
Dotado para el servicio: Felipe

Lección 12

Para el 20 de Septiembre del 2008
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Dotado para el Servicio: Felipe “Al oír a Felipe y ver las señales milagrosas que realizaba, mucha gente se reunía y todos prestaban atención a su mensaje”. – Hechos 8:6 - NVI. INTRODUCCIÓN – Cuando alguien es indicado para una posición de autoridad, generalmente se procura cambiar a los hombres que debieran asesorarlo. Este cambio es muy bien intencionado – obtener los mejores resultados. El gran problema es que este cambio de hombres no altera de modo significativo, los resultados. Muchas veces son alterados para nada. Mucho más importante que el cambio de hombres, es el cambio de espíritu de los hombres. Y no importa quiénes sean ellos. Moisés seleccionó doce hombres entre los que eran mejores de entre las doce tribus de Israel. Eran príncipes y cabezas entre el pueblo (Números 13:2 y 3). Eran líderes. Hoy diríamos: fueron escogidos a dedo. ¡Que desastroso! No podría haber habido otra elección peor. ¿Dónde estaba el problema? ¿En el método de trabajo?, parece que no. Según el relato, todos dieron lo mejor de sí. ¿En la ejecución de los planos establecidos? Tampoco no. Siguieron minuciosamente la trayectoria señalada. ¿Dónde estaba el problema? En el espíritu de los hombres. La mayoría tenía una perspectiva humana de los resultados. Apenas dos tenían la perspectiva divina. “Y Josué, hijo de Num, y Caleb, hijo de Jefone...diciendo: ...por cuanto, como pan los podemos devorar; se ha retirado de ellos su amparo; el Señor es con nosotros; no los temáis”. – Números 14:6, 7, y 9. Felipe fue un hombre de esa envergadura. El Espíritu Santo pudo reposar sobre él y usarlo, porque en espíritu de humildad y sumisión se curvó delante del poder de Dios. Piense: “Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión... Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él”. – Números 14:24 y 27:18. Desafío: “No hay nada que el Salvador desee tanto como tener agentes que quieran representar al mundo su Espíritu y su carácter”. – Hechos de los Apóstoles, pág. 600
Llamado para el Servicio La iglesia es un movimiento en crecimiento. El crecimiento puede traer problemas, pero también genera oportunidades para la revelación de nuevos talentos, la administración eficaz y la expansión. Las dificultades en verdad se constituyen en momentos decisivos para revelar de manera directa el liderazgo de Dios. Fue lo que sucedió en la iglesia apostólica. El movimiento creció en número y requería un sistema de organización eficiente. Las necesidades recibieron la debida atención con la distribución de las responsabilidades y el cuerpo se desarrolló de manera armónica y vigorosa. “Estos oficiales cuidaban especialmente de las necesidades de los miembros así como de los intereses económicos de la iglesia; y con su prudente administración y piadoso ejemplo, prestaban importante ayuda a sus colegas para armonizar en unidad de conjunto los diversos intereses de la iglesia”. Hechos de los Apóstoles, pág. 89. Piense: “Esta afirmación es digna de confianza: Si alguno anhela obispado, buena obra desea”. – 1 Timoteo 3:1. Desafío: “En cuanto permaneciesen unidos, la iglesia avanzaría ‘hermosa como la Luna, brillante como el Sol, formidable como un ejército con banderas’. – Cantares 6:10” – H. A., pág. 91.
Misionero en Samaria Con el Pentecostés, tuvo inicio un poderoso movimiento anunciando que Jesús fue crucificado, pero que resucitó al tercer día, después de su muerte, verdaderamente era el largamente esperado Mesías. Con todo, los discípulos y todos los conversos, dominados por el extremado sentimiento de nacionalismo, tenían fuertes convicciones de que este glorioso mensaje era patrimonio para quienes eran Israelitas. Dios permitió que una fuerte persecución cayese sobre la iglesia en formación, esparciendo a los recién conversos por todo el Israel y así mismo más allá de sus fronteras. Felipe que fuera ordenado diácono, fue primeramente a la provincia de Samaria y allí evangelizó una ciudad no identificada. Este comienzo de la Iglesia Apostólica, recuerda los comienzos de la Iglesia Adventista. Los pioneros del movimiento también tenían la idea de que el mensaje de la segunda venida de Jesús debía ser predicado apenas en Norte América. Dios mostró que este no era su propósito, y la Iglesia despertó hacia la responsabilidad del mensaje mundial. Se destacó como el primer misionero adventista, John N. Andrews, nacido en 1829, estaba con apenas 15 años cuando también experimento la amarga decepción de no ver a Jesús volviendo. No resistió al primer impacto de su gran esperanza frustrada, y por cinco años estuvo apartado del movimiento adventista. En 1849 decidió unirse a aquel pequeño grupo que estaba predicando el mensaje del retorno de Jesús aliado a la observancia del sábado. En 1874, fue enviado a Europa como el primer misionero de la Iglesia. Es reconocido como uno de los cuatro líderes más importantes del movimiento adventista en su fase naciente. Piense: “Más recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. Hechos 1:8 – NVI. Desafío: “Y este evangelio del Reino será predicado en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. – Mateo 24:14 – NVI.
