
Lección 13

Para el 27 de Diciembre del 2008
Lee: Daniel 8:13, 14; 1 Corintios 4:5; 15:51-54; Hebreos 9:23; Apocalipsis 20:1-4, 11-15; 22:3-6.
Descubre: ¿Qué significa vindicación? ¿Por qué razones se requiere la vindicación del carácter de Dios y de su pueblo? ¿Podrías mencionar los eventos que están implícitos en el plan de salvación? ¿Cuáles son las fases del juicio final? ¿Qué es el juicio investigador?¿Cuál es el acontecimiento más grande de la historia que debe ocurrir? ¿Cuándo es el juicio de los santos y cuándo el de los impíos? ¿Qué es el milenio? ¿Cuándo inicia el milenio? ¿Cuando termina el milenio? Finalmente, ¿Cómo resolverá Dios el problema del pecado? ¿Qué sucederá con el autor del pecado, el diablo y sus seguidores? ¿Por qué Dios no acabó con el problema del pecado de una vez por todas desde su inicio allá en el cielo? En esta hora, examina tu vida, ¿De parte de quién estas? ¿Del grupo el que heredará la vida eterna o de los que han preferido la muerte eterna?
Memoriza y considera: “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc. 21:3, 4).
Pensamiento clave: Considerar cómo Dios consumará nuestra salvación en Cristo y restaurará la armonía en el universo.
PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA
· Saber que el plan de Dios, en última instancia, eliminará el pecado.
· Sentir la certeza de que Satanás perderá la guerra, y la paz será restaurada en forma permanente en el universo.
· Hacer que tu vida diaria sea vivida con la esperanza del regreso de Cristo.
La profecía de las 2300 tardes y mañanas de Daniel 8:14 y las 70 semanas de Daniel 9:24-27, forman parte de una misma profecía, y en consecuencia las 2300 tardes y mañanas, no son días literales sino proféticos, como también lo es la profecía de las 70 semanas. En resumen, diríamos que los 2300 días abarcan un período de 2300 años y las 70 semanas abarcan un período de 490 años.
Es importante señalar que: el santuario terrenal y sus servicios, proveen para nosotros una oportunidad especial para comprender el papel que cumple el santuario celestial. Los acontecimientos que sucedían durante el Día de la Expiación ilustran las tres fases del juicio final de Dios. Son a saber: (1) El “juicio premilenario” (o “juicio investigador”), es decir el juicio anterior al advenimiento de Cristo (Dan. 8:14), o también “juicio preadvenimiento”. (2) El “juicio milenario” (Apoc. 20:4; 1 Cor. 6:2,3) y (3) El “juicio ejecutivo”, que ocurre al final del milenio. (Apoc. 20:3, 5,7-9).
El Período de los 2300 años inició en el año 457 a.C con el decreto de Artajerjes y concluyó al iniciar la primera fase del Juicio final, este ocurrió el 22 de octubre de 1844. Creer que existe un Santuario Celestial, en donde Cristo realiza la última fase de su ministerio expiatorio. Llevando a cabo una obra de investigación judicial; para revelar y vindicar la justicia de Dios ante los demás seres del universo, quiénes serán dignos de su reino eterno antes de su segunda venida.
I. PURIFICACION UNIVERSAL
1. ¿A qué santuario se está refiriendo el texto de Daniel 8:14?
“Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (Dan. 8:14)
“Hay un santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que el Señor erigió y no el hombre. En él ministra Cristo a favor de nosotros, para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez para siempre en la cruz. Cristo llegó a ser nuestro Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor en ocasión de su ascensión. En 1844, al fin del período profético de los 2,300 días, inició la segunda y última fase de su ministerio expiatorio. Esta obra es un juicio investigación, que forma parte de la eliminación definitiva del pecado, prefigurada por la purificación del antiguo santuario hebreo en el Día de la Expiación. En el servicio simbólico, el santuario se purificaba mediante la sangre de los sacrificios de animales, pero las cosas celestiales se purifican el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador revela a las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen en Cristo, siendo, por lo tanto, considerados dignos, en él, de participar de la primera resurrección. También torna de manifiesto quién, de entre los vivos permanecen en Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, estando, por lo tanto, en él, preparado para ser trasladado a su reino eterno. Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que permanecieron leales a Dios recibirán el reino. La conclusión de este ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de prueba otorgado a los seres humanos antes de su segunda venida” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, No 24).
En vista de que los 2, 300 años van mas allá del primer siglo de la era cristiana, el santuario no puede referirse al templo de Jerusalén que fue destruido en el año 70 d. C. El santuario del nuevo pacto es el santuario celestial, "que levantó el Señor, y no el hombre" (Heb. 8: 2; CS 463 - 470). Cristo es el sumo sacerdote de este santuario (Heb. 8: 1). Juan previó un tiempo cuando se dirigiría especial atención hacia "el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él" (Apoc. 11: 1). Los símbolos que usa el revelador son notablemente parecidos a los que se emplean en Dan. 8: 11-13.
II. PRINCIPIO DIA POR AÑO EN LAS PROFECIAS DE TIEMPO
1. ¿Cuáles son los argumentos para establecer como norma bíblica, el principio día por año en la interpretación de las profecías de tiempo?
