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I. El papel de los profetas (Deut.
18:14-22; 34:10)
A ¿Por qué Dios designó profetas? ¿Cuál era su función?
B, ¿Cuál es la importancia de la experiencia cara a cara o
personal, para el profeta, para Dios y para nosotros?
II. los profetas son humanos (Juec. 5)
A. ¿Qué nos revela la historia de Débora acerca de la forma en
que actuaban los profetas dentro de sus comunidades? ¿Por qué a
veces resultaba difícil ser un profeta?
B. ¿Qué nos enseña la diversidad humana de los profetas bíblicos
acerca de Dios?
C. ¿Qué errores y debilidades son evidentes en los profetas
bíblicos? ¿Qué nos dice esto acerca de la actitud de Dios hacia
nosotros? ¿De qué modo los errores y las fallas de los profetas
modelan nuestras expectativas acerca de ellos y de sus escritos?
III. La profecía en la iglesia (Hech.
2:16-21; 21:8-14)
A. ¿Qué nos sugiere la presencia frecuente de profetas en el
Nuevo Testamento acerca de la forma en que Dios habla a la
iglesia?
B. ¿De qué modo respondes a la posibilidad de que Dios pudiera
usar a alguien para hablamos de parte de él? ¿Por qué?
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Concepto clave para el crecimiento espiritual:
Así como los profetas sirvieron como mediadores entre Dios y su
pueblo, nosotros, también podemos servir a Dios, no importa
cuántas fallas tengamos.
Las perlas son un accidente de la
naturaleza. Las ostras detenidas en su crecimiento y de forma
irregular son las que con más probabilidad producen perlas. Para
que se forme una perla, un elemento irritante debe entrar en el
molusco cuando las valvas de la ostra están abiertas para
respirar y comer. Este elemento irritante pocas veces es un
grano de arena, pero más a menudo es un parásito que perfora la
concha, o restos de plantas en descomposición, huevos de
moluscos, pequeños cangrejos, trozos de comida sueltos, o aun
pececitos. El molusco se protege depositando una capa de nácar
que cubre los elementos irritantes en capas. Con el tiempo, esa
imperfección llega a ser una perla. (www.fao.org/docrep/field/003/
AB726E/AB726F.11.htm)
Es difícil imaginar cómo algo tan
defectuoso puede producir algo tan hermoso. Esto debería darnos
esperanza cuando nuestras debilidades, imperfecciones y fracasos
nos amenazan con abrumarnos. Si Dios puede tomar algo tan
atrofiado y con forma tan rara como un molusco y usarlo para
crear la perfección de una perla, ¿será menos capaz de darnos
belleza y fortaleza a partir de nuestras fallas? "Bástate mi
gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Coro
12:9). Por ello, la próxima vez que te asalten dificultades o
penurias, o estés abrumado por tus deficiencias espirituales,
recuerda: sin el elemento irritante, no habría perlas.
Considera:
Ya hemos aprendido que Moisés tenía miedo de hablar frente al
Faraón porque sentía que su capacidad de hablar era defectuosa.
¿Qué ayuda le prometió Dios? ¿Cuáles son algunas otras
debilidades que otros líderes bíblicos experimentaron y que Dios
les ayudó a vencer? ¿De qué modo esto inspira a tu clase con la
esperanza de que Dios puede usarlos a pesar de sus fallas y sus
debilidades? ¿De qué modo Dios ha transformado deformidades
espirituales en "perlas"? ¿De qué forma usó "elementos
irritantes" para hacernos más fuertes?
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SOLO PARA
LOS MAESTROS: CONSIDERAREMOS LAS VIDAS DE LOS
PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO Y DEL NUEVO
TESTAMENTO PARA DEFINIR LA OBRA DE UN PROFETA
Comentario de la Biblia
I. Abraham: Ferviente, aunque con fallas (Lee con tu
clase Gén. 20:7.)
La primera vez que se usa en la
Biblia la palabra profeta es en Génesis 20, Si
consideramos la historia, vemos que toda la familia
de Abimelec sufrió una maldición porque este codició
la esposa de Abraham. Sara y Abraham habían mentido
acerca de ser esposos, mencionando que Sara era la
media hermana de Abraham, pero sin mencionar que era
su esposa. Esta era una verdad a medias, ¡y nada
menos que de los labios de un profeta! Fue
suficiente para convencer a Abimelec de que Sara
estaba libre para unirse a su harén. Y, cuando la
llevó, Dios cerró la matriz de todas las esposas de
Abimelec. Lo que es muy interesante en la narración
es que, a pesar de la mentira de Abraham, Dios se
refiere a este como un profeta y hace depender la
restauración de Abimelec de la oración intercesora
de Abraham en su favor. Aunque muchos de nosotros
hemos caído y tenemos fallas, Dios todavía nos llama
para servirlo a pesar de nuestras imperfecciones.
