Unidos en Cristo

Lección 12

Para el 20 de Diciembre del 2008
Lee: Romanos 5:19; 6:3-6; 8:9; 2 Corintios 5:17; Gálatas 4:5-7; 6:15; Efesios 4:24; Colosenses 3:10.
Descubre: ¿Cuál es tu estilo de vida? ¿Cuáles son las evidencias de que eres una nueva criatura? ¿A qué institución divina se unen los que son bautizados? ¿Cuáles son las similitudes o los contrastes de la humanidad de Adán y la humanidad de Cristo? ¿Qué papel juega la voluntad en nuestra relación con Dios? ¿Qué implica estar unidos en Cristo?
Memoriza y considera: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).
Pensamiento clave: Demostrar que la obra de reconciliación de Cristo sigue mientras nos llama a ser miembros de la nueva humanidad instituida por él en su propia persona.
PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA
· Saber que aceptar a Cristo nos reúne como una nueva humanidad.
· Sentir que estamos unidos con Jesús y los unos con los otros.
· Hacer que descubran maneras de edificar a otros.
“Los que continuamente están recibiendo fuerza de Cristo, poseerán su espíritu. No serán descuidados ni en palabras ni en conducta. Descansará sobre su alma una permanente comprensión de lo que ha costado su salvación en el sacrificio del amado Hijo de Dios. Como una fresca y vivida representación, se presentarán ante su mente las escenas del Calvario, y se someterá su corazón y se enternecerá por esta maravillosa manifestación del amor de Cristo en ellos. Considerarán a otros como comprados por su sangre preciosa, y los que están unidos con Cristo les parecerán nobles y elevados y sagrados, debido a esa relación”(A fin de conocerle, p.135)
I. UN VIDA NUEVA EN CRISTO
· ¿Cuán diferente es tu vida presente en Cristo en comparación a tu vida antigua?
· ¿Qué diferencias tangibles puedes encontrar?
· ¿A qué se debe esos cambios?
1. ¿Qué testimonio público debe dar el que se une en Cristo?
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”(Rom. 6:3,4).
El bautismo es una demostración pública de una relación espiritual con Cristo, de la que se ha participado antes de que se realice la ceremonia externa. El bautismo representa la unión de la vida del creyente en un vínculo tan estrecho con la vida de Cristo, que ambas vidas, por así decirlo, llegan a ser una sola unidad espiritual (1 Cor. 12: 12-13, 27; Gál. 3: 27).
El concepto de Pablo de la unión con Cristo revela que su conversión era más que un cambio intelectual. Su aceptación personal de Cristo como su Redentor y Señor lo condujo a un compañerismo espiritual tan estrecho y absorbente, que llegó a significar poco menos que una verdadera identificación de la voluntad de ambos (Gál. 2: 20). En las amistades humanas es frecuente que dos personas compartan una unidad tal de propósitos, que parecen pensar y proceder como si fueran casi una sola. La amistad con Cristo está en un nivel mucho más elevado aún y depende de fuerzas que no sólo son humanas sino divinas.
Al analizar el significado del bautismo, Pablo señala que:
1. Así como Cristo murió por el pecado, el cristiano debe morir a los pecados.
2. Así como Cristo, después de que murió, fue sepultado, el cristiano debe ser "sepultado" simbólicamente con él en el sepulcro de agua del bautismo.
3. Así como Cristo fue levantado de la tumba, el cristiano se debe levantar a una vida espiritual nueva (Rom. 6:3-5; Col. 2:12).
4. Obviamente, las figuras de sepultura y resurrección no tendrían sentido si no pensáramos en una inmersión total. Vale la pena notar que la presencia de bautisterios en las iglesias más antiguas muestra que por siglos la iglesia cristiana practicó el bautismo por inmersión.
5. Entre los prerrequisitos para el bautismo señalados por las Escrituras están la aceptación de Jesucristo como el Hijo de Dios (Hech. 8:36, 37; 12; 18:8) y el arrepentimiento (Hech. 2:37, 38).