1. El principio día por año es bíblico.
Argumentación:<< El primer argumento básico para afirmar la idea de “día por año” es bíblico: “un año por cada día” (Núm. 14:34) y “día por año te lo he dado” (Eze. 4:6)>>
Justificación: En Números 14: 34, el texto dice: “Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo”, aquí aparece el primer uso de las palabras "día" y "año", juntas en un sentido correlativo, dentro de un marco profético. Los espías habían pasado 40 días escudriñando la tierra de Canaán y habían informado desfavorablemente en cuanto a las perspectivas de ocuparla. Al proceder así habían demostrado una falta de fe en las promesas de Dios y en su poder para cumplir esas promesas. Sin embargo, su informe fue aceptado por el pueblo, “Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto” (Números 14:4). Como resultado de esta decisión, la nación fue sentenciada a 40 años de sufrimiento en el desierto. Los 40 días literales se convirtieron así en una profecía de 40 años literales: un año de peregrinaje reparador en el desierto por cada día desprovisto de fe pasado recorriendo la tierra prometida. Que éste no es un ejemplo aislado del uso del principio del día año en la profecía, resulta evidente por Eze. 4: 6, categóricamente se expresa así: "Cumplidos éstos, te acostarás sobre tu lado derecho, y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado”, donde se aplica otra vez el mismo principio. Dios específicamente le dijo a Ezequiel: "Día por año te lo he dado", y al hacer eso confirmó el principio establecido en Núm. 14: 34. En estas declaraciones se encuentran las primeras insinuaciones de la escala profética que más tarde sería tan importante en la interpretación de las grandes profecías de tiempo, tales como la del "tiempo, y tiempos, y medio tiempo" (Dan. 7: 25) y la de "dos mil trescientas tardes y mañanas" (Dan. 8: 14).
2. La profecía de los de los 1260 días, (Dan7:25).
Argumentación:<<Esta profecía de tiempo tiene sentido solamente cuando se la interpreta siguiendo el principio día por año>>
Justificación:<< Los registros históricos revelan que el poder papal dominó el mundo y persiguió a la Iglesia de Dios, no durante 1260 días literales, sino durante 1260 años, desde el 538 hasta 1798 d.C>>
3. Los cuatro eventos de Daniel 8 son simbólicos (el carnero, el macho cabrío, el cuerno pequeño y la purificación del santuario) y, abarcan un período de muchos siglos.
Argumentación: <<La interpretación de la visión en Daniel 8 es correcta, sí y sólo sí, los cuatro eventos que se describen son simbólicos, a saber: el carnero, el macho cabrío, el cuerno pequeño y la purificación del santuario. Entonces, los 2300 días es una profecía simbólica, es decir se aplica el principio día por año, de esta manera se acomoda la pieza perfectamente, no a capricho, con los registros históricos de Daniel 8>>
Justificación: La visión de Daniel 8 incluía el carnero, el macho cabrío y las actividades desoladoras del cuerno pequeño (Dan 8:1-12). ¿Cuál fue la pregunta de un santo hacia el otro santo? “¿Hasta cuándo durará la visión del continuo....y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?”(Dan. 8:13). ¿Sobre qué le estaba preguntando un santo al otro santo? Le Estaba preguntando cuánto tiempo pasaría desde el reinado del carnero (Medo-Persia) hasta el tiempo del cuerno pequeño (el papado). ¿Cuál fue la repuesta del otro santo? “Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (Dan.8:14), es decir, el santuario se purificaría en algún momento, después de las obras infames del cuerno pequeño, cuando terminara el período de los 2300 días o sea 2300 años. Sería absurdo insistir entonces, que desde Medo-Persia hasta el papado fue de 2300 días literales.
3. La profecía de los 2300 días es un período que llega hasta “el tiempo del fin”.
Argumentación: << Esta profecía de tiempo por si sola exige que los días se interpreten como años>>
Justificación: Los 2 300 días, el ángel Gabriel dijo que ese período llegaría hasta “el tiempo del fin” (Dan 8:17). Si consideramos los 2300 días como literales nos llevaría solamente hasta el 451 a.C., es decir 2300 ÷360 = 6 años aproximadamente; luego restamos de 457 a.C. - 6 = 451 a.C., pero en esta fecha no corresponde “el tiempo del fin”. Sin embargo, el problema se soluciona si se agregan 2 300 años al 457 a.C. nos llevan hasta 1844, que si está en el tiempo del fin.
4. La profecía de las 70 semanas es un período que llega hasta el tiempo de Cristo.
Argumentación:<<La Profecía de las 70 semanas tiene sentido lógico solamente cuando se la interpreta por el principio día por año>>.
Justificación: El período de las 70 semanas o 490 días (70 x 7 = 490 días), comenzaría en los días de Medo-Persia con el decreto de Artajerjes (Dan. 9:25), continuaría hasta el ministerio (Dan. 9:24) y crucifixión de Cristo (Dan. 9:26) y, concluyendo con la muerte de Esteban / la predicación de los gentiles por el apóstol Pablo. Por lo tanto, los 490 días deben comenzar (457 a.C.) en el siglo V a.C. y concluir (34 d.C.) en el siglo I d.C.
III. UN VISTAZO DE LAS PROFECIAS DE TIEMPO
1. Identifica en el siguiente gráfico, ¿Cuáles son los eventos proféticos en Daniel 2, 7, 8 y 9? ¿Cuáles profecías son de Apocalipsis 13,17, 19,20 y 21? ¿Por qué debiéramos estudiar los libros Daniel y Apocalipsis juntos?
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2. ¿Cuáles son los pasos para encontrar cuándo comienza el juicio investigador o juicio previo al advenimiento?
· Identificar al cuerno pequeño (Daniel 8).
· Reconocer que los 2 300 días no pueden ser días literales.
· Reconocer que Daniel 9 explica la visión de Daniel 8.
· Identificar la fecha cuando comenzaron las 70 semanas (490 días).
· Reconocer que las 70 semanas son simbólicas, representan 490 años.
· Encontrar el fin de los 490 años.
