Los dones espirituales y la profecía

Lección 3

Para el 17 de Enero del 2009


Lee: Hechos 2:1-11; Romanos 12:6-8; 1 Corintios 1:6, 7; 13:9; Efesios 4:11; 2 Tesalonicenses 2:9, 10.

Descubre: ¿Qué es un don? ¿Por qué Dios da dones a su iglesia? ¿Cuál es tu don especial? ¿Cómo puedes determinar si tu don es legitimo o no? ¿Cuál es el propósito de los dones espirituales? ¿Qué diremos del don de lenguas? ¿El don lenguas tal como lo enseña la Biblia es un don relevante para nuestros días? ¿Por qué? ¿Por qué debe  desearse el don de profecía más que ningún otro? ¿Cuál es el mayor milagro que ha ocurrido en tu vida? ¿Qué enseña la Biblia acerca de dones falsificados?

Memoriza y considera: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12:4-6).

Pensamiento clave: Así como Dios otorga dones espirituales a la iglesia, incluyendo el de profecía y el de lenguas, cada uno de nosotros recibe dones espirituales para ayudar a terminar la obra de Dios sobre la tierra.

PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA

·            Saber que la profecía es un don del Espíritu Santo dado a algunas personas en la iglesia.

·            Sentir gratitud a Dios por manifestar su poder en la iglesia.

·            Hacer lo necesario para identificar y usar los dones espirituales.

“Dios concede a todos los miembros de su iglesia en todas las edades dones espirituales para que cada uno los emplee en amante ministerio por el bien común de la iglesia y la humanidad. Concedidos mediante la operación del Espíritu Santo, quien los distribuye entre cada miembro según su voluntad, los dones proveen todos los ministerios y habilidades que la iglesia necesita para cumplir sus funciones divinamente ordenadas. De acuerdo con las Escrituras, estos dones incluyen ministerios _ tales como fe, sanidad, profecía, predicación, enseñanza, administración, reconciliación, compasión, servicio abnegado y caridad_, para ayudar  y animar a nuestros semejantes. Algunos miembros son llamados por Dios y dotados por el Espíritu para ejercer funciones reconocidas por la iglesia en los ministerios pastorales, de evangelización, apostólicos y de enseñanza, particularmente necesarios con el fin de equipar a las miembros para el servicio, edificar a la iglesia de modo que alcance madurez espiritual, y promover la unidad de la fe y el conocimiento de Dios. Cuando los miembros emplean estos dones espirituales como fieles mayordomos de la multiforme gracia de Dios, la iglesia queda protegida de la influencia destructora de las falsas doctrinas, crece gracias a un desarrollo que procede de Dios, y se edificada en la fe y el amor” (Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 237).

I. DONES ESPIRITUALES 

“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Rom. 12:6-8).

Por la gracia de Dios,  Pablo fue escogido como apóstol (Rom. 12:3); según la gracia que les fue dada a los otros creyentes, fueron escogidos para ser profetas, maestros, para hacer milagros, para sanar enfermos (1 Cor. 12: 28). Por la gracia de Dios, los miembros de la iglesia cristiana fueron dotados de una amplia variedad de facultades espirituales, para hacer frente a las muchas diferentes necesidades de sus hermanos en la fe y para difundir el Evangelio en toda nación, lengua y pueblo. Pablo desarrolla este tema con detalles mucho más amplios en 1 Cor. 12.

1. ¿Qué es un don?

Un don es un objeto concreto o favor especial que se da a una persona sin que ésta lo ganara.  Varios términos se traducen por "don" en la Biblia, que originalmente tal vez tuvieron diversos matices de significado, de los que ya no tenemos un conocimiento exacto, aparte del que pudiera surgir del contexto.  Los padres daban dones a sus hijos (Gen. 25:6), como dotes a las hijas (1 Reyes  9:16), y un regalo de casamiento que el novio le daba al padre de la novia (Gen. 34:12; Exo. 22:17). Dar regalos era un método de expresar alegría y buena voluntad (Ester  9:22), y se llevaban ofrendas al altar del templo como parte de la adoración (Mat. 5:23, 24; Luc. 21:1).  El don supremo de Dios a los hombres es su Hijo.  Mediante él se salvan y se santifican los hombres (Juan 3:16; 1 Cor. 1:30).  El Espíritu Santo también es uno de los dones especiales de Dios (Juan 14:16, 26; 16:7-11; Hech. 2:38) y mediante el Espíritu vienen los "dones espirituales": sanidad, milagros, profecía, lenguas, capacidad de enseñar, y el mejor de todos, el amor (1 Cor. 12 al 14; Rom. 5:5).  Mediante el Espíritu también vienen la fe, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la mansedumbre, la templanza (Gál.. 5:22; Efe. 2:8).  Los dones de Dios para nosotros, sean temporales o espirituales, se resumen adecuadamente en las palabras del apóstol: "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto" (Sant. 1:17).