Queda claro que a los cristianos se le exigía el bautismo: Cristo ordenó a sus discípulos que bautizaran (Mat. 28:18, 19; Mar. 16:15, 16) y enseñaran a los nuevos conversos a observar todas las cosas ordenadas por él (Mat. 28:20); los apóstoles enseñaron la necesidad del bautismo (Hech. 2:38; 10: 48; 22:16), y practicaron el rito (Hech. 8:12; 16:14, 15, 33; 19:5).
Para que el sacrificio de Cristo logre la salvación del pecador, cada creyente debe participar a sabiendas del significado y de la experiencia representada por la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo en lugar de él. Como una confesión pública de esta experiencia, el creyente se somete a la ceremonia de inmersión en armonía con la orden de Jesús (Mat. 28: 19).
2. ¿Sabías que…? La palabra iglesia viene del griego ekkl'sía; de ek ("fuera") y kaléô ("llamar").
En tiempos del Nuevo Testamento la palabra iglesia se aplica con mayor frecuencia al cuerpo de personas que creen en Jesús como el Mesías y lo aceptan, viven sus enseñanzas y están unidos en una organización creada por Jesús (Mat. 16:18; 1 Cor. 3:11; Mat. 28:19, 20; Mar. 16:15, 16; Hech. 2:38, 41, 47; 16:13; Rom. 12:4, 5; 1 Cor. 12:12). En Hch. 7:38 se lo usa para referirse a la congregación de los israelitas. Cuando se lo emplea para la iglesia cristiana tiene varios matices de significación:
1. Una reunión eclesiástica (1 Cor. 11:18).
2. El total de cristianos que viven en un lugar (1 Cor. 4:17).
3. La iglesia universal (Mt. 16:18).
Después de la ascensión de Jesús, el liderazgo de la iglesia recayó naturalmente sobre los apóstoles. Cuando surgió una necesidad, se dio cargos directivos a otros (Hech. 6:2-6). La iglesia se concentró primero en Jerusalén (Luc. 24:47; Hech. 1:8; 10:39; 15:2), pero más tarde se extendió a otras partes (Hech. 1:8; 8:1). Aparentemente, los primeros miembros fueron exclusivamente judíos (Hech. 11:19), pero más tarde los gentiles se constituyeron en mayoría. A medida que surgían congregaciones en diversos lugares, se designaron líderes locales (Hech. 14:21-23; 20:17; 1 Tin. 3:1-13)
3. ¿A qué institución divina se unen los que son bautizados? ¿Por qué los que unen a Cristo no deben ser independientes e indiferentes de sus demás hermanos? ¿Qué bendiciones recibe el creyente que es bautizado?
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hech. 2:38, 41,47).
· El bautismo debía ser una parte vital del ministerio de los apóstoles (Mat. 28: 19).
· Pedro insiste en que todos, sin excepción, deben bautizarse. Aunque el bautismo no salva, sí es un símbolo visible de la muerte a la vida antigua y el comienzo de una vida nueva.
· Los pasos en la bendita experiencia de llegar a ser verdadero cristiano es a saber: (1) arrepentimiento, (2) bautismo, (3) remisión o perdón de los pecados, (4) recepción del Espíritu Santo.
4. ¿Quién fundó la iglesia?
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo (1 Cor. 3:11).
· Jesucristo es "la roca de nuestra salvación" (DTG 381; Sal. 95: 1; Deut. 32: 4, 15, 18).
· El es el único fundamento de la iglesia, porque "nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3: 11), ni "en ningún otro hay salvación" (Hech. 4: 12).
· En estrecha relación con Jesucristo "la principal piedra del ángulo" en el fundamento de la iglesia, se encuentran los apóstoles y los profetas (Efe. 2: 20).
· Todos los cristianos han de ser edificados como "piedras vivas" para formar una casa espiritual (1 Ped. 2: 5), un edificio cuya piedra angular es Cristo (Efe. 2: 20-21).
· El es la única "Roca" sobre la cual se afirma todo el edificio, porque sin él no habría ninguna iglesia.
· Cuando creemos en él como Hijo de Dios, nosotros también podemos llegar a ser hijos de Dios (Juan 1: 12; 1 Juan 3: 1-2).
· La comprensión de que Jesucristo es realmente el Hijo de Dios, tal como Pedro lo afirmó en esta ocasión (Mat. 16: 16), es la llave de la puerta de la salvación (DTG 380-381).