· Reconocer que el fin de Daniel 9 se refiere a los eventos que ocurrirían después de los 490 años, pero aún dentro de los 2 300 días.
· Reconocer que los 2 300 días, como los 490 días, representan años.
· Los 490 años es la primera parte de los 2 300 años.
· Encontrar el final de los 2.300 años.
3. ¿Qué es la purificación del santuario?
“Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?”(Dan. 8:11,13).
De acuerdo con Dan. 8:11,13, el cuerno pequeño (Roma papal) ha hecho que “el lugar de su santuario” fuera “echado por tierra” y “el santuario y el ejército para ser pisoteados”. Se debe corregir esto devolviendo al Santuario Celestial su lugar correcto en los corazones y las mentes de los hijos de Dios.
Existe también el registro de los pecados del profeso pueblo de Dios que se debe tener en cuenta en la purificación o juicio que tiene lugar en 1 Tim. 5:24.
“En el gran día del juicio final, los muertos han de ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros, según sus obras" (Apoc. 20: 12). Entonces, en virtud de la sangre expiatoria de Cristo, los pecados de todos los que se hayan arrepentido sinceramente serán borrados de los libros celestiales. En esta forma el santuario será liberado, o limpiado, de los registros del pecado. En el símbolo, esta gran obra de expiación, o el acto de borrar los pecados, estaba representada por los servicios del día de la expiación, o sea de la purificación del santuario terrenal, que se realizaba en virtud de la sangre de la víctima y por la eliminación de los pecados que lo manchaban...en el servicio del tabernáculo, y en el del templo que posteriormente ocupó su lugar, se enseñaban diariamente al pueblo las grandes verdades relativas a la muerte y al ministerio de Cristo, y una vez al año sus pensamientos eran llevados hacia los acontecimientos finales de la gran controversia entre Cristo y Satanás, y hacia la purificación final del universo, que lo limpiará del pecado y de los pecadores” (Patriarcas y Profetas, pp. 356,372).
4. ¿Cuántos compadecerán en el juicio? (2 Cor. 5:10)
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Cor. 5:10)
El término comparecer viene de la palabra griega faneróõ, significa: "manifestar", "hacer visible", "hacer saber", "mostrar", "hacer público". "Seamos puestos al descubierto”.
· El juicio es el gran día que todos no sólo comparecerán ante el tribunal, sino que se revelará qué clase de personas son.
· Quedarán al descubierto los secretos de su vida (Ecle. 12: 14; Rom. 2: 16; 1 Cor. 4: 5).
· A todos se les escuchará con justicia (Judas 15).
· Nadie será juzgado en ausencia o por medio de un representante (Rom. 14: 12; Sant. 2: 12-13).
· El juicio final es necesario para defender y justificar el carácter y la justicia de Dios (Sal. 51: 4; Rom. 2: 5; 3: 26).
· En esta tierra con frecuencia los mejores son los que sufren más, mientras que es común que prosperen los peores (Sal. 37: 35-39; Apoc. 6: 9-11). Sin embargo, el carácter de Dios requiere que finalmente les vaya bien a los que hacen el bien, y mal a los que hacen mal, lo cual no sucede hoy.
· Por lo tanto, llegará un día cuando todas las injusticias actuales serán eliminadas. Esto también es necesario para que Cristo pueda consumar su triunfo sobre el príncipe de las tinieblas y sus seguidores (Isa. 45: 23; Rom. 14: 10-11; Fil. 2: 10; CS 724-730), y para que pueda recibir lo que compró con su propia sangre (Heb. 2: 11-13; cf. Juan 14: 1-3).
5. ¿Con quiénes comienza el juicio? (1 Pedro 4:17)
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17)
Debido a la brevedad del tiempo y del "fuego" que pronto sobrevendría, Pedro instaba a sus hermanos en la fe a que recordaran sus solemnes responsabilidades como cristianos. En el "fuego" y en el tiempo de "juicio", Dios espera mucho de los que han llevado el nombre de Cristo. En comparación con los impíos, es evidente que los cristianos sinceros son más dignos de vida eterna. Si Dios se propone tratar con rigor a su propio pueblo, cuánto más severo será con los que deliberadamente se han opuesto a la verdad en la persona de los testigos de Cristo. Por lo tanto, los cristianos no deben temer que Dios no tratará con justicia a sus perseguidores.
6. ¿Qué papel juegan nuestras obras en el Juicio? (Ecle. 12:14; Mat. 22:1-13; 12:36,37; 2 Cor. 5:10)
“Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Ecle. 12:14)
La gente puede ocultar de los demás, sus palabras y sus hechos, pero "todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Heb. 4: 13). Aun nuestros motivos más íntimos son escudriñados por Dios (1 Sam. 16: 7; Sal. 7: 9; Jer. 17: 10; cf. Hech. 1: 24; Heb. 4: 12), quien lee los motivos secretos del corazón humano. El nos hará responsables por cada rayo de luz de la verdad que haya penetrado en las tinieblas de nuestro corazón (Rom. 2: 16; 1 Cor. 4: 5). En el gran día del cómputo final, entrarán en el reino celestial sólo los que hayan hecho la voluntad de Dios (Mat. 7: 21- 27). Profesar lealtad a Dios y al mismo tiempo desobedecer, aunque sea un solo mandamiento que su sabiduría y amor hayan colocado sobre nosotros, es negar la realidad de dicha lealtad (Juan 15: 10; 1 Juan 2: 3-6). Una obediencia menor que ésta equivale a rendir culto a Dios en vano (Mar. 7: 7-9), pues en aquel gran día se recompensará a cada persona "conforme a sus obras" (Mat. 16: 27; Apoc. 22: 12).
