El texto de estudio para esta semana se encuentra en
2 Samuel 11 y
12. Analicémoslo juntos.
Una
cuestión práctica
El capítulo 11 es una crónica de los hechos, prácticamente
privado de todo tipo de comentario o explicación de motivaciones
o razones, a no ser por el último versículo (27) donde el autor
dice claramente:
” (…)
Pero lo que David había hecho
fue malo a
los ojos del SEÑOR” 2 Samuel 1:27 (LBLA -
negrita nuestra)
Saber que lo que hizo David “fue malo a los ojos del Señor”, nos
invita a hacernos preguntas prácticas del tipo: ¿Por qué lo
hizo?, ¿Para qué aparecen estos sucesos en la Biblia?, ¿Qué debo
aprender?, ¿Pudo evitarlo?.
Para contestar debemos analizar detenidamente el texto.
¿Qué
sucedió exactamente?
El primer versículo nos ofrece los primeros datos interesantes:
“Aconteció que en la primavera, en el
tiempo cuando los reyes salen a la batalla,
David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo
Israel, y destruyeron a los hijos de Amón y sitiaron a Rabá.
Pero David
permaneció en Jerusalén” 2 Samuel 11:1 (LBLA
- negrita nuestra)
Estamos hablando aproximadamente en el año 1035 a.C. Según el
texto Bíblico David fue proclamado rey aproximadamente en el año
1048 a.C. Tenía 30 años cuando comenzó y reinó durante 40 años
(2 Samuel 5:3-4). Por lo tanto, se puede deducir que los hechos
presentados en 2 Samuel 11 ocurren cuando David tenía 43 años y
llevaba 13 años de reinado.
Siendo David rey de Israel, tal como dice 2 Samuel 11:1, debía
salir a la batalla. Sin embargo, envió a Joab y sus siervos, y
él se quedó en Jerusalén (1 Crónicas 20:1 nos amplía la
información añadiendo que esto sucedió en primavera).
Según el comentario de la VRV 95 (nota d) “El
hecho de que David no saliera a combatir indica que su reinado
ya había entrado en una nueva etapa. Ahora se trataba de
consolidar el reino, y esto exigía que él no se ocupara
solamente de combatir, sino de cumplir con sus funciones de gobernante”
(negrita nuestra).
Sólo en el primer versículo nos encontramos, entonces, con la
siguiente información:
1. David es rey de Israel hace 13 años.
2. Se encuentra en una edad plena y activa (física y mental)
3. Tiene el PODER suficiente para decidir mandar a otros a
la guerra (aún cuando lo normal era que él saliera con su
ejército).
4. Y se encuentra en una época del año peculiar: primavera.
El
segundo versículo nos aporta más información
interesante:
“Un día,
al caer la
tarde, se levantó David de su lecho,
y se paseaba sobre el terrado de la casa real, cuando vio desde
el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual
era muy
hermosa” 2 Samuel 11:2 (LBLA - negrita
nuestra)
Podemos entender que si se levantó de su cama por la tarde,
estuvo durmiendo lo que nosotros denominamos “siesta“,
y que la Real Academia Española define como: “Tiempo
destinado para dormir o descansar después de comer“.
Estos datos nos revelan que al menos ese día David no tenía
muchas cosas que hacer como “gobernador”, o bien, mientras otros
luchaban en la capital de Amón, él se tomó un tiempo para
descansar, dormir y pasear.
Hasta aquí el contexto.
El hecho que David decidiera, por los motivos que fueren,
dormir, descansar y pasearse por el terrado de la casa real en
una primavera, con 43 años de edad, y ver a una hermosa mujer
bañándose, no implica que lo que sigue a continuación sea
consecuencia de esta realidad.
El pecado siempre comienza en la mente.
Las condiciones, circunstancias o acontecimientos que suceden
alrededor nuestro no pueden jamás condicionar nuestros
pensamientos. Si tenéis dudas al respecto, pensad en las
palabras de Jesús “No
te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del
maligno (…) Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los
que han de creer en mí por la palabra de ellos”
(Juan 17:15 y 20 - LBLA). Esta oración de Jesús más que un
pedido, es una promesa.
En definitiva, el problema de David no fue el contexto y las
circunstancias que se expusieron hasta aquí, sino
SUS
DECISIONES Y PENSAMIENTOS de los que conocemos
poco, pero que se traducen en hechos concretos.
Detallamos a continuación los hechos determinados ahora, no por
las circunstancias, sino por las decisiones de David (y
probablemente de Betsabé, aunque consideramos que el
protagonista de la historia es David).
1. Envió David a preguntar por ella (Vers. 3)
2. Envió David mensajeros que la trajeran (Vers. 4)
3. La tomó y durmió con ella (Vers. 4)
4. (después de enterarse que Betsabé espera un hijo suyo)
Mandó a llamar a Urías el Heteo (esposo de Betsabé) para,
creando un contexto propicio, motivar a éste para que duerma
con Betsabé y hacerle pasar su hijo como propio. Es curioso
como este hecho confirma nuevamente que las circunstancias
(incluso intencionadas) no determinan nuestros
comportamiento, sino nuestras decisiones. Urías decide no
dormir con su esposa. No olvidemos que la expresión y
mandato de David a Urías “Desciende
a tu casa, y lava tus pies” (Vers. 8, es un
eufemismo relativo a la relación sexual. Incluso Urías
declara “Nunca
haré tal cosa” (Vers. 11). La pureza ritual era
un requisito para combatir las guerras del Señor (cf. Ex
19.15; Lv 15.18; Dt 23.9-14; 1 S 21.4-5).
5. Escribe una carta a Joab pidiendo que coloquen a Urías al
frente de una batalla para luego dejarlo solo y muera (Vers.
14 y 15)
6. Después del luto, envió David por Betsabé y la hizo su
mujer.
Y finalmente, el capítulo 11 termina con la siguiente
declaración: “Pero
lo que David había hecho fue malo a los ojos del SEÑOR”
2 Samuel 1:27
¿Qué es lo que fue desagradable o malo ante los ojos de Jehová?,
¿Las circunstancias y contexto descriptos en la primera parte de
este artículo, o las decisiones de los pensamientos de David
manifestado en las acciones descriptas en la segunda parte?
No necesitamos más datos para sacar una conclusión. No importa
lo que David pensó concretamente. La deducción es clara:
pensó
premeditadamente, planeó sus acciones, actuó con estrategia, con
tiempo y cálculo, y finalmente consiguió lo que procuraba.
El
capítulo 12 muestra la actitud de David en
reconocer su pecado (Vers. 12:13), y en aceptar que las
consecuencias que le devendrán por su causa no tienen vuelta
atrás (Vers. 12:23). Lo siguiente fue un acto de amor por parte
de David, y de Dios. David consuela a Betsabé. Ella dio a luz a
Salomón, y Jehová lo amó (Vers. 12:24).
¡Alabado sea nuestro Señor!
Amén.
Nota para pensar:
El poder (rey de Israel), el sexo (deseo de poseer a Betsabé) y
el dinero (que no aparece en esta historia, aunque no nos cabe
duda de las posesiones del rey David) son tres posesiones que
separados de Dios causan los mayores pecados. En argentina se
las conoce como las 3 P´s: Poder, Plata (dinero) y Polleras
(faldas).