Oportunidades de Testificar En la proclamación del mensaje de salvación por medio de Cristo Jesús, el Espíritu Santo hablaba a los mensajeros de esperanza y estos entendían su voz. Felipe oyó la voz del Espíritu y se dirigió hacia el sur, en dirección de Gaza, en el camino en medio del desierto. Felipe no cuestionó la orden del Espíritu; ¿Por qué para el desierto? ¿No hay multitudes es Judea y Samaria deseosos de oír el mensaje? En su ministerio terrenal, Jesús muchas veces hizo el auditorio de una sola persona el momento más importante para comunicar las profundas verdades del Plan de Redención. Allá en el desierto, estaba una vida sedienta procurando comprender el enternecedor mensaje del profeta Isaías describiendo el gran y maravilloso sacrificio de Jesús a favor del pecador. El Dios que ve, tomó providencias para su pronta atención para satisfacer los anhelos y las necesidades de esta vida carente de su amor y de su gracia. Este incidente en el ministerio de Felipe ofrece una buena oportunidad para reflexionar sobre la manera de cómo conducimos la propagación del evangelio en nuestros días. Son muy comunes los elaborados esfuerzos en las grandes ciudades en busca de las multitudes. Si embargo, los objetivos para alcanzar a los simples campesinos que laboran en la tierra, son muy diminutos. Es muy difícil armar una carpa en zona rural para predicar a los oyentes que viven en el desierto. “En todo el mundo, hay hombres y mujeres que miran fijamente al cielo. Oraciones, lágrimas e interrogaciones brotan de las almas anhelosas de luz en súplica de gracia y de la recepción del Espíritu Santo. Muchos están en el umbral del reino esperando únicamente ser incorporados en él”. – Hechos de los Apóstoles, pág. 109. Piense: Un ángel guió a Felipe a uno que anhelaba luz y estaba dispuesto a recibir el Evangelio. Hoy también los ángeles guiarán los pasos de aquellos obreros que consientan en que el Espíritu Santo santifique sus lenguas y refine y ennoblezca sus corazones. Id. Pág. 109. Desafío: “Y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes”. – Hechos 8:36 y 37.
Dotado para el Servicio El paráfrasis de “La Biblia Viva”, al verter el texto de Pablo en Efesios 4:11, sobre las habilidades que el Espíritu Santo concede a diferentes miembros de la Iglesia, da claridad al tema (Lea el texto en Piense) Como Iglesia, tenemos una misión: Evangelizar. Algunas veces parece que esta misión no está siendo correctamente comprendida. Jesús ordenó: (Lea el texto en Desafío). Nadie nace adulto y con pleno conocimiento de todos los hechos. Todos nacen con la posibilidad de crecimiento y siguen esta ley natural. En la experiencia espiritual, el crecimiento es la meta divina. Todo lo que no crece, se estanca, se deteriora y muere. La experiencia espiritual es vida y crecimiento. A algunos, Dios concede la habilidad de ganar personas para Cristo; reciben el don de la simpatía, que atrae a los otros, y el de la persuasión, para convencerlos a decidir por Cristo; a otros les da el don de cuidar, dirigir y enseñar a aquellos que son ganados para el Señor. Aquellos que tienen el don de atraer y convencer a las personas, son los evangelistas, no importa si son ministros o laicos. Ellos con su trabajo traen las ovejas para el rebaño, haciéndolos crecer numéricamente. Aquellos que recibieron el don de cuidar, dirigir y enseñar son comisionados para la obra de alimentar y nutrir a las ovejas, haciéndolas crecer en su vigor espiritual. Ellos con habilidad las apacientan con amor y cuidado para que se desarrollen con salud espiritual. Y produzcan a su vez nuevas ovejas. De este modo, el rebaño está en constante crecimiento. Piense: Algunos de nosotros recibimos un talento especial como apóstoles; a otros Él concedió el don de ser capaces de predicar bien; algunos tienen la habilidad especial de ganar personas para Cristo, ayudándolas a crecer en Él como su Salvador; otros aún, tienen el don de cuidar del pueblo de Dios, como un pastor hace con su rebaño, de dirigirlo y enseñarle a andar en los caminos de Dios. Desafío: “Por lo tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, bautizándolos en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y después enseñen a estos nuevos discípulos a obedecer todas las órdenes que Yo les di; y tengan certeza de esto – que Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo. Mateo 28:19 y 20 – BV.