7. ¿Con qué norma seremos juzgados? (Sant. 2:10-12)
“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho; No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad” (Sant. 2:10-12)
Las obras de los hombres serán juzgadas de acuerdo con la gran norma de conducta: la ley de Dios (Ecl. 12: 13-14; Rom. 2: 12-13; Sant. 1: 25; 2: 10-12). En el juicio final no habrá una norma de justicia indefinida, y por lo tanto no habrá la oportunidad de escapar a una justa retribución recurriendo tardíamente a la misericordia divina (Gál. 6: 7; Apoc. 22: 12).
8. Puesto que hay un juicio para todos, ¿Qué debemos de hacer? Ecle. 12:13,14; Hebreos 10:23-27, 35-39)
"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional" (Rom. 12: 1).
"No tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios;... porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo... Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado... Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios" (Heb. 7:27; 9:26; 10:12).
"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote, sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe" (Heb. 10: 19-22). “Despojémonos de todo el peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús... Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión... Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Heb. 12:1-2; 4:14, 16).
Aquellos para quienes la solemnidad de ese día es una realidad, siempre serán diligentes y sinceros en colocar a Dios primero y en agradecerle cotidianamente en sus vidas.
IV. EL AMOR DE DIOS Y LA VINDICACION DE SU PUEBLO ANTE EL UNIVERSO
De acuerdo el diccionario de la Real academia, la palabra vindicar significa defender, especialmente por escrito, a quien se halla injuriado, calumniado o injustamente notado. Recuperar lo que le pertenece.
1. ¿Cómo es el carácter de Dios? (1 Juan 4:8)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)
El amor de Dios abarca a toda la humanidad, pero beneficia directamente sólo a los que responden a ese amor (Juan 1: 12). El amor requiere reciprocidad para ser plenamente efectivo. Pero es significativo que el amor de Dios abarque tanto a los que lo rechazan como a los que lo aceptan. Ninguno de los perdidos puede acusar a Dios de que no lo ama. Afirmar que Dios ha predestinado a algunas personas para que se pierdan sin tomar en cuenta la propia elección de ellas en ese asunto, es como decir que las aborrece. Es tildarlo de injusto y hacerlo responsable por el destino de ellas (Rom. 5: 8; 2 Cor. 5: 19; com. Juan 3: 17-20). No hay límites para el amor de Dios. No hay nadie a quien él arbitrariamente le rehúse los beneficios de la gracia salvadora. Sólo hay una condición: creer en Cristo y cooperar voluntariamente con él (Juan 1: 12. La bondad de Dios es la que induce a los hombres al arrepentimiento (Rom. 2: 4). Es la luz del sol de su amor la que enternece los corazones endurecidos, rescata a los perdidos y convierte a los pecadores en santos. "Vida eterna" es vida que dura para siempre, vida que no tiene fin. Se hace posible únicamente mediante una conexión constante con la Fuente de toda vida. El cristiano sincero tiene el privilegio de regocijarse en que tiene "vida eterna" ahora, como una dádiva de Dios y "esta vida está en su Hijo" (1 Juan 5: 11). "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida" (1 Juan 5: 12). La posesión de la vida eterna depende de que Cristo habite por fe en el corazón. El que cree tiene vida eterna y "ha pasado de muerte a vida" (Juan 5: 24-25; 6: 54; 8: 51).
2. ¿Por qué vino Jesús en esta Tierra? (Juan 3:16; 12: 31, 32)
“Para Adán el ofrecimiento del primer sacrificio fue una ceremonia muy dolorosa...Mientras mataba a la inocente víctima temblaba al pensar que su pecado haría derramar la sangre del Cordero inmaculado de Dios. Esta escena le dio un sentido más profundo y vívido de la enormidad de su transgresión, que nada sino la muerte del querido Hijo de Dios podía expiar...Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre. Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo. A este resultado de su gran sacrificio, a su influencia sobre los seres de otros mundos, así como sobre el hombre, se refirió el Salvador cuando poco antes de su crucifixión dijo: "Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo." (Juan 12: 31, 32.) El acto de Cristo de morir por la salvación del hombre, no sólo haría accesible el cielo para los hombres, sino que ante todo el universo justificaría a Dios y a su Hijo en su trato con la rebelión de Satanás. Demostraría la perpetuidad de la ley de Dios, y revelaría la naturaleza y las consecuencias del pecado” (Patriarcas y profetas, pp.54, 55)
3. ¿Por que es necesario que sea vindicado el carácter y el gobierno de Dios? (Rom. 3:22-26; Juan 12: 31, 32; Col 1:20)
“...Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”. (Rom. 3:22-26).
“Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Col 1:20).
Algunos comentadores afirman que aunque sólo un tercio de los ángeles se rebelaron en el cielo contra el gobierno de Dios y fueron expulsados de allí, el resto de las huestes angélicas no entendió plenamente la realidad del pecado ni sus horrendos resultados hasta que Cristo murió en la cruz. Los seres celestiales comprendieron como nunca antes, después de este acontecimiento, que los caminos de Dios son verdaderos y justos y que el programa de Satanás conduce a la muerte.
· De ese modo todas las cosas, tanto materiales como espirituales, tanto celestiales como terrenales, serán conducidas a un estado de perfecta armonía mediante la cruz y todo lo que ella representa.
· El tiempo y el despliegue de los propósitos de Dios mediante Cristo desenmascararán a Satanás y a los que simpatizan con él, y cuando sean aniquilados se verá la justicia de Dios.
· El plan de la redención cumplirá así su propósito más amplio y profundo, a saber: la vindicación del carácter de Dios ante el universo.
· Estos versículos reflejan el punto esencial del gran conflicto, el tema central en el plan de redención.