2. ¿Qué son los dones espirituales?

·            La palabra griega járisma, es un "regalo inmerecido", un "don divino" (Rom. 1: 11; 5: 15-16; 6: 23; 11: 29; 1 Cor. 7: 7; 12: 4, 9, 28).

·            Los dones son cualidades y poderes especiales impartidos a los creyentes por el Espíritu Santo para el servicio de la iglesia.  Con frecuencia parecen ser talentos naturales que distribuye el Espíritu, aumentando su poder y santificando su uso.

·            Todos esos dones espirituales son dones conferidos de acuerdo con la voluntad y el propósito de Dios. Los que los reciben no tienen motivo para engreírse. La fuente del aumento de su vigor e influencia no está en ellos mismos.

·            Son los dones especiales otorgados por el Espíritu Santo a los diversos miembros de la iglesia (1 Cor. 12:1, 4), "para provecho"  (1 Cor. 12: 7).

·            Fueron concedidos de una manera especial después de la ascensión de Jesús (Efe. 4:8, 11), y debían perdurar hasta que en ella alcanzara el grado de su desarrollo que Dios deseaba (Efe. 4:12, 13).

·             Las Epístolas del Nuevo Testamento contienen a lo menos cinco listas de dones espirituales: 1 Cor. 12:8-10, 28-30; Ro. 12:6-8; Ef. 4:11; y las  que son más breves, o la mención de sólo uno o dos dones (1 Cor. 7:7; 1 Tim. 4:13, 14; 1 Ped. 4:10, 11).  Que estas listas difieran en longitud y contenido es una evidencia de que ninguna de ellas pretende ser completa; aunque la primera contiene nueve dones, ha llegado a ser la tradicional. 

3. ¿Cuáles son los dones confiados a las personas en la iglesia?

·            “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Cor. 12:8-11).

·            “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. ... Y dio dones a los hombres. El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (Efesios 4:4-7)

·            “ Y a unos puso Dios en la iglesias primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos Profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?  Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (1 Cor. 12:28-31)

El Nuevo Testamento menciona por lo menos 17 (la cantidad real sería mayor).  Los dones espirituales, tal como aparecen en 1 Cor. 12:8-10 son:

1. "Palabra de sabiduría" o "que hablen con sabiduría”; es decir, sabiduría y la capacidad de comunicarla a los demás.

2. "Palabra de ciencia"  o "profundo conocimiento" ; esto es, discernimiento para entender las verdades espirituales y para presentarlas claramente a los otros.

3. "Fe”; no la común a todos los creyentes, sino el especial don de la fe espiritual que capacita al poseedor a realizar cosas extraordinarias por Dios.

4. "Dones de sanidades"

5. "Hacer milagros"

6. "Profecía".  En las Escrituras el don profético se aplica a cualquier declaración inspirada y no se limita a la predicción de acontecimientos futuros. Un profeta puede hablar del pasado, del presente o del futuro (Exo. 7: 1; Luc. 1: 76-77; Hech. 15: 32; 1 Cor. 14: 3, 24-25).

 7. "Discernimiento de espíritus"  o la capacidad de diferenciar las diversas clases de espíritus, lo que habilita a su poseedor para distinguir las profecías verdaderas de las falsas, y las espurias manifestaciones de piedad.

8. "Diversos géneros de lenguas"

9. "Interpretación de lenguas", para comprender y transmitir lo que se dice en algún idioma desconocido (1 Cor. 14:13-28). 

Pablo animó a los creyentes a que desearan los dones espirituales para edificación de la iglesia..

Si la mente del cristiano ha sido renovada (Rom. 12:2,3) y ha llegado a ser capaz de juzgar con "cordura", pesará debidamente sus capacidades y facultades, y las empleará bien y humildemente en el servicio de Dios, quien le proporcionó tales dones con ese propósito, "conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno".

4. ¿Cuál debiera ser la actitud los han sido llamados en el servicio de Dios?

·            Aquellos que han sido llamados en el servicio, debieran dedicarse de todo corazón. No debe considerarse livianamente la obra de atender los asuntos seculares de la iglesia, pues es un don de  la gracia de Dios como lo es el don de profecía.

·            Los que han sido llamados por la gracia de Dios para ser maestros, no debieran entristecerse porque no han sido estimados dignos de ser profetas o apóstoles, ni tampoco debiera menospreciarse su obra como si fuera de menor dignidad o influencia. El Espíritu de Dios llama a los creyentes individualmente a la clase de servicio para el cual están mejor dotados y que concuerda con el propósito divino para la iglesia. Por lo tanto, el maestro cristiano que tiene fe en el liderazgo de Cristo en su iglesia, se dedicará por entero a su enseñanza. Además, como Pablo instruyó a Timoteo (1 Tim. 5: 17), los ancianos que trabajan en la enseñanza son "dignos de doble honor".

