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Para el 21 de Julio del 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Isaac y Rebeca: criando rivales |
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PARA MEMORIZAR |
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"Que el Dios *Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y haga que salgan de ti numerosas naciones" Génesis 28:3 NVI) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Por diferentes que sean las circunstancias de ellos con respecto a las nuestras, podemos aprender algunas buenas lecciones espirituales de la historia de esta familia disfuncional |
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JACOB Y ESAÚ Rebeca, a diferencia de Sara, no tenía esposas rivales o concubinas con quienes tratar, ni tampoco hijastros con quienes competir. El hogar de ellos podía ser un hogar feliz. No obstante, aun en esta situación “ideal”, surgió la contienda. Lee la historia de Esaú y Jacob en Génesis 25:19 al 34. ¿De qué modo los padres tuvieron la culpa por la contienda que surgió entre los hermanos? _______________________________________________________________________________________ _______________________________________________________________________________________ Al nacer los muchachos, Dios le dio a Rebeca un mensaje acerca de su futuro. ¿Cuál fue este mensaje y qué vemos en la historia acerca del carácter de estos varones, que ayuda a explicar su destino? _______________________________________________________________________________________ _______________________________________________________________________________________ En esta historia vemos que Dios no determina el futuro, sino que sencillamente lo predice. Las elecciones de los muchachos los condujeron a su suerte, o destino; no fue una predestinación de Dios para ese destino. La venta de su primogenitura confirma que Esaú no estaba interesado en asuntos espirituales; sus actos ciertamente revelaron que él no era adecuado para ser el líder espiritual del clan. Jacob, por otro lado, miraba al futuro. Él deseaba el liderazgo espiritual; era suficientemente astuto para quitarle ese derecho, y aun consiguió que la transacción se sellara con un juramento. Esaú comió y salió, sin molestarle en lo más mínimo aquello a lo que había renunciado. “A causa de su indiferencia hacia las bendiciones y los requerimientos divinos, la Escritura llama a Esaú ‘profano’. Representa a aquellos que menosprecian la redención comprada para ellos por Cristo, y que están dispuestos a sacrificar su herencia celestial a cambio de las cosas perecederas de la tierra. Multitudes viven para el momento presente, sin preocuparse por el futuro. Como Esaú exclaman: ‘Comamos y bebamos, que mañana moriremos’ (1 Cor. 15:32)” (PP 180, 181). ¿Cuán seriamente tomas la redención que tienes en Cristo? ¿Cómo puedes ser cuidadoso para no venderla por un plato de comida? ¿Por qué eso puede ser más fácil de hacer de lo que uno podría pensar?
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