· El carácter de Dios y su justicia han sido juzgados, por así decirlo, ante los hombres y ante todo el universo.
· Durante varios miles de años Dios toleró las acusaciones de Satanás y la rebelión del hombre. Durante todo ese tiempo el Señor fue desarrollando gradualmente su maravilloso plan, un plan que no sólo haría posible el perdón y la restauración de los pecadores, sino que también demostraría en los siglos venideros la absoluta perfección del carácter divino y la completa unión de la justicia y el amor en el gobierno divino.
La vida y la muerte de Jesús demostraron para siempre cómo consideraba Dios el pecado (2 Cor. 5: 19; DTG 711). Quedó demostrado eternamente el insondable amor de Dios por todas sus criaturas, un amor que no sólo podía perdonar, sino también hacer que los pecadores caídos se sintieran compungidos, tuvieran fe y prestaran perfecta obediencia. De ese modo fueron refutadas las acusaciones de Satanás y se aseguró eternamente la paz del universo.
V. LAS FASES DEL JUICIO Y LA ARMONIA COSMICA
1. ¿Cuál es el propósito del Juicio preadvenimiento? (Dan 12:1; Mat. 16:27; Apoc. 20:12
Los acontecimientos que sucedían durante el Día de la Expiación en el santuario hebreo, ilustran las tres fases del juicio final de Dios, que es a saber el Juicio previo a la venida de Jesús (Juicio para el pueblo de Dios de hoy, antes que hasta que termine el tiempo de gracia), el “juicio milenario” y el “juicio ejecutivo”.
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El juicio previo al
advenimiento de Cristo (Dan. 8:14)
La remoción de los pecados del santuario, está relacionada con la primera fase: la investigadora o anterior al advenimiento del juicio. Se dirige a los nombres registrados en el Libro de la vida, tal como el Día de la Expiación enfocaba el acto de quitar del santuario los pecados confesados por los penitentes. Los falsos creyentes serán echados fuera; la fe de los verdaderos creyentes y su unión con Cristo será confirmada ante el universo leal, y los registros de sus pecados serán borrados.
Argumentación: En el Santuario Celestial, Cristo realiza la última fase de su ministerio expiatorio. Esta llevando a cabo una obra de investigación judicial (CS 533-545) en base a los registros que se encuentran en los libros (libro de la vida Apoc. 20:12, libro de memoria Mal.3:16 y libro de los pecados Isa. 65:6,7).
Justificación: Con el propósito de: revelar y vindicar la justicia de Dios ante los demás seres del universo (su carácter y su gobierno); para restaurar las verdades eternas en los corazones y las mentes de los hijos de Dios, que por muchos siglos el cuerno pequeño(el papado) ha hecho que “el lugar de su santuario” fuera “echado por tierra” y “el santuario y el ejercito para ser pisoteados”; para vindicar a su pueblo quiénes serán dignos de su reino eterno antes de su segunda venida(debe ser un privilegio para nosotros como pueblo, porque no hay nada que temer, si hacemos la voluntad de Dios) y expiar o purificar el pecado de este mundo, obviamente los que acepten a Cristo como su Salvador y Redentor. La esencia misma del evangelio es el juicio, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna"(Juan 3:16).
“El sacrificio de animales fue ordenado por Dios para que fuese para el hombre un recuerdo perpetuo, un penitente reconocimiento de su pecado y una confesión de su fe en el Redentor prometido. Tenía por objeto manifestar a la raza caída la solemne verdad de que el pecado era lo que causaba la muerte. Para Adán el ofrecimiento del primer sacrificio fue una ceremonia muy dolorosa. Tuvo que alzar la mano para quitar una vida que sólo Dios podía dar...Mientras mataba a la inocente víctima temblaba al pensar que su pecado haría derramar la sangre del Cordero inmaculado de Dios. Esta escena le dio un sentido más profundo y vívido de la enormidad de su transgresión, que nada sino la muerte del querido Hijo de Dios podía expiar...Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre. Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo. A este resultado de su gran sacrificio, a su influencia sobre los seres de otros mundos, así como sobre el hombre, se refirió el Salvador cuando poco antes de su crucifixión dijo: "Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo." (Juan 12: 31, 32.) El acto de Cristo de morir por la salvación del hombre, no sólo haría accesible el cielo para los hombres, sino que ante todo el universo justificaría a Dios y a su Hijo en su trato con la rebelión de Satanás. Demostraría la perpetuidad de la ley de Dios, y revelaría la naturaleza y las consecuencias del pecado” (Patriarcas y profetas, pp.54, 55)
“Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el juez se sentó, y los libros fueron abiertos” (Daniel 7: 9, 10.)
Siguiendo la secuencia histórica de los varios poderes que salen uno tras otro, se determina que el tiempo cuando el juicio comienza, es el período durante el cual la Roma papal ejercitó su supremacía en la tierra. Esto coincide con el tiempo cuando fueron puestos los tronos y el Anciano de días se sentó (Dan.7:9,10). Es cuando Cristo, el Hijo del Hombre, "se acercó al Anciano de días y fue presentado ante él" (Dan.7:22). Este acercamiento de Cristo al Padre, no se refiere al regreso de Cristo al Padre en la ascensión ni a su segunda venida. Se refiere al comienzo del juicio en el santuario celestial antes de la segunda venida de Cristo. Así que, no puede referirse a la ascensión de Cristo hacia el Padre, porque ningún juicio comenzó en ese tiempo; ni tampoco puede ser la segunda venida, porque ésta es a la tierra y no al Padre. El tiempo del juicio en Daniel viene después del largo período de 1260 años de persecución de la iglesia (538-1798).