·            Los diferentes dones que Pablo ha enumerado deben emplearse con el debido espíritu y para el bien de todos. El creyente cristiano no menospreciará el nivel ni la función específica que el Señor le ha asignado. Tampoco tendrá de sí mismo un concepto más elevado que el que debe tener.  Su meta y su gozo serán cumplir con fidelidad los deberes que tienen que ver con la esfera de la vida a la que ha sido divinamente llamado a trabajar.

II. EL PROPÓSITO DE LOS DONES ESPIRITUALES

1. ¿Por qué Dios da dones a su iglesia?

“Así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:6, 7). “Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos” (1 Cor. 13:9).

·            El resultado del abundante derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes corintios fue la confirmación de su fe en el Evangelio, su convicción profundamente arraigada y la aceptación de la verdad de la demostración del amor de Dios en el sacrificio de Jesús.

·            El testimonio de los apóstoles acerca de Cristo no sólo fue creído y aceptado, sino que mediante el poder del Espíritu de Dios que lo acompañaba, la iglesia recibió los dones del Espíritu Santo. Esos dones son enumerados en 1 Cor. 12: 1, 4-10, 28; Efe. 4: 8, 11-13. Allí se declara que el propósito de esos dones es el crecimiento de la iglesia hasta que llegue a la unidad y la perfección en Cristo Jesús (Efe. 4: 12-15).

·            La venida de Jesús constituía la gozosa expectativa y la esperanza de la iglesia en el siglo I, y todavía es la "esperanza bienaventurada" de cada verdadero discípulo de Jesús (Tito 2: 13). Los creyentes corintios, confirmados en la fe de Jesús por los diversos dones del Espíritu, esperaban ansiosamente la manifestación del Salvador en su segunda venida. Así también sucede hoy. 

·            Los dones en la iglesia confirman ahora el testimonio de Jesús. La iglesia remanente se caracteriza por tener "el testimonio de Jesucristo" (Apoc. 12: 17), que se define en Apoc. 19: 10 como el "espíritu de la profecía".

2. ¿Cuáles son los propósitos  fundamentales por los cuales  Dios ha otorgado dones a su iglesia?

 "A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe. 4:12,13).

·            El ministerio, como lo explica Pablo en Efesios, no se refiere estrictamente al trabajo pastoral.

·            Todos los miembros de la iglesia son ministros, que usan sus dones para edificar la iglesia y servir a su misión.

·            Los dones también cumplen la función de ayudar a quien los recibe a crecer espiritualmente en Cristo (Efe. 4:15).

·            El Espíritu Santo concede una capacidad especial a cierto miembro, permitiéndole ayudar a que la iglesia cumpla su misión divina.

Los propósitos de los dones espirituales concedidos a la iglesia es para:

1. Para que exista armonía en la iglesia. El Espíritu Santo distribuye dones a cada creyente para la edificación y desarrollo de la iglesia. No todos reciben los mismos dones. El decide a quién y por qué se lo da. Por lo tanto ningún debe ser despreciado o pasado por alto. Nadie debe ser arrogante e inferior puesto que el Espíritu a dado una  gran diversidad de dones a la iglesia, en ese conjunto debe existir un espíritu de armonía e interdependencia para que todos los miembros  se preocupen los unos por los otros (1 Cor. 12:4-6).

2. Para que vivamos para la gloria de Dios. Si se ha recibido un don es para glorificar a Dios (Rom. 11:36-12:2).

3. Para el crecimiento de la iglesia.  Los dones espirituales contribuyen a promover la unidad que hace que la iglesia crezca. Los diferentes dones constituyen ministerios orientados para el servicio y son dados a fin de perfeccionar los santos, llegar a la unidad de la fe, el conocimiento del Hijo de Dios y la estatura de Cristo (Efe.4:7,11-13).

III. IMPLICACIONES DE LOS DONES ESPIRITUALES

1. ¿Cuáles son las implicaciones de los dones espirituales?

Un ministerio común. Hemos sido llamados para trabajar juntos, cada uno según sus propios dones especiales que Cristo ha concedido. La diferencia de dones resulta en una variedad de ministerios o servicios, todos unidos en su testimonio con el fin de extender el reino de Dios y preparar al mundo para encontrase con su salvador (Mat. 28:18-20; Apoc. 14:6-12).

El papel del los ministros. El éxito del plan de Dios que tiene para su iglesia depende de la buena voluntad y capacidad que muestren sus pastores en la preparación de los miembros para que éstos usen los dones que han recibido de Dios.

Los dones y nuestra misión. Dios dota a la comunidad de la iglesia con dones que la preparan para cumplir ante el mundo la misión que él le asignado. El Espíritu por lo general concede dones que son compatibles con los talentos naturales de un individuo, si bien es cierto que los talentos naturales por sí solos no constituyen dones espirituales. Se requiere el nuevo nacimiento para que una persona se llene con la energía del Espíritu. Debemos nacer de nuevo para ser dotados de dones espirituales.