5. ¿Cuál es la misión de la iglesia?¿Cuál es función principal de la iglesia en esta tierra?
Ser columna y baluarte de la verdad. “Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Tim. 3:15).
· Los cristianos genuinos son testigos de Dios en lo que atañe al poder de la gracia divina y a la sabiduría de los propósitos de Dios. Cuando dejan de cooperar plenamente con el plan celestial para restaurar en el hombre la imagen de Dios, inevitablemente se atrasa el día de la restauración de esta tierra (PVGM 4748).
· A menos que el poder de Dios y sus propósitos se cumplan en las vidas de los que se llaman sus hijos, parecerán ser ciertas las acusaciones de Satanás (Job 1:9; PP 22). Por eso Pablo insta a los miembros de la iglesia a que reflejen en sus vidas los principios de la verdad que dicen que practican.
· La iglesia de personas redimidas, ocupadas activamente en el programa de restaurar en el hombre "la imagen de su Hacedor" (Ed 13), es una de las principales demostraciones de la suprema eficacia de la "verdad". No es suficiente un simple asentimiento a los principios de la verdad; éstos deben reflejarse plenamente en la vida en cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo (Juan 8:32).
Ser pura y santa: “A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efe. 5:27).
Predicar el evangelio. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mat. 28:19,20).
6. ¿Qué similitudes se encuentran entre el primer y el segundo Adán? ¿Por qué razones existen algunos contrastes entre el primer y el segundo Adán? ¿Qué has hecho a favor de los perdidos?
“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo” (1 Corintios 15:45, 47). “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom. 5:12).
Debido a la debilidad de la carne, una cosa es cometer ocasionalmente un pecado, y otra, muy diferente, vivir en el pecado. Vivir en pecado significa que el pecado es el ambiente en el cual vivimos, la atmósfera moral que respira nuestra alma. Una vida tal es absolutamente incompatible con la fe.
· La fe en Cristo que hace posible la justificación del pecador implica una disposición sin reservas para cumplir con la voluntad divina y un odio a todo lo que ocasionó tanto sufrimiento al Salvador (Rom. 3: 28, 31).
· La fe que pretende tener derecho a la justificación, pero que al mismo tiempo permite persistir en las formas antiguas de pecado, de ninguna manera es fe.
· La evidencia de que un hombre está justificado, que ha nacido de nuevo y que ha pasado de muerte a vida, es que ahora se deleita en obedecer la ley de Dios (1 Juan 2: 1-6; Rom. 13: 8).
· "En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley.
· Cuando se ha efectuado este gran cambio en el pecador, entonces ha pasado de la muerte a la vida" (CS 521).
· Es cierto que el creyente quizá alguna vez caiga en un pecado (1 Juan 2: 1), pero la evidencia de que un hombre realmente ha renacido de Dios es que no continúa practicando el pecado (1 Juan 3: 9) o, como lo describe Pablo, no vive más en pecado.
II. UNIDOS CON CRISTO
· ¿Cuáles son las evidencias que has experimentado la presencia de Dios en tu vida?
A medida que se ponen en práctica los preceptos divinos de amor a Dios y a nuestros prójimos, los corazones de los seres humanos se unen en un vínculo íntimo de comunión mutua, de acuerdo con su Padre celestial (Mat. 22: 36-40).
La negligencia de Israel impidió que los gentiles recibieran la bendición que Dios quería que obtuvieran por medio del testimonio del pueblo encogido. Esto sucedió en primer lugar porque los judíos adoptaron prácticas paganas, y posteriormente por levantar un muro inexpugnable que los separaba de los gentiles; por lo tanto, fue sólo mediante Cristo que la bendición del Evangelio de salvación prometida a Abrahán llegó a todos los hombres.
· Jesús es la fuente de la vida, por lo tanto, no se puede apreciar verdaderamente la vida sin tenerlo en cuenta a él.
· Tanto en el agradecimiento como en la oración podemos aproximarnos a Dios mediante Cristo (Efe. 5: 20; Heb. 13: 15).
1. ¿Qué significa estar en Cristo
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom. 8:1).
· Estar en Cristo, es una estrecha relación personal que existe entre el cristiano y Cristo.