Propósitos del juicio preadvenimiento
· Durante el juicio preadvenimiento se examinarán los registros de todos aquellos que en un tiempo u otro han profesado lealtad a Cristo ( 1 Ped. 4:17)
· La investigación no se hace para informar a Dios ni a Cristo, sino para informar al universo en general, para que al aceptar a algunos y rechazar a otros, Dios sea vindicado (1 Cor. 4:9).
· Satanás pretende que todos los hombres son legalmente sus súbditos. Acusa delante de Dios a aquellos por quienes Jesús intercede en el juicio; pero Jesús alega el arrepentimiento y la fe de los acusados. Como resultado del juicio se confecciona un registro de los que serán ciudadanos del futuro reino de Cristo. Ese registro incluye los nombres de hombres y mujeres de toda nación, tribu, lengua y pueblo. Juan habla de los redimidos en la tierra nueva como de "las naciones" de los salvos (Apoc. 21: 24).
· Debe demostrarse la vindicación del carácter de Dios ante todas las inteligencias del universo.
· Debe demostrarse que no tienen ninguna base las acusaciones falsas que Satanás ha presentado contra el gobierno de Dios.
· Se debe mostrar que Dios ha sido completamente justo al elegir a ciertos individuos para que formen parte de su reino futuro y al impedir la entrada de otros allí.
· Los actos finales de Dios arrancarán de los hombres estas confesiones: "Justos y verdaderos son tus caminos" (Apoc. 15: 3); "Justo eres tú, oh Señor" (Apoc. 16: 5); "tus juicios son verdaderos y justos" (Apoc. 16: 7).
· Satanás mismo será impulsado a reconocer la justicia de Dios (CS 728 - 730). La palabra griega de esos pasajes del Apocalipsis que se traduce por "Justo" es díkaios, equivalente al Heb. tsaddiq, derivado de tasadaq, raíz del verbo que se traduce "será purificado" en Dan. 8: 14. De esta manera el Heb. tasadaq puede transmitir el pensamiento adicional de que el carácter de Dios será completamente vindicado como el clímax de "la hora de su juicio" (Apoc. 14: 7), el cual comenzó en 1844.
2. ¿Qué es el milenio?
Término que no aparece en las Escrituras pero que proviene del lat. mille annus, y significa sencillamente "mil años" y del griego jília ét'. El vocablo ha sido usado por la iglesia cristiana para indicar el período específico de 1 000 años de Apoc. 20, donde aparece seis veces esta expresión (Apoc. 20: 1-7).
Cualquier definición o descripción del milenio debe estar basada en Apoc. 19 y 20, ya que éstos son los únicos capítulos en todas las Escrituras que se ocupan del tema. Además, una comprensión exacta de los hechos relacionados con este período de 1 000 años debe tomar en cuenta que estos dos capítulos forman una narración continua; es decir, los acontecimientos presentados en Apoc. 20 siguen inmediatamente a los descriptos en Apoc. 19.
3. ¿Qué eventos preceden al milenio?
1. Cristo viene por segunda vez. En vívido lenguaje simbólico, se describe a Cristo como un rey que cabalga sobre un caballo blanco para someter a sus enemigos y librar a sus fieles seguidores (Apoc. 19:11-16).
La segunda venida de Cristo precede al milenio. Es evidente que el segundo advenimiento precederá al milenio porque la narración de Apocalipsis. 19 y 20 es continuada. Se describe simbólicamente la segunda venida en Apoc. 19: 11-2 1, y la narración sigue sin interrupción en Apoc. 20, que trata el período de los mil años. La continuidad de la narración se demuestra claramente por la relación recíproca de los sucesos. Los tres grandes poderes que se opondrán a la obra de Cristo y congregarán a los reyes de la tierra para la batalla que se librará inmediatamente antes del advenimiento, se identifican como el dragón, la bestia y el falso profeta (Apoc.16: 13). Según Apoc.. 19: 19, cuando "la bestia" y los "reyes de la tierra" y "sus ejércitos" se congreguen para hacer guerra contra Cristo en ocasión de su segunda venida, la bestia y el falso profeta serán apresados y arrojados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre (Apoc. 19: 20-21). La narración Apoc. 20 presenta la suerte del tercer miembro del trío, el dragón: será atado y lanzado al abismo, donde permanecerá por mil años.
2. Los malvados, enemigos de Cristo, son destruidos. La bestia y el falso profeta son arrojados al lago de fuego (Apoc. 19: 20) y el "remanente" (Apoc. 19: 21) o "resto" de los malvados son muertos. Estos son los reyes, capitanes, fuertes y "todos, libres y esclavos, pequeños y grandes" (Apoc. 19: 18).
Los enemigos de Cristo son muertos en el segundo advenimiento. Cuando la bestia y el falso profeta sean arrojados en el lago de fuego (Apoc. 19:20), "los demás" (Apoc. 20: 21) de sus seguidores serán muertos por la espada de Cristo. Estos son los "reyes", "capitanes" y "fuertes", y "todos, libres y esclavos, pequeños y grandes" (Apoc. 19: 18). Se menciona a estos mismos grupos en relación con el sexto sello, cuando procurarán esconderse del rostro del Cordero (Apoc. 6: 14- 17) porque los cielos se apartarán como un rollo que es envuelto y todo monte será movido de su lugar y también las islas. Es obvio que estos pasajes de las Escrituras se refieren al mismo acontecimiento que despedazará la tierra: la segunda venida de Cristo.