Unidad en la diversidad, no uniformidad. Algunos cristianos procuran hacer que todos los demás creyentes sean como ellos. Este no es un plan divino sino humano. Dios desea que todos los dones, ministerios y operaciones que se manifiestan en la iglesia, actúen unidos en la obra de construir sobre el fundamento que ha colocado la iglesia a través de los siglos, en Jesucristo, la principal piedra del ángulo (Efe. 2:21).

El propósito de los dones: la testificación. Los creyentes reciben diversidad de dones, lo cual indica que cada uno debe de cumplir un ministerio individual. Sin embargo, cada creyente debiera ser capaz de testificar acerca de su fe, compartir sus creencias y hablar a otros acerca de lo que Dios ha hecho en su vida. El propósito con el cual Dios concede cada don, no importa cuál sea este, es capacitar al que lo posee para que dé testimonio.

El fracaso en el uso de los dones espirituales. Los creyentes que rehúsan emplear los dones espirituales, hallarán que no solo estos se atrofian, sino también que al hacerlo están poniendo en peligro su vida eterna. Con amorosa preocupación, Jesús pronunció la solemne amonestación de que el siervo que no usó su talento no era otra cosa que un “siervo malo y negligente”, el cual despreció la recompensa eterna (Mat. 25:26,30). “En el gran día final del juicio, los que han ido a la deriva, evitando oportunidades y haciéndoles el quite a las responsabilidades, serán clasificados por el gran juez con los malhechores” (CBA, t.5. p.499)

IV. EL DESCUBRIMIENTO DE LOS DONES

1. ¿Cuál es el proceso para descubrir los dones que nos ha concedido el Espíritu Santo?

Si los miembros desean participar con éxito en la misión de la iglesia, deben comprender sus dones. Lo dones funcionan como una brújula, dirigiendo al que los posee hacia el servicio y el goce de la vida abundante (Juan 10:10). Para descubrir nuestros dones espirituales requiere de un proceso y debiera de caracterizar por los siguientes rasgos.

1.        Preparación espiritual. Se requiere de un encuentro con Jesús, a través de la confesión del pecado y el arrepentimiento para recibir el bautismo del Espíritu Santo. Eliminar las diferencias y la supremacía. Es necesario el bautismo diario del Espíritu, de esta manera entregamos continuamente nuestras vidas a Dios, permanecemos enteramente en Cristo y pidiéndole sabiduría, así descubriremos nuestros dones (Sant. 1:5).

2.        El estudio de las Escrituras. Si estudiamos con oración las Sagradas Escrituras especialmente lo que en el Nuevo Testamento enseña acerca de los dones espirituales, le permitiremos al Espíritu Santo impresionar nuestras mentes con el  ministerio específico que tiene para nosotros. Debemos saber que Dios nos ha dado por lo menos un don y debe usarse en su servicio.

3.        Abiertos a la conducción providencial. No debemos usar nosotros al Espíritu Santo, sino que él debe usarnos, ya que es Dios  quién obra en su pueblo “así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil. 2:13). Es un privilegio estar dispuestos a trabajar en cualquier línea de servicio que la providencia de Dios este presente. Debemos darle a Dios la oportunidad de obrar a través de otros para solicitar nuestra ayuda.

4.        Confirmación proveniente del cuerpo. Dios concede los dones para la edificación de su iglesia, por lo tanto, quienes nos pueden decir que dones tenemos son los hermanos de la propia iglesia. A menudo es más difícil reconocer los dones propios que los de otros. No solo debemos estar dispuestos escuchar lo que otros nos digan acerca de nuestros dones, sino también es importante que reconozcamos y confirmemos los dones de Dios en los demás. El mayor entusiasmo en nuestra vida cristiana y sin lugar a dudas nos sentimos realizados, al  saber que tenemos un lugar en el servicio de Dios y para el crecimiento de su obra. ¡Cuán grande es la bendición que recibimos al emplear en el servicio de Dios el don que Cristo nos ha concedió por medio del Espíritu Santo!

V. EL ESPIRITU SANTO Y EL DON DE LENGUAS

1. ¿Quién es el Espíritu Santo?

·            El Espíritu Santo es la Tercera persona de la Deidad (Mat. 28:19). 

·            Las acciones del Espíritu de Dios son evidentes a través de toda la historia sagrada.  Cuando el hombre se volvió insufriblemente impío, Dios dijo: "No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre" (Gen. 6:3). 

·            Se informa que sobre varios hombres "el Espíritu de Dios vino sobre él" (1 Sam. 11:6; 19:23; Mar. 12:36; 2 Crón. 15:1; 20:14). 

·            El salmista reconoció la importancia del Espíritu de Dios en la experiencia espiritual (Sal. 51:11); también afirmó su omnipresencia (Sal. 139:7-12).

