Función profética de Oseas: acto con significado
El
capítulo 1 de Oseas
presenta lo siguiente:
1. Identifica a Oseas como profeta.
2.
Dios le pide concretamente un acto significativo.
3. Dios explica porqué está pidiendo este acto determinando su
significado, y el significado de sus consecuencias.
1. Identifica a Oseas
como profeta
En
el versículo 1 del capítulo 1 se nos dice literalmente: “Palabra
del SEÑOR que vino a Oseas” (LBLA). Esta expresión
se utiliza para algunos de los encabezamientos de los libros
proféticos. Veamos algunos ejemplos.
Joel 1:1
“Palabra del SEÑOR que
vino a Joel, hijo de
Petuel”
Miqueas 1:1
“Palabra del SEÑOR que
vino a Miqueas de Moréset en los días de Jotam, Acaz y
Ezequías, reyes de Judá; lo que vio acerca de Samaria y
Jerusalén”
Sofonías 1:1
“Palabra del
SEÑOR que vino a Sofonías,
hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de
Ezequías, en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá”
También se ha dirigido en tres ocasiones a
Jeremías cuando
comunicó profecías sobre Egipto (Jeremías 46:1), sobre los
Filisteos (Jeremías 47:1) y sobre Elam (Jeremías 49:34). En
todas ellas se dice “Palabra
del SEÑOR que vino al profeta Jeremías”
Este hecho es una prueba fehaciente de que lo que Dios le pedirá
a Oseas, y los actos y consecuencias que se desprenderán de esos
actos son reales
(no metafóricos, ni alegóricos) y cumplen una función
profética de advertencia (donde también se especifica la actitud
de Dios frente a la actitud de la mujer prostituta o pueblo
idólatra).
2. Dios le pide a Oseas
un acto concreto y significativo
Después de reconocer que Dios escogió a Oseas como profeta,
aparece su petición clara y concreta.
“Cuando
por primera vez el SEÑOR habló por medio de Oseas, el SEÑOR le
dijo: Anda,
toma para ti a una mujer ramera
y engendra hijos de prostitución;
porque la tierra se prostituye gravemente, abandonando al
SEÑOR” Oseas 1:2 (LBLA – destacado nuestro)
Oseas hace una comparación identificando a la idolatría con la
prostitución entre los versículo 11 y 19 del capítulo 4 (ver
versículo 12 como ejemplo).
“Mi
pueblo consulta a su ídolo de madera, y su vara les
informa; porque un espíritu de prostitución los ha descarriado,
y se han prostituido, apartándose de su Dios”.
Oseas 4:12 (LBLA – destacado nuestro)
Esto ha llevado a algunos intérpretes a considerar a Gomer
simplemente como una joven israelita devota de Baal, pero no
prostituta literal o sexual. Que Israel adore tanto a Jehová
como a Baal queda reflejado, por ejemplo en 1 Reyes 18:21 “Elías
se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis
entre dos opiniones? Si el SEÑOR es Dios, seguidle; y si
Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una
palabra”. (LBLA – destacado nuestro)
Sin bien no podemos negar que quizá Gomer haya sido prostituta
en un sentido figurado (espiritual), tampoco podemos hacerlo
respecto de su literalidad (sexual).
Fijaos bien que la comparación idolatría/prostitución que hace
Oseas, en realidad ya la hizo Dios en Oseas 1:2 comparando a la
“mujer ramera” con la “tierra prostituta” (que no es otra cosa
que producto de los pecados del pueblo de Israel). Al respecto
el comentario de la VRV 95, nos dice lo siguiente (destacado
nuestro):
“Esta
expresión condena ciertas prácticas religiosas de los
israelitas, en las que el culto de Jehová, el Dios de Israel, se
mezclaba con ritos dedicados a Baal, el dios cananeo de la
fertilidad (véase Jue 2.13 n).
Tales ritos incluían
ocasionalmente relaciones sexuales con prostitutas que eran, a
su vez, sacerdotisas de las divinidades cananeas.