¿Cuántos están comprendidos en la muerte de "los demás" (Apoc. 19: 21)? Según Apoc. 13: 8 sólo habrá dos clases en la tierra cuando Cristo venga por segunda vez: "La adoraron a la bestia; todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida". Por lo tanto, es evidente que cuando "los demás" sean "muertos con la espada" (Apoc. 19: 21), no habrá sobrevivientes salvo los que han resistido a la bestia, es decir, aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (Apoc. 13: 8). Antes de mencionar que este grupo entrará en su reinado milenario (Apoc. 20: 4), Juan relata cómo el tercer gran enemigo -el dragón- comenzará a recibir su retribución (Apoc. 20: 1-3).
3. Los justos muertos resucitan (Apoc. 20:4-6; 1 Cor. 15:51, 52; 1 Tes. 4:15, 16). Esta resurrección es llamada "la primera resurrección" (Apoc. 20:5). Los resucitados, junto con los justos que están vivos en ocasión de la venida, son trasladados "para recibir al Señor en el aire" (1 Tes. 4:17).
Los muertos justos resucitarán en la segunda venida de Cristo. La Biblia presenta dos resurrecciones: la de los justos y la de los injustos, separadas por un período de mil años (Apoc. 20: 1, 4-5). No habrá una resurrección general, pues hay otra de la cual aparentemente no todos participan (Fil. 3: 11; Luc. 14: 14; 20: 35). En otra parte se describe a los justos como "los que son de Cristo, en su venida" (1 Cor. 15: 23). Algunos sostienen que Apoc. 20: 4 sólo describe a los mártires cristianos; sin embargo, una comparación con otros pasajes muestra que todos los justos, incluso los santos del Antiguo Testamento (Rom. 4: 3; 1 Cor. 15: 18) y los justos vivos, revestidos de inmortalidad en ese momento (1 Cor. 15: 51-54), ascienden para estar con Cristo cuando él venga por segunda vez ( 1 Tes. 4: 16-17).
4. ¿Cuáles son las condiciones durante el milenio?
1. La tierra queda desolada (Apoc. 20:3). El traslado de todos los santos al cielo y la destrucción de todos los impíos vivos, dejará la tierra completamente despoblada. Además, las terribles convulsiones de la naturaleza relacionadas con las siete últimas plagas (Apoc. 16:18-21), sumirán a la tierra en una escena de completa desolación. Habrá cadáveres desparramados sobre la superficie (Apoc.. 19:17-2 l). Es, pues, apropiado ver en el abússos(abismo) un símbolo de la tierra desolada, en la cual Satanás será aprisionado durante mil años.
2. Satanás es atado (20:1-3). Esta atadura del dragón es obviamente simbólica: significa restricción de las actividades de Satanás, impuesta por la condición en que se halla la tierra. Lo indica la afirmación que define el propósito de su confinamiento: "Para que no engañase más a las naciones" (Apoc. 20:3), consecuencia de la misma naturaleza que la situación, pues los impíos están muertos y los santos han sido trasladados al cielo.
3. Los santos reinan 1 000 años con Cristo en el cielo, no sobre la tierra (Apoc. 20:4, 6; 1 Cor. 6:2,3; Juan 14:1-3; 1 Tes. 4:17).
· Juicio milenario
El destierro del chivo emisario en el desierto, simboliza la prisión, milenaria de Satanás en este mundo desolado, el apóstol Juan dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo”(Apoc. 21:1-3), comienza en ocasión de la Segunda Venida de Cristo y coincide con la segunda fase del juicio final, la cual se desarrollará en cielo, el apóstol nos dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”(Apoc. 20:4).
“La obra de juicio a la que se refiere Juan es sin duda la misma de la cual habla Pablo: "¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?... ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?" (1 Cor. 6:2-3). Este juicio milenario abarca la revisión de la sentencia de los malvados, y beneficiará a los redimidos al proveer para ellos la comprensión de la forma como Dios trata con el pecado y con los pecadores que no fueron salvos. Responderá todas las preguntas que los redimidos puedan tener acerca de la misericordia y la justicia de Dios La obra de juicio sin duda implicará una cuidadosa investigación de los registros de los impíos, para que todos queden completamente convencidos de la justicia de Dios cuando destruya a los impíos (DTG 40; CS 718-719).
6. ¿Cuáles son los eventos que ocurrirán al final del milenio? Finalmente, ¿Cómo resolverá Dios el problema del pecado? ¿Qué sucederá con el autor del pecado, el diablo y sus seguidores? ¿Por qué Dios no acabó con el problema del pecado de una vez por todas desde su inicio allá en el cielo?
1. Los impíos resucitan (Ap. 20: 5). Esta se puede llamar "la segunda resurrección", ya que hay sólo dos resurrecciones principales (Apoc. 20:6; Juan 5:28, 29; Hech. 24:15), y la de los justos es "la primera resurrección" (Apoc. 20:5, 6).
2. Cristo y los santos regresan a la tierra con la nueva Jerusalén (Apoc. 21:1, 2, 10).
3. Satanás es desatado (Apoc. 21: 7). Esto representa lo inverso de su prisión al comienzo del milenio, ya que así como la falta de población del mundo le impidió su obra de engaño, la repoblación de la Tierra como consecuencia de la resurrección de los impíos al fin de los 1 000 años (Apoc. 21:5) permitirá que Satanás pueda otra vez engañar a los hombres. Entonces hace planes de atacar a Cristo y a su pueblo (Apoc. 21: 8, 9).
4. Satanás y sus huestes atacan la "ciudad amada" (Apoc. 20:7-9).
5. Las fuerzas del mal son aniquiladas (Apoc. 20: 9, 10). Esto se llama la "segunda muerte" (Apoc. 20: 6, 14). 6. La tierra es purificada por fuego (2 Ped. 3:10-12), y surgen un nuevo cielo y una nueva tierra (2 Ped. 3:13; Apoc. 21:1).
