Bregando con Asuntos Morales

 

Melanie trabaja en una compañía de mucho prestigio y ocupa una posición altamente respetable. Ha sido reconocida muchas veces con honores y premios. Su integridad y fidelidad a los principios cristianos, le ha ganado un buen nombre en todos los niveles desde el más alto rango, hasta el último obrero de la empresa.

Recientemente Melanie ha notado que su supervisor inmediato ha estado cometiendo fraude con las inversiones, haciendo dinero a expensas de la compañía y de los accionistas. ¿Qué debería hacer Melanie? ¿Debería dar aviso a los jefes de la empresa? pero ¿cómo? ¿Cómo darías el aviso en forma redentiva? Si ella no actúa, no librará su responsabilidad y, además, sentirá que ella también está participando en el fraude. Si habla, puede perder muchos amigos y quizá aún, su trabajo y potencialmente afectará su carrera, su matrimonio y a su familia.

Melanie está frente a un problema moral. ¿Pero cómo sabemos que lo está? ¿Cuándo un asunto cualquiera se torna en un asunto moral? Lo que el colega de Melanie está haciendo podría no ser ilegal y, además, nadie se enteraría si ella coopera. Pero su conciencia no está tranquila. A fin de manejar esta situación con amor, firmeza e inteligencia, Melanie necesita tener claro dos puntos:

Deberá poder discernir los aspectos morales de esta situación compleja, de los aspectos legales y de los moralmente neutros. Esta distinción es esencial para poder urdir la estrategia correcta y las prioridades de la acción que tomará.

Además, Melanie deberá prepararse para hacer frente a las consecuencias por la acción que ella tome. Hay siempre un elemento desconocido cuando bregamos con las consecuencias y, el temor a lo desconocido, afecta la estrategia y las prioridades de la acción. Sin embargo, lo que pudiera ser conocido acerca de las consecuencias, podría ser liberante e inspirador. El hacer lo correcto es, a menudo, un acto de fe.

Estos dos puntos se presentan repetidamente cuando se hacen decisiones morales y es nuestra intención aquí elaborarlas. En la primera parte de este ensayo definimos qué es un asunto moral y en la segunda parte, discutimos cómo bregar con un asunto moral.

Definiendo qué es un Asunto Moral

¿Qué es un asunto moral? Un asunto moral puede ser definido como un problema, dilema o condición resultante de una amenaza directa a los tres constitutivos fundamentales de la estructura moral de la vida que son: la naturaleza humana, los valores morales humanos y los derechos humanos. Esto significa que cualquier acción, actitud o palabra que ataque la dignidad humana, limita su experiencia religiosa, viola el libre ejercicio de la conciencia y la determinación propia y afecta las facultades de la razón; entonces, tal acción, actitud o palabra es moralmente recriminable. Esto es así porque tales factores como: la dignidad humana, la religiosidad, la conciencia, la libertad y la razón son los atributos esenciales de los seres humanos y un asalto en contra de ellos, amenaza la calidad de vida tanto del atacante como de su víctima. El sentido de pertenencia o el sentido de identidad, cuya dependencia consiste en la afirmación de otros, se minimiza.(1) Esto es lo que significa deshumanización. Y por deshumanización entendemos cuando la imagen de Dios, en el hombre, es alterada. A esto es lo que llamamos inmoralidad y es entonces cuando un asunto cualquiera se convierte en un asunto moral.

Otra avenida para entrar en el ámbito moral de la existencia humana es mediante los valores. La Biblia indica que Dios dotó su creación con cosas buenas (valores) tales como la belleza, alimentos saludables (Gén. 2:9), fertilidad y orden (Gén. 1:21, 22). Mas en el caso de los seres humanos, estos recibieron un trato especial. Sus capacidades especiales y únicas requerían un contexto más favorable que las plantas y los animales. A fin de que lograran su potencial pleno, los seres humanos necesitaban específicamente de los valores humanos, tales como compañía, cuidado (Gén. 2:18), lealtad, seguridad e intimidad (Gén. 2:23, 24), libertad, paz e integridad (Gén. 2:15-17). El acceso a estos valores era libre e irrestricto. Dios permaneció siendo dueño de todo y los humanos se convirtieron en los beneficiarios.

Sin embargo, cuando una acción, actitud o palabra restringe el libre acceso al gozo de los valores humanos, echando a perder esta necesidad humana y esencial, tal conducta es inmoral y estamos frente a un asunto moral. Por ejemplo, ninguna persona de bien y amable, deberá voluntariamente comportarse dolosamente, porque entonces el marco de referencia es falsificado y las relaciones humanas llegan a ser imposibles. Cuando el señor Cheat malversa dinero, se apropia de lo que pertence a Melanie y a otros inversionistas. Ella no tiene igual y libre acceso a sus valores y su confianza y relación con el señor Cheat y la compañía, están bajo ataque. Repentinamente, nada queda firme jamás y cualquier acción futura llega a ser impredecible e incierta. Los seres humanos no pueden crecer y llegar a ser creativos bajo la tiranía de las mentiras y el engaño.