Considera:
Dios llamó a Abraham a pesar de sus fallas. ¿Qué
esperanza nos da esto de que Dios nos pueda usar a
pesar de nuestras faltas? Al mismo tiempo, ¿por qué
las fallas de los profetas no nos dan licencia para
pecar voluntariamente contra Dios mientras
pretendemos servirlo?
II. La intercesión de Moisés: la obra de un profeta
(Lee Éxo. 32:11-13; Núm. 14:13-19; 16:46-50.)
Después de la rebelión de Israel
contra Dios al hacer el becerro de oro, Dios le dijo
a Moisés que iba a destruirlos y crear un nuevo
pueblo escogido con sus descendientes. La oración de
Moisés impidió la exterminación completa de Israel
como nación. En su papel de intercesor, Moisés actuó
como un precursor de Cristo. Moisés no excusó el
pecado del pueblo; en cambio, intercedió en favor de
él, procurando que Dios lo perdonara. Este papel
intercesor demuestra algo de la tarea de un profeta.
También aprendemos que, durante el
tiempo en que Moisés relató las palabras de Dios al
pueblo, su rostro estuvo velado. El velo ante el
rostro de Moisés lo hace un tipo de Cristo. Jesús
veló su divinidad con humanidad a fin de habitar con
nosotros. Moisés, al estar con el velo, representaba
cómo Dios debe revelarse a sí mismo a nosotros: sin
velo, Dios no podría tener comunión con nosotros sin
destruirnos. Pero Dios, velado en la humanidad,
podía tener compañerismo libremente con los
pecadores a fin de reunir a la humanidad con el
Cielo. La gloria reflejada en el rostro de Moisés
equivale a las bendiciones que recibirá el pueblo
que guarda los mandamientos de Dios gracias a la
mediación de Cristo.
Números 16 demuestra, además, que
la obra de un profeta está basada en las acciones
mediadoras que realizaron Moisés y Aarón al mantener
a raya la plaga mortal. 1) Moisés actuó como vocero
de Dios (vers. 46). 2) Aarón llevó el incensario del
Lugar Santo -que sólo se usaba en el interior del
Templo- y lo llevó a donde estaba el pueblo. El
incienso simbolizaba la obra intercesora de Jesús y
su expiación, que vino del cielo para estar con
nosotros. Aarón sirvió como un tipo de Cristo, quien
vino a mezclarse con los seres humanos pecadores y
se ofreció a sí mismo por nuestros pecados.
Considera:
¿De qué modo los actos de Moisés y de Aarón, en
Números 16, arrojan luz adicional sobre la obra de
un intercesor? A su vez, ¿qué nos enseña esto acerca
de la obra expiatoria de Cristo por nosotros?
III. Profetisas: María y Débora (Lee Núm. 12:2, 3 y
Juec. 4:1-18 con tu clase.)
María es la primera mujer del
Antiguo Testamento llamada profetisa (ver Éxo.
15:20). Ella seguía a Moisés y Aarón en poder. María
reclamaba poseer el don profético, ya que Dios había
hablado por medio de ella. Miqueas afirma que Dios
libró a Israel de Egipto por medio de Moisés, Aarón
y María (Miq. 6:4). Después de la liberación, María
dirigió a las mujeres en el Cántico de Moisés junto
al Mar Rojo. Es muy posible que ella pudiera ser
considerada como organizadora del primer
departamento de Ministerios de la Mujer en la
iglesia de Dios. Además de comunicar al pueblo los
mensajes que Dios le dio, ella pudo haber enseñado y
reprobado a la gente durante un ministerio que
abarcó noventa años.
Más tarde, durante el tiempo de los
jueces, Dios llamó a otra mujer, Débora, para ser
profetisa. Débora escuchaba los casos que le traían,
bajo un árbol entre Rama y Bet-el. Este tribunal al
aire libre permitía que la gente tuviera un acceso
más fácil hasta ella, al venir a Débora para recibir
justicia. Como profetisa, ella corregía abusos y
resolvía disputas. En Jueces 4:8 se nos dice cuánta
estima tenía la gente por Débora. Tan grande era su
influencia que el gran guerrero Barac, a quien Dios
llamó para librar a Israel de sus enemigos, rehusó
ir a la batalla si Débora no marchaba junto a él. Su
presencia haría claro que esa empresa era la
voluntad de Dios. Barac, un guerrero fuerte y
valiente, se sometió a ella para recibir conducción
profética. Débora, aunque era mujer y no guerrera,
no rehusó dirigir a Israel a la batalla. Dios nos
mostró, por medio de la historia de ella, que él no
se limita al género masculino al llamar a los
profetas.
Considera:
¿Qué nos enseñan los ministerios de María y de
Débora acerca de la obra de los profetas? ¿Qué nos
revela acerca de Dios el hecho de que él eligió a
mujeres, así como a hombres, para servir como
profetas?
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