·             Joel profetizó que el Espíritu de Dios sería derramado sobre toda carne (Joel 2:28, 29), una promesa que citó Pedro cuando el Espíritu Santo fue derramado el día del Pentecostés (Hech. 2:17-21).

·            Cristo enseñó a sus discípulos que el Espíritu Santo les enseñaría y les ayudaría a recordar las cosas que les había dicho (Juan 14:26), testificaría de él y lo glorificaría (Juan 15:26; 16:14), convencería a los hombres de pecado y de su necesidad de justicia (Juan 16: 8), y los guiaría a toda la verdad (Juan 16:13). 

·            Pablo reveló que el Espíritu intercede por nosotros (Rom. 8:26), mora en nosotros (Rom. 8:9), nos capacita con diversos dones espirituales (1 Cor. 12:4, 8-11, 28; Efe. 4:11) y produce frutos en la vida de los cristianos (Gál. 5:22, 23).  Habló del cuerpo como del templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6:19), y advirtió contra contristar al Espíritu Santo con el cual estamos sellados para el día de la redención (Efe. 4:30).

Existió y existe mucha especulación con respecto a la naturaleza del Espíritu Santo, pero la revelación ha mantenido bastante silencio sobre el tema.  Queda implícita su personalidad, porque se lo presenta realizando actos como los de una persona: escudriña, conoce, intercede, ayuda, guía, convence.  Puede ser entristecido, y se te puede mentir y resistir.  Se lo enumera con las otras personas: Dios el Padre y Jesucristo el Hijo, de tal modo que queda implícito que él también es una persona.  Pero con respecto a su naturaleza esencial, el silencio es oro.

·            El Espíritu Santo tuvo una parte, misteriosa para nosotros, en la concepción de Jesús (Mt. 1:18, 20). Elisabet (Luc. 1:41), Zacarías (Luc. 1: 67) y Simeón (Luc. 2:25, 26) actuaron bajo la influencia del Espíritu Santo.

·            El Espíritu descendió con la forma de una paloma sobre Jesús en ocasión de su bautismo (Mar. 1:10),  y el mismo Espíritu lo condujo al desierto de la tentación (Mar. 1:12). 

·            Se dice que Jesús fue "lleno del Espíritu Santo" (Luc. 4:1), y Juan el Bautista predijo que sería bautizado con el Espíritu Santo (Mat. 3:11). 

·            Jesús advirtió a los dirigentes judíos del peligro de blasfemar contra el Espíritu Santo (Mat. 12:32; Mar. 3:29; LUc. 12:10).

·            Durante su última noche con sus discípulos, Jesús prometió que "otro Consolador" estaría con sus seguidores para siempre (Juan 14:16).  El término parakletos, traducido "Consolador", significa literalmente "llamado para estar junto a".  El Espíritu Santo prometido debía continuar con las funciones de Jesús en todo el mundo a través de los siglos.

2. ¿Cuál fue el resultado del derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés? ¿Qué diremos del don de lenguas? ¿Quiénes lo recibieron? ¿Para qué recibieron este don?

Las alegres nuevas de un Salvador resucitado fueron llevadas a las más alejadas partes del mundo habitado.  Mientras los discípulos proclamaban el mensaje de la gracia redentora, los corazones se entregaban al poder de su mensaje.  La iglesia veía afluir a ella conversos de todas direcciones. 

 “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”(Hechos 2:1-11).

Las lenguas no eran llamas de fuego, sino que parecían fuego ("como de viento recio").  La divinidad y el fuego muchas veces aparecen unidos en las Escrituras (Exo. 3: 2; Deut. 5: 4; Sal. 50: 3; Mal. 3: 2), sin duda, debido al poder, el resplandor y los efectos purificadores del fuego. 

·            Juan el Bautista había prometido que Cristo bautizaría "en Espíritu Santo y fuego" (Mat. 3: 11).

·            Aunque las lenguas con apariencia de fuego permanecieron sobre los creyentes sólo brevemente, los efectos de este acontecimiento perduraron durante toda la vida de los fieles cristianos que recibieron el Espíritu.

·            Este es el cumplimiento de "la promesa del Padre" (Hech. 1:4-5) y el resultado gozoso de los diez días de espera en oración. 

·            A los discípulos se les había enseñado a orar pidiendo el Espíritu (Luc. 11:13).

·            Jesús había soplado sobre ellos la noche que siguió a la resurrección, y les había dicho: "Recibid el Espíritu Santo" (Juan 20:22).  El Espíritu prometido se posesionó de ellos, llenando lo íntimo de su ser e instándoles a poner en intensa actividad todas sus facultades.  Así participaron de las mismas experiencias de los profetas, pensando y hablando palabras que no eran las suyas, sino inspiradas (2 Ped. 1:21).