· Significa más que depender de él o ser nada más que su seguidor o discípulo.
· Implica una unión diaria y viviente con Cristo (Juan 14: 20; 15: 4-7).
· Juan describe esta unión con las palabras estar "en él" (1 Juan 2: 5-6, 28; 3: 24; 5: 20).
· Pedro también habla de estar en Cristo (1 Ped. 3: 16; 5: 14).
· Jesús enaltece la intimidad de esta unión mediante su parábola de la Vid y los pámpanos (Juan 15: 1-7).
Pero la idea es especialmente característica de Pablo. La aplica a iglesias (Gál. 1: 22; 1 Tes. 1: 1; 2: 14; 2 Tes. 1: 1) y también a individuos (1 Cor. 1: 30; 2 Cor. 5: 17; Efe. 1: 1).
Si una persona no experimenta esta unión transformadora con Cristo, no puede pensar que está libre de condenación. La fe salvadora que proporciona reconciliación y justificación (Rom. 3: 22 -26) implica una experiencia de la cual Pablo habla como estar "en Cristo" (ver com. vers. 28).
Los que no andan.
La evidencia textual tiende a confirmar la omisión de la cláusula "los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu".
2. ¿Cómo podemos saber si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros?
“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Rom. 8:9)
· Nuestra mente es espiritual y vivimos en el Espíritu "si es que" el Espíritu de Dios mora en nosotros.
· Podemos saber si el Espíritu mora en nosotros por la presencia o ausencia de sus frutos (Gál. 5: 22) en nuestra vida.
· La ausencia de sus frutos demuestra que aún estamos viviendo en la carne.
· La vida vieja en la carne sólo cesa cuando comienza la nueva vida en el Espíritu. El poder dominante de la carne sólo puede ser eliminado de la vida cuando se invita al Espíritu para que venga y ejerza un dominio completo. Cuando el Espíritu realmente mora en lo interior, termina la vida según la carne.
· No es suficiente estar intelectualmente convencido de la verdad del cristianismo. El Espíritu de Cristo debe morar en lo íntimo del ser. Una aparente profesión de cristianismo no convierte a una persona en un verdadero seguidor de Cristo. Podemos saber que realmente le pertenecemos si nos ha dado su Espíritu (1 Juan 4: 13). Cuando en la vida diaria se manifiestan el amor, el gozo, la paz y los otros dones del Espíritu (Gál. 5: 22), existe la evidencia de un verdadero cristianismo; pero si nuestra vida está deformada con maldad, egoísmo y vanidad, entonces no le pertenecemos a él.
· Un cristiano puede aparentemente estar de acuerdo con todas las doctrinas y con todas las prácticas de la iglesia; puede ser activo en la causa de Dios, y estar dispuesto a dar todos sus bienes para ayudar a los pobres o aun a entregar su cuerpo para ser quemado, pero si el Espíritu no vive en él y el múltiple fruto del Espíritu (Gál. 5: 22) no es evidente en su vida, no pertenece a Cristo (1 Cor. 13: 3). El que es orgulloso, vano, frívolo, inclinado al mundo, avaro, despiadado, censurador, no está en comunión con el Espíritu de Cristo, sino con otro espíritu (5T 225).
3. ¿Cuándo se dice que una persona es una nueva criatura? ¿Cómo es esa nueva naturaleza?
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17).
La persona debe ser transformada en una nueva criatura para que, impulsada por el amor de Cristo, no viva más para el yo sino para Dios, para que no juzgue más por las apariencias sino por el espíritu, para que conozca a Cristo según el espíritu y no según la carne.
· La transformación de un pecador perdido en una "nueva criatura" requiere la misma energía creadora que originalmente produjo la vida (Juan 3: 3, 5; Rom. 6: 5-6; Efe. 2: 10; Col. 3: 9-10).
· Es un acto sobrenatural, completamente ajeno a la experiencia humana normal.
· La nueva naturaleza no es producto de alguna virtud moral que algunos afirman que es inherente en el hombre, y que sólo necesita crecer y manifestarse. Hay miles de seres humanos de reconocida moralidad que no profesan ser cristianos y no son "nuevas criaturas".