Finalmente, y quizás lo más importante, Dios se ligó a sí mismo a la vida humana mediante su infinito amor, que quedó involucrado en el contexto moral. El sabía que los únicos atributos y los preciosos valores humanos no podían dejarse abiertos y vulnerables a los caprichos y debilidades del egoísmo propio del pecaminoso corazón humano. Decidió proteger tanto los atributos y los valores humanos, como su autoridad. Cada uno de sus mandamientos prohibitivos, son un escudo para la familia humana, la vida, el matrimonio, la propiedad, la integridad y la buena vecindad (Exod. 20: 12-17). Llamamos a estos decretos de protección: la Ley Moral. Sin ambiguedades, Sus imperativos son una norma para la conducta humana, ordenando que tenemos pleno derecho a ser completamente humanos y tener acceso irrestringido a los valores humanos esenciales. Quien quiera obliterar estos derechos se las tendrá que ver con el autor de esta ley (Gén. 9:5-7). (2)

Así, la naturaleza y los valores humanos fueron consagrados en los derechos humanos morales. Por lo tanto, un asunto cualquiera, se convierte en un asunto moral, siempre que una acción, actitud, o palabra, transgreda estos derechos. Nuestra responsabilidad entonces no es sólo llevarnos bien con los humanos, sino mediante los derechos humanos, llevarnos bien con Dios.

En resumen, una conducta saludable y plenamente humana, afirma las dimensiones básicas de la vida humana. Tal existencia consiste en la libre participación de las bondades de los valores humanos concedidos por Dios, respetando y salvaguardando todos los derechos humanos en el temor de Dios.

Por lo tanto, definitivamente Melanie está confrontando un asunto moral. Sus valores y derechos están siendo violentados y sus acciones podrían contribuir a la restauración de la credibilidad moral y a un marco de referencia saludable dentro de su compañía.

La Naturaleza Dinámica de los Asuntos Morales

Melanie está mucho más cerca ahora de decidir qué hacer. Ella sabe que el señor Cheat no está actuando moralmente. Esta dimensión moral hace las cosas aun más urgentes y la inactividad adicional no es neutral. Aun en el diario flujo de situaciones donde las decisiones y evaluaciones rápidas son requeridas, ninguna decisión es significante. Todas las decisiones, aun la decisión a no decidir son consecuenciales. Todo lo que uno siembra eso cosecha (Gál. 6:7-10) Justo como el más leve y casi imperceptible movimiento en el volante hidráulico, estas decisiones morales, orientan el curso de nuestras vidas.

Melanie se encuentra ante un dilema muy difícil. Unicamente mediante una intensa búsqueda para saber cuál es la voluntad de Dios y, con un riguroso proceso de deliberación, puede llegar a un anhelado plan de acción. Ella se da cuenta de que los asuntos morales son situaciones dinámicas -irresolutas, indecisas-, y que tales asuntos pueden llegar a ser más complejos y, a menudo, más difíciles de resolver. En honor a la claridad, proponemos tres niveles de asuntos morales en orden descendente: problemas morales, dilemas morales y condiciones morales.

Los problemas morales

Para empezar, la situación de Melanie podría ser llamada un problema moral. Melanie no puede escapar de su predicamento y mantenerse firme a su alianza moral. Su compromiso con el negocio, por encima de la junta, le provee de una base interna firme y de una orientación general sobre la cual hacer su decisión. Todo lo que ella haga y como quiera ella actúe, sabe que este fraude debe tener un hasta aquí. Preferiría no perder a sus amigos o perder su trabajo y su seguridad. Melanie preferiría que el señor Cheat comprendiera sus insinuaciones las cuales le indican muy claramente que ella sabe lo que está sucediendo. Pero, por cuanto no hay un cambio evidente, ella actúa.

Después de consultar con su familia y después de pesar cada una de las alternativas, durante una reunión de la junta ejecutiva de la compañía, ella solicita una auditoría retroactiva de ciertas cuentas de inversión. Una vez hecho esto, ella se siente aliviada. Con mucha cautela observa el desarrollo de los eventos. Su preocupación está ahora centrada en el señor Cheat, su carrera, su familia y su futuro. Ciertamente, su propio futuro está en juego también, pero Melanie estuvo dispuesta a correr el riesgo. Pero el problema está resuelto, al menos en cuanto a Melanie se refiere.

