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Para el 20 de Septiembre de 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Audio: Escuela Sabática Net |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Hechos 6:3; 8; Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:1-11, 27-31; 1 Tim. 3:8-12 |
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Dotado para el servicio: Felipe |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía” (Hech. 8:6) |
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PENSAMIENTO CLAVE: Por medio del ministerio de Felipe, Samaria se conmovió con las buenas nuevas, y un etíope gentil de mucha influencia fue a Jesús. Cuando entregamos nuestras vidas a Dios, no hay límite para lo que Dios puede elegir que hagamos a fin de hacer avanzar su Reino. Huir de una persecución, afrontar a un hechicero, echar fuera demonios, sanar a un inválido paralizado, convertir a un rico etíope de la corte real, ser transportado físicamente a gran distancia por el Espíritu Santo: así fue la vida de Felipe; de ningún modo fue aburrida. Cuando muchas personas piensan acerca del cristianismo, viene a su mente largos sermones en la iglesia, listas de cosas que se pueden hacer y las que no se pueden hacer, y personas con caras aburridas y largas. Estos estereotipos, por supuesto, no podrían estar más lejos de la verdad. Seguir a Jesús es la vida más emocionante posible. Por ejemplo, esta semana consideraremos la vida y la misión excitantes de Felipe, un hombre cuyo mundo adquirió una dimensión totalmente nueva cuando fue ordenado para el servicio. Felipe siguió un sendero que él no podría haber previsto. Personalmente compartió las buenas nuevas de Jesús en Samaria e, indirectamente, en el continente africano. ¿Qué podemos aprender de su historia?
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