· La naturaleza nueva no es simplemente el producto de un deseo, ni de una resolución de hacer lo recto (Rom. 7: 15-18), ni de un asentimiento mental ante ciertas doctrinas, ni de un cambio en el que se abandonan un conjunto de opiniones o sentimientos a cambio de otros, ni siquiera de sentir dolor por el pecado.
· Es el resultado de la presencia de un poder sobrenatural dentro de la persona, que da como resultado su muerte al pecado y su nuevo nacimiento.
· Así renacemos a la semejanza de Cristo, somos adoptados como hijos e hijas de Dios y marchamos por un nuevo camino (Eze. 36: 26-27; Juan 1: 12-13; 3: 3-7; 5: 24; Efe. 1: 19; 2: 1, 10; 4: 24; Tito 3: 5; Sant. 1: 18).
· Así somos hechos participantes de la naturaleza divina y se nos concede la posesión de la vida eterna (2 Ped. 1: 4; 1 Juan 5: 11-12).
· El nuevo creyente no nace como un cristiano maduro y bien desarrollado. Al principio tiene la inexperiencia espiritual y la inmadurez de la infancia, pero como hijo de Dios tiene el privilegio y la oportunidad de crecer hasta la estatura plena de Cristo (Mat. 5: 48; Efe. 4: 14-16; 2 Ped. 3: 18).
4. ¿Qué significa vivir conforme a la carne?
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Rom. 8:6,7)
· Vivir según la carne significa muerte, pero que crucificar la carne equivale a vida.
· El cristiano no debe ceder a los impulsos y deseos de la carne, excepto en lo que esté de acuerdo con la ley de Dios. Lo que coma, lo que beba y todo lo que haga, debe hacerlo teniendo en cuenta la gloria de Dios (1 Cor. 10: 31).
· Pensar únicamente en la complacencia de los deseos carnales es muerte. El que vive para ese propósito egoísta está muerto mientras vive (1 Tim. 5: 6; Efe. 2: 1, 5), y la condición presente de muerte espiritual sólo puede conducir a la muerte final y eterna.
· Cualquiera que sea la profesión de vida espiritual que hagamos, siempre será verdad que si vivimos de acuerdo con la carne moriremos (Gál. 6: 7-8; Efe. 5: 5-6; Fil. 3: 18-19; 1 Juan 3: 7-8).
· O mueren nuestros pecados, o morimos nosotros. Si los dejamos vivir, moriremos; si los hacemos morir, seremos salvos. Pero nadie podrá ser salvo en sus pecados.
· En el plan de salvación no se obliga a nadie. El Espíritu sólo mora en el corazón del que lo acepta por fe; y la fe implica una sumisión voluntaria y por amor ante la voluntad de Dios y la influencia guiadora del Espíritu Santo.
5. ¿Cuál es la experiencia de los que andan conforme al Espíritu? ¿Por qué razones los que viven según la carne no pueden agradar a Dios?
· Fijar la mente en las cosas del Espíritu y hacer que los pensamientos y deseos sean gobernados únicamente por el Espíritu de Dios, da como resultado esa saludable y vivificante armonía de todas las funciones del alma, que es una segura garantía y goce anticipado de la vida venidera (Efe. 1: 13-14).
· La presencia del Espíritu Santo produce amor, gozo y paz en la vida (Gál. 5: 22), el comienzo dentro de nosotros del reino de Dios, que es "justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rom. 14: 17).
· Los que se ocupan "del Espíritu" y andan "conforme al Espíritu" (Rom.. 8: 1) gozan de la paz del perdón y la reconciliación (Rom. 5: 1).
· El amor de Dios "ha sido derramado" en sus corazones (Rom. 5: 5) y tienen el gozo y el incentivo de ver cumplidos en su vida los justos requerimientos de la ley (Rom. 8: 4). Anticipan la salvación final y la vida eterna.
· Pero los que andan conforme a "la carne" y se ocupan "de la carne", sólo conocen la experiencia destructora de la esclavitud y la condenación (Rom. 8:1, 15, 21), y únicamente pueden prever condenación y muerte (Rom. 8:1: 32; 2: 5-6; 6: 21-22).
La mente carnal es completamente incapaz de someterse a la ley de Dios. Tan sólo el poder transformador del Espíritu Santo hace posible otra vez la obediencia.