La palabra prostitución, en el libro de Oseas, se refiere unas
veces a la inmoralidad sexual, y otras, en sentido figurado, a
la infidelidad del pueblo israelita a su Dios (cf. Os 5.3; 6.10;
9.1); al decir que la tierra se prostituye apartándose de
Jehová, el profeta denuncia
la corrupción de una sociedad
donde todo se ha pervertido,
desde la relación con Dios hasta la lealtad para con el prójimo
(Os 4.1-2)”.
Si
como dicen algunos comentaristas, Gomer era “simplemente” una
Israelita devota de Baal, no prostituta (interpretación posible,
pero no revelada), no nos costará comprender de la misma manera,
que el mismo rito a
Baal incluía la prostitución, por tanto este
punto de vista puede contener la literalidad de la prostitución
sexual de Gomer.
Así podemos concluir que
Gomer podría ser perfectamente
devota de Baal, y a su vez dispuesta a prostituirse en sus
cultos, o sencillamente comprender que era
literalmente como dice el texto, una prostituta o ramera.
Lo
que debe quedar claro para todos aquellos que pretender buscarle
al texto lo que este no dice (porque les cuesta comprender lo
que Dios está pidiendo claramente en esta historia), es que
tanto la prostitución
sexual como espiritual implican un pecado que quiebre la unión,
crea división y manifiestan una clara imposibilidad de
convivencia. Así como no es posible que Cristo
conviva con Baal o Beliel, de la misma manera no es posible que
en un matrimonio una de las partes conviva con el otro mientras
su corazón está fuera o en otra persona.
Comprendida la identidad de la “mujer ramera”, y el acto que
Dios pide claramente a Oseas, de tomarla por mujer (lo que
implica una expresión matrimonial), estamos en condiciones de
comprender el significado que Dios ofrece a dicho acto.
3. Dios explica porqué
está pidiendo este acto, determinando su significado y el
significado de sus consecuencias.
La
razón que Dios ofrece a Oseas para que éste tome por mujer a una
ramera (sexual y espiritual) es la siguiente:
“…porque
la tierra se prostituye gravemente, abandonando al SEÑOR”
Oseas 1:2
La
pregunta que uno se hace inmediatamente es: ¿Y qué tendrá que
ver la prostitución del pueblo/tierra y el abandono del Señor
con la vida personal de Oseas?
La
respuesta está en el contexto de lo que hemos explicado hasta
aquí. Volvemos a retomarlo para que no haya confusión.
1.
Oseas es un profeta, y Dios se le revela (por primera vez) para
pedirle este acto.
2. Los pedidos que Dios hace a un profeta no tiene que ver con
su vida personal sino con la de su pueblo (Oseas, como cualquier
otro profeta, es un medio a través del cual Dios comunica a su
pueblo su voluntad)
3. Por tanto, la razón de este pedido no tiene que ver con la
vida de Oseas o con la de la ramera, sino que éstos son medios
que Dios ha escogido para comunicar a su pueblo su voluntad
(advertencia y compasión, como veremos más adelante)
De
esta manera en todo el capítulo 1 Dios comunica un mensaje muy
claro y bastante crudo (aunque termina con un mensaje compasivo
que continua en el capítulo 2), y que figuramos en la siguiente
tabla.

Así puede verse claramente, cómo a través de los medios
utilizados, Dios comunica un mensaje a todo el pueblo, que
podría traducirse como:
“Israel,
te has prostituido adorando y participando de los cultos de
Baal. Tu condición actual corrupta impide que se manifieste mi
compasión, y así has dejado de ser mi pueblo, e imposibilitas
que yo pueda ser tu Dios”.
