun al más bajo de nosotros de la degradación del pecado. Esta semana consideraremos más palabras de Salomón con respecto a esta frustración general que sentía respecto de la vida; es decir, de una vida separada de Dios. Si atendemos cuidadosamente sus palabras, habrá algunas lecciones valiosas para nosotros. ¿Por qué repetir los errores que él cometió?
|
|
Usted es el Visitante |