Cuando el hombre fue creado originalmente, su mente y su vida estaban en perfecta armonía con la voluntad de Dios. Los principios de la ley de Dios estaban escritos en su corazón. Pero el pecado produjo un alejamiento de Dios, y el corazón del hombre se llenó de enemistad y rebelión. Por lo tanto el hombre ha estado desde su caída bajo el poder del pecado, siguiendo las inclinaciones de la carne que lo han conducido inevitablemente a la desobediencia a la ley de Dios. Por eso es imposible que alcance la justicia y la salvación por sus propios intentos legalistas para obedecer. A menos que muera al yo y al pecado y renazca a una nueva vida en el Espíritu (Rom. 6), es incapaz de someterse a la voluntad de Dios (PP 49).
· Se agrada a Dios con la fidelidad y la obediencia. El Hijo de Dios agradó completamente al Padre (Mat. 3: 17; 12: 18; 17: 5; Juan 8: 29).
· Dios se complace con los actos de fe y de amor (Fil. 4: 18; Col. 3: 20; Heb. 13: 16, 21). Pero las vidas de fe, obediencia y amor sólo son posibles para los que viven mediante el poder del Espíritu Santo que obra en lo íntimo.
· "Los que están en la carne" no pueden hacer las cosas que agradan a Dios. Su conducta natural es hostilidad y desobediencia.
III. VIVIENDO EN CRISTO
· ¿Qué evidencia práctica existe de que estás viviendo “en Cristo”?
· ¿Cómo se refleja tu unión con Cristo en la forma en que te relacionas con otros hermanos de la iglesia?
1. Lee Juan 15:1-16 y analiza la ilustración, ahora contesta, ¿Quién es la vid? ¿A quiénes representan las ramas de la vid? ¿Qué espera Jesús de nosotros, ahora mismo?
"Toda rama que en mí no lleva fruto, la quitará” (Juan 15:2).
Se representa a los discípulos como las ramas de la vid. Así como las ramas dependen de su conexión con el tronco para su vida y productividad, así también el cristiano depende de su unión con Cristo para su vida espiritual y sus frutos para el cielo.
· Se espera que el que profesa estar en Cristo dé frutos que correspondan con su profesión. Esos frutos son llamados en otras partes "el fruto del Espíritu" (Gál. 5: 22; Efe. 5: 9), o "frutos de justicia" (Fil. 1: 11; Heb. 12: 11), es decir, frutos de rectitud.
· Esos frutos son evidentes en el carácter y en la vida. Cuando faltan esos "buenos frutos" (Sant. 3: 17), se hace necesario cortar las ramas infructíferas.
· No puede haber vida sin crecimiento. Mientras haya vida, habrá necesidad de un desarrollo continuo. El desarrollo del carácter es la obra de toda la vida (PVGM 45-46).
· En todas sus ilustraciones Jesús enseñó, que el reino que él ha venido a establecer, son los propósitos y motivos íntimos los que determinan la perfección del carácter y no sólo los actos visibles. El hombre puede mirar "lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (1 Sam. 16: 7).
· La santificación es una obra progresiva. Jesús dijo en el sermón de la montaña: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
"En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis mis discípulos” (Juan 15:8).
La gloria del viñador es que sus plantas produzcan frutos. Dios recibe esa gloria cuando su imagen se refleja en las vidas de sus seguidores. Satanás sostiene que los mandamientos de Dios son demasiado severos Y que los hombres no pueden alcanzar el ideal de la perfección cristiana. De modo que el carácter de Dios es vindicado cuando los hombres, mediante la gracia divina, llegan a ser participantes de la naturaleza divina.
· El fulgor de las virtudes cristianas es una prueba del discipulado, Sin una unión vital con Cristo es imposible dar los frutos de justicia.
· El amor era uno de los principales atributos de Jesús. La vida de Jesús había sido una demostración práctica del amor en acción. Si los discípulos manifestaban esa misma clase de amor, eso demostraría su íntima relación y comunión con su Maestro. Es el amor y no la profesión de fe lo que destaca a un cristiano.
· Son evidencias del discipulado las manifestaciones de amor constante y ferviente (1 Cor. 13), y no los brotes de caridad aislados y espasmódicos.
