
Crisis cósmica: la fractura del orden establecido por Dios

Lección 2

Para el 11 de Octubre del 2008
El origen del mal se mantiene como un misterio, el misterio de la iniquidad (2Tesalonicenses 2:7). Por supuesto tenemos acceso a cierta información referente al tema, sin embargo no es una información que nos señale exactamente el por qué de su origen. Con seguridad podemos señalar que si el Señor así lo ha permitido, es porque es lo mejor.
A través de los tiempos, el hombre ha intentado explicar el mal. Explicar el mal podría entregar algún tipo de disculpa sobre él, o justificación, sin embargo el mal no tiene ni disculpa ni justificación. El mal no es la contraparte del bien, no se necesitan el uno al otro. El zoroastrismo lo presenta de esa manera y señala que el bien y el mal están representados por dos espíritus hermanos que coexisten desde siempre 1 . La misma idea está en la cultura del yin y el yang, son una dualidad de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental, describe dos fuerzas opuestas complementarias y dinámicas, dependen para su existencia la una de la otra y a su vez existen dentro de sí mismo 2 .
La Biblia en tanto nos dice que el mal es total y absolutamente antagónico a Dios. Dios no necesita del mal para existir y por ende el mal no requiere del bien para existir. El mal tiene su origen identificado en un tiempo, antes de la creación del hombre y por supuesto como Dios no tiene principio, el inicio del mal dista enormemente de Dios incluso cronológicamente.
Lucifer. El mal y el pecado, se iniciaron en Lucifer, un ser creado por Dios como una de sus tantas criaturas en el universo, en este caso en el cielo. La descripción bíblica nos in-forma que este ser ocupaba un lugar especial y que mantenía una cercanía distintiva con Dios, incluso privilegiadamente en contraposición de otros ángeles. Se lo describe como un querubín, un ángel con una funcionalidad específica, que le permitía tener esa cercanía con Dios, en este caso habría sido honrado por Dios y sería uno de los que estaba en el propiciatorio 3, “tu, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí es-tuviste” (Ezequiel 28:14).
Lucifer, tenía todo para seguir en una posición privilegiada, sin embargo en él se originó el pecado. Nuestra mirada, nos hace describir al pecado como actos terribles, sin embargo, en el ambiente que Lucifer se reveló, su actuar fue tan o más terrible como cualquier gran drama causado por un acto pecaminoso.
¿Qué fue lo que motivó a Lucifer? Lucifer, inexplicablemente, comenzó a dudar de Dios. Con toda certeza podemos señalar que no tenía razones para hacerlo, conocía a Dios, conocía sus propósitos, conocía su carácter. La motivación que él elucubró fue su molestia por la honra y adoración que recibía el Hijo, que por lo demás existía desde siempre con el Padre 4 . Por una razón que no podemos explicar, en Lucifer se produjo un cambio. Nada y nadie lo llevó a ello (Isaías 14:12-14). Su caso es especial, no es como Adán y Eva, o como nosotros. En ambos casos está Satanás y sus demonios quienes conducen a que las personas cometan pecado, sin embargo con él no ocurrió así, él no fue tentado por nada y nadie, tampoco estaba predestinado para ello, él pudo cambiar su destino, pero no lo hizo. Esto es un misterio, el misterio de la iniquidad.
Sintió que era tan igual al Hijo 5 , por lo que esperó para él adoración también, se desvirtuó su pensamiento. Por alguna razón Lucifer, dejó de asumir su condición de ‘creado’ y ‘súbdito’, que lo diferenciaba del Hijo y por supuesto del Padre. Notemos que esta sería una estrategia que utilizaría con Eva, serás igual a Dios (Génesis 3:5), ocurre también en nuestros días, cuando algunos creen ser dioses, usurpando el lugar que tan solo Dios tiene. Esta actitud se divisa en las ciencias, las artes, la política incluso en la religión.
Lucifer inicia un proceso sin regreso. Aparece en él la iniquidad (Ezequiel 28:15), su corazón se enalteció (v.17) e intentó usurpar el lugar que le corresponde a Dios. Esto lo llevó a manifestar una conducta independiente de su creador. Por supuesto que Dios hizo algo para que Lucifer se arrepintiera, lo que no ocurrió.