·            Este derramamiento no se limitó a los apóstoles.  Las palabras y el contexto inducen  a creer que todos los que estaban reunidos, sin omitir las mujeres, compartieron la distribución del don del Espíritu Santo.  De no haber sido así, Pedro difícilmente habría aplicado la profecía de Joel como lo hizo (Hech. 2: 16-18).

En el Antiguo Testamento hay muchas claras referencias al Espíritu de Dios (Núm. 24: 2; Juec. 6: 34; 1 Sam. 16: 13; 2 Sam. 23: 2; 2 Crón. 24: 20; Sal. 51: 11; Isa. 48: 16; Eze. 11: 5; Joel 2: 28-29).  Pero ninguna manifestación del Espíritu en el Antiguo Testamento puede compararse con la que presenciaron los discípulos en el día de Pentecostés:

(1)      Por la inequívoca identificación del Agente.

(2)      Por la plenitud del derramamiento.

(3)      Por los resultados que siguieron. 

 Los grandes episodios de la vida terrenal de Jesús: su nacimiento, su bautismo y la recepción del Espíritu Santo, su crucifixión, su resurrección, su ascensión, fueron de suprema importancia y vitales para el desarrollo del plan de salvación.  Pero el derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés vino inmediatamente después de la aceptación celestial del gran sacrificio de Cristo y su entronización con el Padre (HAp 31-32).  Por medio de ese derramamiento la iglesia quedó capacitada para hacer por Cristo lo que nunca antes se había intentado: la predicación de las buenas nuevas de salvación a todas las naciones. Este no fue simplemente un movimiento del Espíritu; no fue sólo el soplo del Espíritu; fue el henchimiento de los discípulos, su completa posesión por el Espíritu Santo.  A partir de ese momento la iglesia fue el instrumento del Espíritu.  No hay nada en el registro posterior que sugiera que alguno de los que en ese día memorable fueron poseídos por el Espíritu, perdiera alguna vez esa posesión.  Los cristianos, en las sucesivas generaciones, cada vez más alejados de la experiencia de Pentecostés, se hicieron menos y menos receptivos al don divino, y sobrevino la apostasía.  Los creyentes de hoy pueden beneficiarse con esta realidad histórica de la iglesia primitiva.

3. ¿Cuáles son las características de verdadero don de lenguas? ¿De qué manera se manifestó en día del Pentecostés?

·            Cuando descendió el Espíritu Santo sobre los discípulos, el efecto fue de inmediato. 

·            No hubo un período de espera ni de aprendizaje.  "Comenzaron a hablar" inmediatamente.

·            Hablaron "lenguas diferentes" de su propio idioma.  La capacidad de hablar otros idiomas fue un don que se dio a los discípulos con el propósito especial de que pudieran llevar el mensaje evangélico a todo el mundo. 

·            Para la fiesta de Pentecostés se habían reunido en Jerusalén peregrinos de los cuatro puntos cardinales.  Por el bien de los discípulos y de aquellos que habrían de recibir el mensaje por medio de ellos, el Espíritu Santo los capacitó para proclamar el Evangelio con fluidez en los idiomas hablados por los peregrinos.  Este fue un gran milagro, y cumplió una de las últimas promesas del Señor (Mar. 16: 17).  Facilitó que hubiera una gran cosecha ese día (Hech. 2: 41), y tuvo efectos de alcance mundial en los años que siguieron (Hech. 10: 45-46; 1 Cor.14).

·            El Espíritu dio a los discípulos no sólo el don de hablar en otras lenguas, sino también el mensaje.  Hablaron movidos por la conducción directa del Espíritu.

4. ¿El don lenguas tal como lo enseña la Biblia es un don relevante para nuestros días?¿Sí?¿No?¿Por qué?

Muchos de los presentes, aunque judíos por religión, habían nacido en otros países y se habían criado hablando los idiomas de sus diferentes lugares de nacimiento.  La lista que sigue revela a un historiador bien preparado, que había investigado cuidadosamente en cuanto a las naciones representadas en esta gran ocasión, quien después asistió por lo menos a una fiesta de Pentecostés (Hech. 21: 15), y que por lo tanto conocía la heterogénea multitud que se congregaba en esa fiesta.  Lucas sigue cierta secuencia al enumerar las naciones, como si tuviera una visión panorámica del Imperio Romano.  Con Palestina al centro, mira primero al este; luego, en orden, pasa al norte, al oeste, y al sur.  De este modo se justifica la referencia a "todas las naciones bajo el cielo" (Hech. 2: 5).  Los judíos de la diáspora (Juan 7: 35; Hech. 6: 1) parecen, por lo general, haberse dividido en cuatro clases.  Estas clases, junto con algunos de sus componentes, a los cuales se refiere Lucas, son:

·          Los que venían de Babilonia y otras regiones orientales: partos, medos, elamitas; los que habitaban en Mesopotamia.

·          Los de Siria y de Asia Menor: Judea, Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia.