Lo
maravilloso aún está por venir. Luego del mensaje condenatorio
de la sección anterior, el capítulo 1 contiene una promesa de
restauración que continuará a lo largo del capítulo 2:
“Pero
el número de los hijos de Israel será como la arena del mar,
que no se puede medir ni contar; y sucederá que en el lugar
donde se les dice: No sois mi pueblo, se les dirá: Sois hijos
del Dios viviente. Y los hijos de Judá y los hijos de Israel
se reunirán, y nombrarán para sí un solo jefe, y subirán de la
tierra, porque grande será el día de Jezreel” Oseas
1:10-11 (LBLA – destacado nuestro)
La misericordia de Dios
más allá de la condición de su pueblo
El
capítulo 2 es una extensión del capítulo 1. Aquí se darán más
detalles, tanto sobre la condición del pueblo como de la actitud
de restauración de Dios.
Veamos este contraste en la siguiente tabla.

Si
vemos las tablas del capítulo 1 y 2, podríamos pensar que Dios
se está contradiciendo. Sin embargo, lejos de ser así, lo que
Dios está haciendo es declarar la condición de su pueblo
(Capítulo 1), demostrando sus consecuencias (parte del capítulo
2) y manifestando su misericordia (la otra parte del capítulo
2).
De
esta manera, a través de un matrimonio infiel, Dios muestra el
nivel de su misericordia. Para entenderlo mejor, quizá sea
necesario hacer una comparativa de cómo se comportaría un esposo
con su mujer infiel (o viceversa).
Siguiendo la analogía,
debería hacer lo siguiente:
1.
Ayudarla a tomar conciencia de su estado.
2. Explicarle las consecuencias que están trayendo dicho actitud
y práctica, y las que podrían suceder en el futuro.
3. Manifestarle un amor más allá de su condición o pecado.
Estos tres puntos
deberían traducirse en las siguientes prácticas:
1.
Seguir llamándola “esposa/o”.
2. Compadecerse de su situación, aunque ella/él haya dicho con
sus actos “no soy tu esposa/a, y no eres mi esposo/a”. Tu dirás
lo contrario.
3. Reconocer que “el otro/a” quizá no la ame como tu la has
amado.
4. Seducirla/o y hablarle al corazón para que comprenda el amor
que se pierde.
5. Hacerle sentir como en los días de su juventud
6. Ayudarle a que duerma segura/o
7. Casarte nuevamente con ella/él, y que conozca quién eres tu
realmente (tu amor)
Mirad cuán grande es el amor de Dios, que si bien él está
dispuesto a hacer todo esto por nosotros, no es un mandato el
actuar de la misma manera (Mateo 19:9) con un esposo/a infiel
(aunque es un ideal que todo cristiano debería considerar).
En el capítulo 3 de
Oseas se describe lo siguiente:
Algunos intérpretes dicen que este no es un segundo matrimonio
de Oseas, sino más bien una reconciliación con su esposa Gomer
tras haber incurrido en adulterio. Sin embargo, para llegar a
esa conclusión deberíamos demostrar con la Biblia que:
1.
Gomer siguió adulterando o prostituyéndose estando casada con
Oseas.
2. Gomer dejó a Oseas para quedarse con otro, quien amaba a
Gomer (aunque siguiendo adulterando con otros también).
3. Explicar por qué Oseas paga por ella, cuando esto se hacía
sólo para tomar por primera vez por esposa a una mujer (Génesis
34:12; Éxodo 2:17), o por una esclava (Éxodo 21:32), y no
tenemos evidencias de que Gomer haya sido esclavizada.
Debido a que no tenemos suficiente información sobre Gomer
durante y después de ser tomada por Oseas, no debería
resultarnos problemático pensar que Dios vuelve a pedirle a
Oseas que se case con otra mujer (ahora adúltera, no ramera).
De
todas formas, si pensamos que vuelve a tomar a Gomer, como si
pensamos que es otra mujer, ni el mensaje, ni la historia
cambia. Y además, tampoco supone un problema dada la falta de
información Bíblica.
Lo
cierto es que el capítulo 3 resume claramente la secuencia del
método utilizado por Dios, y su utilidad práctica.
1.
La toma por mujer (Oseas 3:2)
2. Le explica las condiciones claras de un matrimonio (Oseas
3:3)
3. Muestra la condición de Israel (Oseas 3:4)
4. Profetiza lo que sucederá al final: la reconciliación (Oseas
3:5)