· El “juicio ejecutivo”, ocurre al final del milenio. (Apoc. 20: 5,7-15)
El campamento limpio simboliza los resultados de la tercera fase del juicio, es decir su aspecto ejecutivo, cuando el fuego destruye a los malvados y Satanás. La tierra entonces es purificada, donde ya no habrá pecado, ni pecadores. Donde finalmente será el hogar de los redimidos para siempre jamás, así lo afirma el profeta:
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apoc. 21:1-8)
REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA
Mí querido(a) amigo(a) o hermano(a): Muchas de las dificultades que existen dentro del pueblo de Dios, iniciaron por cosas insignificantes; pero ahora, se puede ver con tristeza, que no sólo han causado enemistades, iras, odio, sino que ha ido mas lejos, el orgullo y el egoísmo les ha llevado a la división: cónyuges y familias enteras, miembros de iglesia, iglesias enteras, comunidades enteras. Hermanos, tenemos el privilegio de tener mucha luz, a veces como líderes y miembros de las células, nos emocionamos tanto para discutir la lección. Pero, sería bueno hacernos unas preguntas. ¿Realmente nos damos cuenta en que tiempo vivimos? ¿Sabes que el juicio se ha iniciado con los santos, con los que van a ser salvos? ¿Hemos permitido que el Espíritu Santo obre en nuestras vidas? ¿Es Jesús el centro de nuestras vidas? ¿Necesitas hacer algunos cambios en tu vida? ¿Cuáles? ¿Se practica el amor, la ternura, la comprensión y la unidad, con los miembros de tu familia y los demás creyentes? (Fil. 2:3-5; 1 Juan 3:16-18; 1Cor. 13; S. Juan 13:34,35; 17:21-23)
Reflexiona conmigo el siguiente texto: "El Espíritu del Señor descansó sobre mí, y contemplé escenas del juicio venidero. Las palabras me faltan para describir adecuadamente las cosas ... Diez mil veces diez millares estaban congregados delante de un gran trono, sobre el cual estaba sentado un personaje de majestuosa apariencia. Delante de él había varios libros...Se abrió otro libro en el cual estaban anotados los pecados de los que profesan la verdad. Bajo el encabezamiento del egoísmo venían todos los demás pecados. Había también encabezamientos en cada columna...Bajo la codicia venía la mentira, el robo, los hurtos, el fraude y la avaricia; bajo la ambición venía el orgullo y la extravagancia; los celos encabezaban la lista de la malicia, la envidia y el odio; y la intemperancia, otra larga lista de crímenes terribles, como la lascivia, el adulterio, la complacencia de las pasiones animales... Todo ojo se fijaba en el rostro de Aquel que estaba sentado sobre el trono; y mientras sus ojos escrutadores recorrían solemnemente la compañía, los corazones temblaban, porque se sentían condenados sin que se pronunciase una palabra. Con angustia en el alma, cada uno declaraba su propia culpabilidad, y en forma terriblemente vívida veía que al pecar había desechado el precioso don de la vida eterna” (Joyas de los Testimonios, Tomo I, p. 520)
Manos a la obra:
1. Acepte. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”
2. Ofrece. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom.12:1).
3. Predica. “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”(Rom. 10:14). “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”(2 Tim. 4:2).
4. Delega. “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”(Rom. 10:15).
5. Apacienta. “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Juan 21:17).
6. Redime. “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”(Rom. 13:11).
7. Agradece. “¡Gracias a Dios por su don inefable!”(2 Cor. 9:15).
8. Alaba. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col. 3:16).
9. Huye. “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Tim. 2:22).
10. Aférrate. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”(Rom. 8:38,39).
11. Vence. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apoc. 3:21).
Resumen: El plan de Dios sigue en movimiento, para eliminar el pecado. Nuestra bendita esperanza está a punto de cumplirse.
Ore conmigo, por favor…“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb. 4:16)… Feliz sábado
Elaboró: Delfino Jarquín L, Si usted gusta toda la versión haga clic en:
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Bibliografía: Adams Roy, Jesús es maravilloso, Guía de estudio de la Biblia, Edición para maestros, Abril-Junio de 2008__Notas de E.G. White para las Lecciones de la Escuela Sabática, , Abril-Junio de 2008__G. White Ellen: El Deseado de todas las gentes,__Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Comentario Bíblico adventista del Séptimo Día, Tomo IV, V&,VI- Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo día, - Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 1988 & 2006, _D. Thomas Jerry, Las 28 Creencias fundamentales para mí, APIA, 2007,__R. Thiele Edwin, ¡Mi Dios sin igual!, APIA,1998__H. Woolsey Raymond, El Amor más admirable, APIA, 1995.
Hermanos y maestros de la Escuela Sabática, espero que les pueda servir de ayuda este material. El propósito es, abarcar toda la lección de la semana; considerando los objetivos principales y aplicándolos en nuestra vida cristiana...gracias por las sugerencias y comentarios que nos han enviado; que la honra y la gloria sea para Dios. Ahora el correo es: delfino_comessab@hotmail.com; delfinosabbathschoolcomment@gmail.com ¡Dios les bendiga hermanos en cada una de sus actividades!, y esperando pronto la bendita esperanza de la Segunda Venida de Cristo Nuestro Señor, se despide su hermano en Cristo: Defino Jarquín López.
http://groups.google.com.mx/group/fino2008escuelasabatica
El Ingeniero MC. Delfino Jarquín López ha autorizado al Dr. Pedro J. Martínez de Ministerios PM , ha publicar sus comentarios semanales de la lección de la Escuela Sabática en Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática
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