Felipe y Simón, el mago Es muy importante observar que la vida espiritual siempre fue objeto de explotación por parte de expertos engañando a los menos prevenidos. Así fue en los tiempos antes de la primera venida de Jesús y así continúa hasta nuestros días. La confrontación espiritual entre los engaños de Satanás y sus seguidores y, los principios de conducta establecidos por Dios son un conflicto constante. El Profeta Isaías advirtió al pueblo de sus días: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran blando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. – Isaías 8:19 y 20. La iglesia apostólica estaba viviendo sus primeros momentos de fervor y verdadera alegría espiritual. El mensaje y el ejemplo estaban causando impactos que llamaban la atención y despertaban pecadores, que se volvían para la gloriosa luz de la salvación en Cristo Jesús. El diablo atacó a los incautos con toda la fuerza de sus embustes para desviar el interés de la luz que estaba iluminando a las mentes sedientas. Felipe enfrentó ese problema en su campaña evangélica en la ciudad donde estaba predicando. Un hechicero, llamado Simón, impresionaba a todo el pueblo con sus artes mágicas. Pero la luz del mensaje de Dios se mostró mucho más poderosa y muchos creyeron, y fueron bautizados por el mensajero de esperanza. Simón tentó un negociado impropio del poder de Dios. Siendo que también Pedro fuera allí para fortalecer a la nueva congregación que estaba surgiendo, lo reprendió severamente, mostrando que las dádivas de la gracia no se obtienen por trueques materiales, mas por la fe en Cristo Jesús como el Salvador. Piense: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesús Cristo, se bautizaban hombres y mujeres”. - Hechos 8:12. Desafío: “A esto Daniel respondió: No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a su majestad el misterio que le preocupa. Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios”. – Daniel 2:27 y 28.
Estudio Adicional John N. Loughborough fue el dedicado y vibrante evangelista del grupo de pioneros del movimiento adventista. Nacido en 1832, estaba con apenas 12 años cuando se tuvo el gran chasco. No pasó por la experiencia porque no se decidiera por el mensaje del retorno del Señor. A los 17 años, 1849, aún estaba ligado a la iglesia Bautista. Era un joven tímido, vacilante y no creía mucho en sí mismo; mas se dirigió a una pequeña congregación, a 28 Km, de su hogar, y allí predicó su primer sermón. La congregación apreció el mensaje y solicitó un sermón más. Algunos miembros que asistieron a la predicación de Loughborough, insistieron a él diciendo que querían oírlo más veces. Por alguna circunstancia tuvieron que mudarse a otro lugar, donde predicó tres o cuatro mensajes más. Estaba iniciándose como predicador Bautista. En 1852, ocho años después del gran chasco, tuvo un sueño. Asistía a una reunión donde había un hombre exponiendo la verdad del sábado, y vio allí muchos de los miembros de su iglesia. Se sintió bastante impresionado con este sueño, pero procuró olvidarlo. Pocos días después alguien lo invitó a Rochester, para asistir a una reunión de un predicador adventista. Cual no fue la sorpresa de Loughborough al entrar al salón y ver allí justamente al hombre que había visto en su sueño. Vio también allí a sus ovejas, miembros de su iglesia, sentados así como los viera en su sueño. Aquello lo impresionó profundamente. Acompañó con atención la exposición de Andrews. Al final de la reunión ya era un Adventista del Séptimo Día. Loughborogh se tornó el vibrante evangelista de la iglesia en sus primeros años. La historia de esta iglesia es una historia de quien vino para vencer. La victoria es segura, mas hay un detalle importante: ¿Quién de nosotros participará de la victoria? Solamente caracteres fuertes y decididos. Solamente aquellos que realmente aman a Jesús como su Señor. Fue en los momentos más oscuros y difíciles en la experiencia espiritual de un grupo de personas, que surgieron vidas que se entregaron al completo control del Espíritu Santo para recibir iluminación y dirección. Estas vidas fueron comisionadas por Dios para proclamar al mundo los Tres Mensajes que constituyen su última invitación, llamando pecadores al arrepentimiento. Hoy, en este confuso y enmarañado espiritualismo en que el mundo se encuentra, Dios invita a adultos y jóvenes, para abandonar el mundo y que se yergan contra el mundo predicando la verdad. ¡Que nuestro amor pueda ser dado enteramente a Jesús y a su causa!. Piense: “Nada tenemos que temer cuanto al futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha guiado, y las enseñanzas que nos ministró en el pasado”. – TS. Vol. III, pág. 443. Desafío: Porque, si esas cualidades existieren y estuvieren creciendo en su vida, ellas impedirán que ustedes, en el pleno conocimiento de nuestro Señor Jesús Cristo, sean inútiles e improductivos”. II Pedro 1:8 – NVI.
por Pr. Albino Marks Traducción: Daniel Román Roque
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Actualización y Corrección: Dr. Pedro J. Martínez, (drmartinez@pmministries.com)
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