Esta actitud ahora de Satanás es muy común en nuestros días. Ocurre incluso en nuestras congregaciones, algunos son utilizados por él para provocar la desunión, la rencilla, la división y finalmente la separación del pueblo de Dios. Es su estrategia. Trabaja con el ‘ego’, que en nuestro caso está marchitado por el pecado. Por supuesto que se hace necesario realizar reformas individuales a este respecto. Los egos humanos, son alimentados por lo que hacemos y miramos. Nuestra perspectiva puede estar condicionada por nuestro ego. Dios quiere realizar un trabajo especial en nuestros egos, estoy seguro que si permitimos al Señor realizar una obra a través del Espíritu Santo, nuestra relación congregacional, será tan buena que experimentaremos los milagros de la iglesia primitiva. Por favor, la próxima vez que su ego se alborote y ofenda a un semejante, pídale a Dios que tome el control de su vida, de lo contrario, el destino será el mismo de quien estimula este tipo de situaciones.
Pecado. Pecado es infracción de la ley (1Juan 3:4), Lucifer, infringió la ley. ¿Qué ley infringió Lucifer? La ley de Dios no tiene principio conocido, es su expresión moral, por lo tanto la ley que conocemos hoy, es la misma ley que conocía Lucifer y los ángeles antes del pecado e incluso desde siempre. La manera que se ha expresado puede parecernos tener alguna distinción especial. Cuando Adán y Eva pecaron, la ley señalaba puntualmente no comer del fruto prohibido (Génesis 2:17). Ellos accedieron al pecado, motivados por la tentación realizada por Satanás a través de la serpiente. La ley en el contexto del cielo sin pecado era un testimonio del libre albedrío. Los seres que no han conocido el pecado por experiencia, libremente han determinado obedecerla. En el Edén, tenía esta característica. Si Adán y Eva, obedecían, entonces permanecerían en la plenitud sin pecado y habrían vivido por siempre.
Los ataques de Satanás. Los ataques de Satanás en el cielo, tuvieron dos características. Primero demostraron una independencia del Creador, en segundo lugar, sus dardos fueron directamente contra Dios, en el santuario celestial. Sus acusaciones señalaron que Dios en realidad no era amor, que era arbitrario y que su ley era imposible de obedecer. Sus argumentos fueron tan fuertes que incluso una tercera parte de los ángeles creyó, los otros quedaron con la duda. Se había provocado un quiebre institucional en el cielo. El perfecto gobierno de Dios, eterno, de millares de seres, que con gozo adoraban al Creador, dando todo tributo y exaltación a su nombre. Por primera vez, incluso en la existencia divina, se había instalado la duda. La duda, que en nuestros días el hombre cree un derecho, se instaló en un ambiente perfecto. Es muy difícil llegar a comprender con nuestra mirada lo que allí ocurrió, sin embargo podemos reflexionar de ello.
Expulsado del cielo. Los resultados del pecado comenzaron a verse. Ante lo extraño que les pudo parecer a los seres perfectos del cielo, la duda, y el quebrantamiento de la paz. Más difícil aún debe haber resultado la expulsión de Satanás y sus seguidores del cielo (Apocalipsis 12:7-9). Satanás fue expulsado, las causas determinadas son rebelión, quebrantamiento de la ley de Dios. Por difamar y calumniar el nombre de Dios (Ezequiel 28:16). Por atentar contra Dios y su nombre.
Hoy la astucia de Satanás se puede ver a diario. Somos sometidos a tentaciones. Comprender lo ocurrido en el cielo, nos ayuda para entender la manera y la estrategia que va a utilizar con nosotros en nuestros días. Piense en su familia, piense en su congregación. Su familia debe ser un lugar donde habite Dios, y donde habita Dios hay paz. Lo mismo ocurre en su congregación, para que Dios realice milagros sorprendentes, se requiere paz. La próxima vez que tenga la tentación de hablar mal de un hermano, por favor, recuerdo lo que hizo Lucifer y donde está ahora y por supuesto cual es su destino.
Por el contrario, el destino de usted y el mío debe estar relacionado con el cielo. Nuestro destino por lo tanto va a condicionar nuestro actuar en el presente. Necesitamos que la presencia de Dios sea real en nuestro medio, si esto es así, Satanás tiene menos opciones por-que donde está el Señor, su enemigo no puede estar.
1. http:/es.catholic.net/
2. http:/es.wikimedia.org
3. Elena de White, Conflicto Cósmico, 455.
4. Ibid,.
5. Ibid, 456
El Pastor Aarón Menares ha autorizado al Doctor Martínez a publicar sus comentarios semanales de la escuela sabática, en el centro internacional para el estudio de la Escuela Sabática de Ministerios PM
©Aarón A. Menares Pavez
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