2. ¿Cuáles son las evidencias de que vives en Cristo?
"Permaneced en mí, y yo en vosotros” (Juan 15:4)
Permanecer continuamente en conexión viviente con Cristo es esencial para el crecimiento y para dar frutos. No es suficiente prestar una atención esporádica a la religión. El crecimiento espiritual no se promueve mediante el fervor religioso, entusiasta y transitorio de un día, seguido por una profunda depresión ocasionada por el descuido al día siguiente.
· Permanecer en Cristo significa que el alma diariamente debe estar en constante comunión con Jesucristo y debe vivir la vida de Cristo (Gál. 2: 20).
· No es posible que una rama dependa de otra para su vitalidad; cada una debe mantener su relación personal con la vid. Cada miembro debe dar sus propios frutos.
"Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando” (Juan 15:14)
· En la verdadera amistad hay un amor recíproco.
· Los discípulos mostrarían su amor con una humilde obediencia, Jesús dijo en forma clara y contundente: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14: 15).
"No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16)
· Los discípulos habían elegido ser los seguidores de Cristo, pero fue Jesús quien, entre sus muchos seguidores, había elegido a doce para que fueran apóstoles (Luc. 6: 13; Mar. 3: 14).
· Todos pueden elegir seguir a Cristo, pero él es Aquel que elige y capacita a los hombres para que ocupen cargos de responsabilidad y liderazgo en su causa (1 Cor. 12: 7-11, 28).
“Porque Dios es el que obra en vosotros, tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filp 2:13).
Muchos dicen: “¿Cómo me entregaré a Dios?"
· Deseáis hacer su voluntad, mas sois moralmente débiles, sujetos a la duda y dominados por los hábitos de vuestra mala vida.
· Vuestras promesas y resoluciones son tan frágiles como telas de araña.
· No podéis gobernar vuestros pensamientos, impulsos y afectos.
· El conocimiento de vuestras promesas no cumplidas y de vuestros votos quebrantados debilita vuestra confianza en vuestra propia sinceridad y os induce a sentir que Dios no puede aceptaros; mas no necesitáis desesperar.
· Lo que necesitáis comprender es la verdadera fuerza de la voluntad. Este es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre: el poder de decidir o de elegir.
· Todas las cosas dependen de la correcta acción de la voluntad. Dios ha dado a los hombres el poder de elegir; depende de ellos el ejercerlo.
· No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos sus afectos a Dios; pero podéis elegir servirle.
· Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros, tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo vuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, vuestros afectos se concentrarán en él y vuestros pensamientos se pondrán en armonía con él.
· Desear ser bondadosos y santos es rectísimo; pero si sólo llegáis hasta allí de nada os valdrá.
· Muchos se perderán esperando y deseando ser cristianos.
· No llegan al punto de dar su voluntad a Dios. No eligen ser cristianos ahora.
“Por medio del debido ejercicio de la voluntad, puede obrarse un cambio completo en vuestra vida. Al dar vuestra voluntad a Cristo. Os unís con el poder que está sobre todo principado y potestad. Tendréis fuerza de lo alto para sosteneros firmes, y rindiéndoos así constantemente a Dios seréis fortalecidos para vivir una vida nueva, es a saber, la vida de la fe” (El Camino a Cristo, p. 49)
3. ¿Por qué algunos o si no es que muchos serán desechados y destruidos?
"El que no permanece en mí, es como la rama que se desecha, y se seca” (Juan 15:6).
La salvación depende de permanecer en Cristo hasta el fin.
· Cuando los hombres permanecen en Cristo, él mora en ellos y ellos se convierten en participantes de la naturaleza divina (2 Ped. 1: 4).
· Sus pensamientos se identifican de tal forma con la voluntad divina, que los pedidos que hacen son únicamente los que están en armonía con esa voluntad (1 Juan 5: 14; DTG 621).
· Los que viven en Cristo no practican el pecado.
· Los hombres reciben a Cristo al recibir su Palabra. Esa Palabra ilumina la mente del que se alimenta de ella. Para el que hace la decisión inteligente de seguir esa palabra y la obedece sin reservas mediante el poder del cielo que lo capacita, mora en su ser Cristo "la esperanza de gloria" (Col. 1: 27). Además, para que esto sea constante, diariamente debe alimentarse de la palabra (Juan 6: 53).
