
Crisis cósmica: la fractura del orden establecido por Dios

Lección 2

Para el 11 de Octubre del 2008
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INTRODUCCIÓN – Como expresa la Palabra, Lucifer desafió la integridad del carácter de Dios en su trato con sus criaturas, por lo tanto, se tornó necesario una demostración inequívoca y final, de parte de Dios, para vindicar su carácter. Por esta razón Lucifer y sus ángeles no fueron destruidos inmediatamente, mas fueron expulsados del lugar, en el universo, donde está el trono de Dios; fueron expulsados y privados del acceso a los mundos ya habitados por criaturas de Dios que rechazaron las pretensiones de Lucifer; y fueron confinados al planeta Tierra, cuando este aún no se había tornado habitable para el hombre. Sin embargo, como el universo creado por Dios, forma un gran Reino indiviso, la permanencia de rebeldes en el Reino de justicia, amor y santidad, aún confinados, se hace imposible. Así, cuando el carácter de Dios y el carácter de Lucifer estuvieren plenamente evidenciados delante de todo el universo, Lucifer y sus ángeles serán destruidos. Destruidos serán también las ideas de pecado que fueron sembrados contra el gobierno de Dios. Este es el gran conflicto cósmico, y su final está descrito por Juan en su Libro Revelaciones o Apocalipsis. Este conflicto tubo su comienzo mucho antes de la caída de Adán y Eva. El problema del pecado no se limita a nuestro mundo y sus habitantes, mas involucró a todo el universo. La solución del problema del pecado no se limita a la salvación del hombre caído, mas tiene que ver con la justa vindicación del justo carácter de Dios, y la condenación justa del pecaminoso carácter de Satanás. La justicia de Dios es manifestada en la condenación del pecado y pecadores impenitentes y rebeldes. La justicia de Dios es manifestada en el amor perdonador y en la justificación de los pecadores que aceptan la justicia sustitutoria de Cristo. Piense: “Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre; Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo”. – Patriarcas y Profetas, pág. 68. Desafío: “ ¿Quién no te temerá, Oh Señor? ¿Quién no glorificará tu nombre? Pues solamente tú eres santo. Todas las naciones vendrán a tu presencia y te adorarán, pues tus actos de justicia se tornaron manifiestos”. – Apocalipsis 15:4 – NVI.
El Pecado: Su Origen Analizando el pensamiento del profeta Ezequiel, del capítulo 28:15-18, se comprende que el pecado es un acto que presenta varias características muy significativas y esclarecedoras con relación al origen del pecado. Iniquidad: “...hasta que se hallo en ti iniquidad”. – Iniquidad es lo opuesto a equidad. Equidad es el estado de armonía con la persona de Dios. Iniquidad es el estado de desarmonía como respuesta a la autoridad de Dios. Violencia: “...se llenó tu interior de violencia, y pecaste”. – vs. 16. La Violencia siempre lleva consigo el espíritu de rebelión, de oposición a la autoridad constituida. Orgullo: “Se enalteció tu corazón”. – Orgullo es la característica que transmite la idea de autosuficiencia y espíritu de independencia. Injusticia: “Por la injusticia de tu comercio”. – La injusticia trae la marca de la sutileza, presentando la idea de que en el Universo todo es relativo, no existe nada perfecto. Corrupción: “Corrompiste tu sabiduría”. – Corrupción es la actitud consciente y osada en degradar, destruir la integridad de los valores establecidos. Todas estas características contrarias a la naturaleza divina, nacieron y fueron desarrollados en la mente de un ser creado perfecto – Lucifer. Con el tiempo se transformaron en actitudes que culminaron en pecado – “y pecaste”. ¿Cómo un ser creado perfecto dio origen al pecado? El profeta Isaías exclama con asombro: “ ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!”. – Isaías 14:12. - No hay explicación racional para el surgimiento del pecado. ¿Cómo entender que un ser perfecto, en la presencia de un Dios perfecto, en un ambiente de perfección, pudiese generar ideas de descontento, controversia, rebelión y pecar contra su Creador perfecto? Piense: “Tu conducta fue perfecta desde el día de tu creación, hasta que se descubrió en ti la perversidad”. Ezequiel 28:15 – TEB. Desafío: “Todo aquél que practica pecado, también transgrede la ley: Porque el pecado es la transgresión de la ley”. – I Juan 3:4 – ARA.