·          Los del norte de Africa: Egipto, regiones más allá de Cirene.

·          Los de Roma.  Por lo tanto, parece que esta lista se presenta conforme a un esquema generalmente conocido. 

5. ¿Con qué propósito fue organizada la iglesia y cuál es su misión?

La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres.  Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo (HAp. 10).

VI. EL DON DE PROFECIA

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13).

Los profetas exponían y explicaban la voluntad de Dios que les había sido dada a conocer por medios sobrenaturales. Se los menciona juntamente con los apóstoles en Efe. 2: 20; 3: 5. La predicción del futuro no es tarea esencial del "profeta", ni es parte de todos los mensajes impartidos por los profetas (Hech. 15: 32; 1 Cor. 14: 3).

1. ¿Qué es el don de profecía?

El don de profecía fue indispensable para la fundación de la iglesia en los tiempos del Nuevo Testamento, y es el guía constituido para la iglesia remanente (Apoc. 19: 10).  

·            El don profético es la facultad de hablar con autoridad de parte de Dios, o en el nombre de Dios, ya sea para predecir acontecimientos futuros o para declarar la voluntad de Dios para el presente (Exo. 3: 10, 14: 15, Deut. 18: 15, 18: 9-2 Sam. 23: 2; Mat. 11: 9-10; 2 Ped. 1: 21).

·            La profecía es el medio elegido por Dios para comunicarse con el hombre (Núm. 12: 6; Amós 3: 7). La Biblia ha llegado hasta los hombres por medio de este don (2 Tim. 3: 16; 2 Ped. 1: 20-21).

·            Las Escrituras testifican de Jesús, y el don de profecía es apropiadamente llamado "el testimonio de Jesús" (Apoc. 19: 10; Juan 5: 39; Apoc. 12: 17).

·            El don de profecía se manifiesta por medio de visiones, o sueños, o una inspiración especial que llega a la mente (Núm. 12: 6; Apoc. 1: 1-3); y entonces el instrumento humano se convierte en el portavoz de Dios (2 Sam. 23: 2; Mat. 3: 3; 2 Ped. 1: 21).

·            Dios tenía el propósito de que este importante don del Espíritu estuviera con su iglesia hasta el fin del tiempo (Joel 2: 28-29; Apoc. 12: 17; 19: 10).

·            En realidad, debe ser la señal para identificar a la verdadera iglesia de Dios en los últimos días (Apoc. 12: 17; 19: 10).  Esto es muy razonable, porque Dios siempre ha estado usando este medio para revelarse e impartir sus mensajes al mundo desde la caída de Adán.

2. ¿Por qué razones Dios dio el don profético a su pueblo? (2 Pedro 1:19; 2 Crónicas. 20:20; Mat. 24:32,33)

·                     Las profecías constituyen un puente divinamente construido, desde el abismo del tiempo hasta las riberas de la eternidad.

·                     Las profecías son un puente, para aquellos que se proponen en su corazón amar y servir a Dios, por la fe podrán pasar desde la incertidumbre y la aflicción de la vida presente a la paz y la seguridad de la vida eterna.

·                     La profecía es una evidencia que la Biblia es la Palabra de Dios. La profecía da evidencia de la existencia de Dios, y de la Biblia como Su Palabra. ¿Cómo sabe usted, cuando toma la Biblia, que esta no es un producto de la imaginación del hombre? ¿Cómo sabe que no es un libro cualquiera? ¿Cómo sabe usted que la Biblia no fue escrita por simple deseo de hombres que quisieron escribir hace 1, 500 años? ¿Qué evidencia tenemos que este libro expresa la voluntad divina de Dios? La profecía es una evidencia que la Biblia es la palabra de Dios. No hay otro libro escrito por el hombre que pueda predecir el futuro con la precisión como  lo hace la Biblia.

·                     La profecía explica el pasado y predice el futuro. Es decir, es un eslabón que une el pasado con el futuro. Siendo que los eventos del pasado se han realizado con marcada precisión. Esto nos da confianza para hacer frente al futuro. Entonces, la profecía nos da confianza en Dios y en Su Palabra. Todo esto nos  da más confianza y más seguridad en la Biblia como la Palabra de Dios. De paso, ¿necesitamos confianza para hacer frente al futuro? Hay muchos que tienen miedo de hacerle frente al futuro. Pero nosotros al estudiar las profecías nos sentimos con esa confianza sólida que puede fortalecernos para hacer frente a ese futuro inseguro.