Pero, ¿Qué ocurrirá con aquellos que se resisten en pertenecer a Cristo?
· Los que se resisten en pertenecer a Cristo finalmente serán cortados por tener una religión meramente superficial (2 Tim. 3: 5).
· La superficialidad de su profesión será vista ante las pruebas y las dificultades. Así como las ramas cortadas son finalmente juntadas y quemadas, así también sufrirá la extinción final el cristiano que no da frutos, junto con los que no reconocen ser cristianos (Mat. 10: 28; 13: 38-40; 25: 41, 46).
· No se menciona ningún acto de desobediencia manifiesta sino, sencillamente, el pecado de la negligencia. Comparar esto con la parábola de las ovejas y los cabritos (Mat. 25: 31-46). Los que estén a la izquierda del Rey serán excluidos del reino por haber descuidado los deberes cristianos prácticos.
REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA
Mí querido(a) amigo(a) o hermano(a): ¿Por qué la obediencia contribuye nuestra relación con Jesús? ¿En qué momento la obediencia se convierte en legalismo? ¿Qué otras cosas en la vida cristiana dan evidencias que estamos en Cristo? ¿Qué aspecto de tu vida indica que has “muerto al yo” y de “estar en Cristo”?
Reflexiona conmigo el siguiente texto: “Derribemos toda barrera y permitamos que nuestro Salvador entre en nuestro corazón. El yo debe morir. Entrega tu voluntad y muere al yo ahora, ahora mismo, y deja que Dios abra camino delante de ti” (Cada con Dios 324).
Manos a la obra:
1. Ore. “Orad sin cesar”(1 Tes. 5:17)
2. Esfuérzate. “Tú pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Tim. 2:1).
3. Desecha. “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones”(1 Ped. 2:1)
4. Ama. “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12).
5. Anuncia. “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).
6. Lleva. “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”(Juan 15:5)
7. Sirve. “Servid con buena voluntad, como quien sirve al Señor y no a los hombres”(Efe. 6:7)
Resumen: Una vida nueva requiere una conducta nueva. Podemos hacer estos cambios solamente con el poder de Jesús en nuestras vidas.
Ore conmigo, por favor…“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Rom. 8:14)… Feliz sábado
Elaboró: Delfino Jarquín L, Si usted gusta toda la versión haga clic en:
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http://comentariosdeescuelasabatica.blogspot.com; http://www.adventistas.com.mx, temas de interés y enlaces inmediatos.
Bibliografía: Adams Roy, Jesús es maravilloso, Guía de estudio de la Biblia, Edición para maestros, Abril-Junio de 2008__Notas de E.G. White para las Lecciones de la Escuela Sabática, , Abril-Junio de 2008__G. White Ellen: El Deseado de todas las gentes,__Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Comentario Bíblico adventista del Séptimo Día, Tomo IV, V&,VI- Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo día, - Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 1988 & 2006, _D. Thomas Jerry, Las 28 Creencias fundamentales para mí, APIA, 2007,__R. Thiele Edwin, ¡Mi Dios sin igual!, APIA,1998__H. Woolsey Raymond, El Amor más admirable, APIA, 1995.
Hermanos y maestros de la Escuela Sabática, espero que les pueda servir de ayuda este material. El propósito es, abarcar toda la lección de la semana; considerando los objetivos principales y aplicándolos en nuestra vida cristiana...gracias por las sugerencias y comentarios que nos han enviado; que la honra y la gloria sea para Dios. Ahora el correo es: delfino_comessab@hotmail.com; delfinosabbathschoolcomment@gmail.com ¡Dios les bendiga hermanos en cada una de sus actividades!, y esperando pronto la bendita esperanza de la Segunda Venida de Cristo Nuestro Señor, se despide su hermano en Cristo: Defino Jarquín López.
http://groups.google.com.mx/group/fino2008escuelasabatica
El Ingeniero MC. Delfino Jarquín López ha autorizado al Dr. Pedro J. Martínez de Ministerios PM , ha publicar sus comentarios semanales de la lección de la Escuela Sabática en Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática
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