Ataque a Dios “Desde el principio, el gran conflicto giró en derredor de la ley de Dios. Satanás había procurado probar que Dios era injusto, que su ley era arbitraria, y que el bien del universo, requería que fuese cambiada. Al atacar la ley, procuró derribar la autoridad de su Autor. En el curso del conflicto habría de demostrarse si los estatutos divinos eran defectuosos y sujetos a cambio, o perfectos e inmutables”. – PP. pág. 69. El carácter de Dios fue cuestionado por Lucifer, mas tarde “Satanás el acusador”, como siendo injusto y despótico. Su Ley fue atacada como instrumento de despotismo y crueldad. El carácter de Dios y la felicidad del universo fueron afectados con esta proclamación de Lucifer. El carácter de Dios fue desafiado y puesto en tela de juicio. Una respuesta adecuada sería necesaria a ser dada para vindicar su carácter de esta acusación y librar al universo de la anarquía y el desorden. Fue el sacrificio de Jesús sobre la cruz, esta demostración fue plena e incuestionable. Sobre la cruz “Se encontraron la gracia y la verdad, la justicia y la paz se besaron”. – Salmos 85:10 – ARA. Por más paradójico que pueda parecer, es en su justicia que Dios revela la grandeza de su amor y de su gracia. La justicia condena y pide la ejecución de la sentencia. Dios ejecuta la sentencia de la justicia en sí mismo, en la persona de Cristo y ofrece la gracia por amor a sus criaturas. Él puede actuar así porque Él es. Él es justicia, Él es amor. En el capítulo 19 de Apocalipsis, que relata el triunfo de Cristo en el gran conflicto, Juan destaca el hecho de que “en los cielos... una gran multitud” exaltará la justicia, el amor y la gracia de Dios. – vs. 1 – NVI. Piense: “Cristo dice: "Todos los que me aborrecen, aman la muerte." Dios les da la existencia por un tiempo para que desarrollen su carácter y revelen sus principios. Logrado esto, reciben los resultados de su propia elección. Por una vida de rebelión, Satanás y todos los que se unen con él se colocan de tal manera en desarmonía con Dios, que la misma presencia de él es para ellos un fuego consumidor. La gloria de Aquel que es amor los destruye”. – DTN. pág. 764. Desafío: “Yo les aseguro: Quien oye mi palabra y cree en Aquél que me envió, tiene la vida eterna y no será condenado, mas ya pasó de la muerte a la vida”. – Juan 5:24 – NVI.
El Pecado y La Ley de Dios La traducción Ecuménica de la Biblia de Ezequiel 28:18, vierte una frase importante en estas palabras: “profanaste tu santuario”. Profanación es asumir la actitud de que no existe nada distintivo, mas que todo es igual y tiene el mismo valor. No existe razones para establecer diferencias entre una y otra cuestión. Todo depende de cómo usted evalúa y acepta leyes, principios, valores y estilo de conducta. Este criterio de evaluación es muy sutil. Profanar la verdad no es contraponer el error o la mentira declarada sobre la verdad, mas es mixturar la mentira con la verdad, la injusticia con la justicia, lo profano con lo santo, corromper la integridad y la santidad de la ley de Dios, porque al final todo está correcto. Enseña la Escritura que nuestro cuerpo es el santuario del Espíritu Santo. Lucifer profanó su santuario rechazando que fuese la habitación del Espíritu Santos en su conducción. El Espíritu Santo implanta y conduce a las personas a la verdad comunicando los principios de la ley de Dios. Profanamos nuestro santuario cuando nos recusamos a oír la voz del Espíritu Santo enseñándonos la verdad. A la verdad, el rechazo de la ley moral como norma de conducta es la consecuencia inevitable del rechazo a Dios como Amigo, Padre y Creador. Transgredir o quebrantar la ley moral, significa que primero fue rota la relación de amistad con Dios, porque la ley moral es la expresión del carácter de Dios. La ruptura de esta relación de amor es que termina en pecado. Pecado es la determinación consciente de separarse de Dios y oponerse a sus principios de conducta. Pecado es asumir la posición contra Dios y su modo de gobierno. El pecado es cometido contra la persona de Dios. La ley moral es el instrumento que acusa y pone en evidencia esta actitud. Piense: “Al principio de la gran controversia, los ángeles no comprendían esto. Si se hubiese dejado a Satanás y su hueste cosechar el pleno resultado de su pecado, habrían perecido; pero para los seres celestiales no habría sido evidente que ello era el resultado inevitable del pecado. Habría permanecido en su mente una duda en cuanto a la bondad de Dios, como mala semilla para producir su mortífero fruto de pecado y desgracia. Pero no sucederá así cuando la gran controversia termine. Entonces, habiendo sido completado el plan de la redención, el carácter de Dios quedará revelado a todos los seres creados. Se verá que los preceptos de su ley son perfectos e inmutables. El pecado habrá manifestado entonces su naturaleza, Satanás, su carácter. Entonces el exterminio del pecado vindicará el amor de Dios y rehabilitará su honor delante de un universo compuesto de seres que se deleitarán en hacer su voluntad y en cuyo corazón estará su ley”. – DTG., pág. 764. Desafío: “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos”. – Juan 14:15 – NVI.