·                     La profecía descubre los secretos del Creador, en relación a cómo deben vivir sus hijos para tener una vida llena de gozo. Siendo que nos revela los acontecimientos que han de sobrevenir, nos ayuda para que nos preparemos para hacer frente a ese futuro. Aquí podemos ver una cosa más. La profecía afecta el estilo de vida diaria: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Ped 3:11,12). Dios no ha revelado la profecía simplemente para que acumulemos conocimiento, sino para que conozcamos los eventos que nos esperan para los últimos días de la historia de esta tierra. La profecía no tiene solamente la capacidad de predecir el futuro;  la profecía tiene el propósito de fortalecer nuestra fe en Dios y en su Palabra después de que los eventos han ocurrido (Mat. 24:32,33). Cuanto más comprobamos el cumplimiento de la profecía, tanto más creeremos que la Biblia realmente procede de Dios. Las profecías apuntan a Jesús, por ende cuando estudiamos las profecías no solamente lograremos ver que tan preciso se cumplieron en la vida de Jesús, sino que tendremos una experiencia cristiana diferente, pues nuestras vidas dependerán mas de Dios. Y mientras estudiamos las profecías de la Biblia, debemos estar seguros que nos da confianza en Dios, en la veracidad de su Palabra y en las profecías que nos enseñan cómo vivir en los tiempos en que vivimos.

·                     La profecía es una evidencia de la existencia de un Dios omnipotente que gobierna por encima de todo gobierno del mundo. Por eso, mientras más estudiamos la profecía, más confianza tenemos en ese Dios que nos revela el futuro por adelantado.

 

REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA

Mí querido(a) amigo(a) o hermano(a): ¿Cuáles son tus dones espirituales? ¿De qué modo podemos descubrir  nuestros dones? ¿De qué manera puedes utilizar esos dones para el bien de los demás? ¿Por qué se estudian las profecías? ¿Quién es el foco de las profecías? ¿Cuál ha sido tu experiencia cristiana al estudiar la Palabra de Dios y los escritos del espíritu de profecía? Nosotros los Adventistas del séptimo día creemos que Elena G. de White recibió el don de profecía, ¿Cuál de los libros escritos por ella es tu favorito? ¿Por qué?

Reflexiona conmigo el siguiente texto: “En todas las disposiciones del Señor, no hay nada más hermoso que su plan de dar a los hombres y mujeres una diversidad de dones. La iglesia es un jardín, adornado con una variedad de árboles, plantas y flores... Un obrero puede ser un orador elocuente; otro un escritor fecundo; otro puede tener el don de la oración sincera y. fervorosa; otro puede tener el don del canto; otro puede tener una facultad especial para explicar la Palabra de Dios con claridad. Y cada uno de estos dones ha de llegar a ser un poder para Dios, porque el Señor trabaja con el obrero. A uno Dios da palabra de sabiduría, a otro le da conocimiento, a otro le da fe; pero todos han de trabajar bajo la misma Cabeza. La diversidad de dones conduce a la diversidad de operaciones; pero "Dios, que hace todas las cosas en todos es el mismo". (El evangelismo, p. 77).

Resumen: El Espíritu Santo da poder a la iglesia para la salud y el crecimiento, otorgando dones espirituales. Uno de estos dones es el de profecía. Necesitamos identificar y usar nuestros dones en el cuerpo de Cristo (su iglesia), a fin de que la Cabeza sea glorificada.

Ore conmigo, por favor…“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto" (Sant. 1:17)… Feliz sábado

  


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Bibliografía: Pfandl Gerhard, El don profético en las Escrituras y en la historia adventista, Guía de estudio de la Biblia, Edición para maestros, enero-marzo de 2009__Notas de E.G. White para las Lecciones de la Escuela Sabática,  enero-marzo de 2009__G. White Ellen: El misterio de curación, Patriarcas y profetas, Los hechos de los apóstoles, Primeros escritos,   Mensajes selectos Tomo I, III, Fe y Obras,  La educación, El Conflicto de los siglos__Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Comentario Bíblico adventista del Séptimo Día, Tomo I, IV, V &,VII- Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo día, - Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 1988 & 2006, _D. Thomas Jerry, Las 28 Creencias fundamentales para mí, APIA, 2007.

Hermanos y maestros de la Escuela Sabática, espero que les pueda servir de ayuda este material. El propósito es, abarcar toda la lección de la semana; considerando los objetivos principales y aplicándolos en nuestra vida cristiana...gracias por las sugerencias y comentarios que nos han enviado; que la honra y la gloria sea para Dios. Si gusta escribirnos, este es el correo: delfino_comessab@hotmail.com delfinosabbathschoolcomment@gmail.com  ¡Dios les bendiga  en cada una de sus actividades!, y esperando pronto la bendita esperanza de la Segunda Venida de Cristo Nuestro Señor.


Por

MC. Delfino  Jarquín López,  [delfino_comessab@hotmail.com]   

Iglesia Central, Matías Romero Avendaño, Oaxaca, México (www.adventistas.com.mx)

http://groups.google.com.mx/group/fino2008escuelasabatica

El Ingeniero MC. Delfino  Jarquín López ha autorizado al Dr. Pedro J. Martínez de Ministerios PM , ha publicar sus comentarios semanales de la lección de la Escuela Sabática en Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática


 

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