El Pecado Como Rebelión Contra el Gobierno Divino “Corrompiste tu sabiduría”. Corrupción es la actitud consciente y osada en degradar, destruir la integridad y los valores establecidos y aceptados como correctos y justos, para adoptar una conducta contraria y ostensiva contra los mismos. Por lo tanto, pecado, como la Escritura lo presenta, es una actitud de rebelión, es la ruptura de las relaciones de armonía, amorosa y perfecta con una Persona amorosa y perfecta. En primera instancia, pecado es contra una Persona y no contra la ley, en este caso la ley moral. El pecado de Lucifer nació como respuesta al amor y a la justicia de Dios. Comenzó a alimentar la idea de que Dios no era ni amoroso ni justo con sus criaturas. La idea alimentada generó un acto que fue caracterizado por una posición ostensiva de rebelión contra Dios. La ley moral acusó este acto de rebelión contra Dios y evidenció el pecado. Por consecuencia natural, el pecado contra Dios es la transgresión de la ley moral. Porque el carácter de Dios es el documento sobre el cual se establece la relación de amor, intimidad, armonía y lealtad para con Dios. La ley moral es la trascripción de ese documento. La versión de la Imprenta Bíblica Brasilera traduce el texto de 1 Juan 3:4 en estas palabras: “Todo aquél que vive habitualmente en pecado también vive en rebelión, pues el pecado es rebeldía”. La idea del pecado como un acto de rebelión contra la Persona de Dios, se torna muy clara. “Todo aquél que practica el pecado”, (ARA), que se rebela contra su Creador y rompe esa relación de armonía y amor con Él, “también trasgrede la ley”. (ARA). Por lo tanto, asumida la rebelión y rota las relaciones ya es la práctica del pecado. Piense: “A este resultado de su gran sacrificio, a su influencia sobre los seres de otros mundos, así como sobre el hombre, se refirió el Salvador cuando poco antes de su crucifixión dijo: "Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo." (Juan 12: 31, 32.) El acto de Cristo de morir por la salvación del hombre, no sólo haría accesible el cielo para los hombres, sino que ante todo el universo justificaría a Dios y a su Hijo en su trato con la rebelión de Satanás. Demostraría la perpetuidad de la ley de Dios, y revelaría la naturaleza y las consecuencias del pecado”. – Patriarcas y Profetas, pág. 68. Desafío: “Bien podían, pues, los ángeles regocijarse al mirar la cruz del Salvador; porque aunque no lo comprendiesen entonces todo, sabían que la destrucción del pecado y de Satanás estaba asegurada para siempre, como también la redención del hombre, y el universo quedaba eternamente seguro. Cristo mismo comprendía plenamente los resultados del sacrificio hecho en el Calvario. Los consideraba todos cuando en la cruz exclamó: "Consumado es." – DTG., pág. 764.
Guerra en el Cielo Relata Juan en su libro revelaciones (Apocalipsis) sobre el gran conflicto cósmico, que hubo entonces una guerra en los cielos. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón..., El gran dragón fue lanzado fuera. ...Él está lleno de furia, pues sabe que le queda poco tiempo”. – Apoc. 12:7-12- NVI ¿Por qué hubo guerra en los cielos? No es el cielo un lugar de perfecta armonía, amor y felicidad? ¿Qué es lo que las Sagradas Escrituras enseñan sobre esta guerra y su razón? Dios, al crear seres inteligentes, a su semejanza, los doto con derecho a la libertad de elegir, el libre albedrío. Dios corrió el riesgo de ver criaturas suyas rebelarse contra Él. A respecto de la creación de Lucifer declara el profeta Ezequiel: Perfecto eras en todos tus caminos”... 28:15. Lucifer, desde que fue creado vivía en armonía con el padrón de justicia, el carácter de Dios, hasta que pecó. Lucifer cuestionó y objetó esta norma y se rebeló contra su Dios y Creador. Como resultado de esta rebelión surgieron la injusticia y el pecado en el Universo. “Por la injusticia de tu comercio”,... se llenó tu interior de violencia, y pecaste” – Ezequiel 28:18 y 16 – ARA. Acusar el justo carácter de Dios, lanzar dudas sobre su integridad, comunicando ideas de injusticia contra Dios, fue la mercadería comercializada por Lucifer. Este es el gran conflicto cósmico, pues tubo inicio en el cielo, mucho antes de la caída de Adán y Eva. El problema del pecado no se limita a nuestro mundo y a sus habitantes, mas involucró a todo el Universo. La solución del problema del pecado no se limita a la salvación del hombre caído, mas envuelve la vindicación justa del justo carácter de Dios y la condenación justa del pecaminoso carácter de Satanás. Piense: “Lucifer llegó a la conclusión de que si pudiera arrastrar a los ángeles celestiales en su rebelión, podría también arrastrar a todos los mundos. El había presentado su punto de vista astutamente, haciendo uso de sofismas y engaños para lograr sus fines. Su poder para engañar era enorme”. – PP. Pág. 41. Desafío: “Pues verdaderos y justos son tus juicios... Él juzga y guerrea con justicia”. – Apoc. 19:2 y 11 – NVI.
Estudio Adicional Evidenciados la justicia del carácter de Dios y la pecaminosidad del carácter de Satanás y de los ángeles rebeldes, se hace la proclamación por el Universo y para el Universo: “Tú eres justo, tú, el Santo, que eres y que eras, porque juzgaste estas cosas”. Apocalipsis 16:5 – NVI. El reconocimiento de la justicia de Dios es fundamental para vindicar su carácter delante del Universo. La difamante acusación de Lucifer necesita de una demostración cabal de la justicia de Dios. “¿Que es lo que proyectáis vosotros contra el Señor? Él mismo os consumirá del todo; no se levantará por dos veces la angustia”. – Nahum 1:9 – AC. La posibilidad de una segunda rebelión en el universo de Dios, esta totalmente descartada por el reconocimiento universal de su justicia y de su carácter justo. “Todas las naciones vendrán a tu presencia y te adorarán, pues tus actos de justicia se tornarán manifiestos”. Apoc. 15:3 y 4 – NVI. ¿Qué es lo que está involucrado en la justicia de Dios? ¿Es apenas la condenación del pecador que transgredió su ley? Si la justicia de Dios presentase apenas esta característica, Él habría condenado y destruido a Lucifer y a los que se unieron a él, en un momento. El don de la vida fue conferido por Él a sus criaturas. De Él emana la vida eterna. Reteniendo el aliento de vida, todo perece. “En su mano está la vida de cada criatura y el aliento de toda la humanidad”. – Job 12:10 – NVI. No fue así que Dios actuó. Les fue concedido un largo período de desarrollo y maduración de los actos reclamados como más justos y perfectos, para que se evidenciase sin sombra de dudas, quién es verdaderamente justo y con justicia lidia con sus criaturas. Al final del Gran Conflicto, la revelación y la respuesta de Aquél que es, habrá sido dada con tal poder, que ninguna duda subsistirá. Piense: “Cuando Cristo vino a nuestro mundo en forma humana todos estaban interesados en seguirle mientras recorría paso a paso su sendero salpicado de sangre desde el pesebre hasta el Calvario. El cielo notó las afrentas y las burlas que él recibía, y supo que todo era instigado por Satanás. Presenció la obra de dos fuerzas contrarias: Satanás arrojando constantemente tinieblas, angustia y sufrimientos sobre la raza humana, y Cristo oponiéndosele. Observó la batalla entre la luz y las tinieblas a medida que se reñía con más ardor. Cuando Cristo exclamó en la cruz en su expirante agonía: "Consumado es," un grito de triunfo resonó a través de todos los mundos, y a través del mismo cielo”. Patriarcas y Profetas, pág. 70. Desafío: “¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios”. – Apocalipsis 19:1 – NVI.
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Actualización y Corrección: Dr. Pedro J. Martínez, (drmartinez@pmministries.com)
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