Dilemas morales

La situación podría tornarse mucho más difícil para Melanie si el problema se convirtiera en un dilema moral. Un dilema moral ocurriría si Melanie valorara la seguridad de su trabajo o la posición que ella ocupa, tanto que su preocupación y cuidado profesional compitiera con sus responsabilidades e integridad moral dentro de la firma. La manera para escapar de este dilema es, escoger el riesgo de perder su trabajo y mantener su integridad y la reputación de su compañía o permanecer quieta y segura, pero culpable de cooperar con el mal. Un compromiso con ambas alternativas no puede darse en el contexto de un dilema moral real.

La situación de Melanie no ilustra un dilema creado por el conflicto entre dos normas absolutas. Por ejemplo, si alguien miente por tener escondidos a unos judíos que vienen huyendo de los nazis, a fin de salvarles la vida, la norma de que siempre hay que decir la verdad entra en conflicto con la norma de que hay que preservar la vida a toda costa.(3) Las posibles respuestas a esta situación son las siguientes:

1. Por cuanto no hay normas absolutas (relativista) y por lo tanto no hay dilema alguno, cualquier acción es posiblemente buena.

2. Haz cualquier cosa que el amor te indique en determinada situación (situacionista), no hay dilemas, cualquier acción está determinada por el amor.

3. Salvar vidas es una norma más elevada que decir la veradad (jerarquista) no existe ningún dilema, por lo tanto lo requerido es salvar vidas.

4. Haz lo que tu intuición cristiana de compela a realizar (prima facie) no existen los dilemas.

5. Rehusa mentir, no importa cuáles sean las consecuencias futuras. Esta es la mejor alternativa. Pero ¿cómo se relacionaría uno con tal dilema?

En vez de dar respuestas concretas a situaciones hipotéticas, es más prudente articular estos principios los cuales pueden informar el curso de acción a seguir mientras permanecemos fieles a los principios de integridad.

a) El noveno mandamiento no requiere de nosotros una respuesta a quien quiera y cuando quiera que nos pregunte acerca de lo que sabemos.

b) No todo mundo tiene derecho a saber, ni merece saber toda la verdad que sabemos.

c) La decisión de qué hacer debe estar acordada antes de la confrontación, de tal forma que todas la partes sepan lo que es el riesgo. En otras palabras, los judíos deberán saber que sus protectores no mentirán, sino que guardarán silencio.

d) En situaciones muy difíciles, la intervención de Dios no se debe descartar. Se le tiene que dar a él la oportunidad de intervenir.

e) En lugar de planear cómo transgredir cualquier norma, por cualquier razón, es más consistente a los principios cristianos enfrentar los dilemas con una tendencia contraria a comprometer los principios. Después de todo, el noveno mandamiento no es ambiguo, es claro.

f) Tales dilemas son extremadamente raros y excepcionales y las excepciones no pueden ser codificadas sin alterar su excepcional estatus.(4)

g) Toda mentira benevolente es adictiva y corroe el carácter del que la dice. Arruina la confianza que una comunidad necesita para su supervivencia.

Una breve digresión no está fuera de orden aquí. En algunos círculos cristianos la existencia de dilemas morales es desafiada.

Algunos dicen: "si Dios es coherente y lógicamente un ser consistente, la vida moral que él requiere debe ser posible". Si sus demandas se contradijeran, estas ensombrecerían el carácter de Dios y abrirían las compuertas del relativismo y de la anarquía. Ninguna vida coherente y moral sería posible. Por esta razón, Dios ha puesto entre sus normas un mecanismo de seguridad el cual previene que sus normas entren en conflicto, de tal manera que nunca nos veamos confrontados con dilemas reales. Podríamos ser ignorantes o no querer ser sabios, pero realmente no hay situación alguna donde dos normas entren en conflicto. No hay tal situación en donde estemos forzados a pecar a fin de hallar una salida.

Esto parece muy atractivo, pues afirma, como todos debiéramos hacerlo, la consistente ley de amor de Dios. Un marco moral de referencia debiera ser consistente si es que va a funcionar. Su obediencia no nos debe conducir a pecar. Así fue en el caso de Cristo. Aunque sus contemporáneos trataron de arrinconarlo, jamás lo colocaron por ninguno de sus actos ante un dilema. Aun la experiencia del Getzemaní no ilustra que hubo un impase, resultando este en desobediencia a la voluntad de Dios.

La vida de Cristo es suficiente prueba de que al prestar obediencia a la voluntad de Dios no necesitamos pecar. El punto es claro. Pero yo no conozco muchas vidas como la de Cristo. Por ignorancia, por descuido o por testarudez, una palabra o una acción pudieran resultar más tarde en consecuencias que podrían crear un conflicto de normas -no porque son conflictivas en naturaleza, ni porque la ley de Dios es imperfecta-. Yo pienso que hay a los menos dos causas para los dilemas morales.

1. Nuestra insuficiencia moral.

Nuestra pecaminosidad, o nuestra falta de fe, la ausencia de ánimo y nuestras limitaciones empañan nuestra visión y debilitan nuestro compromiso. En tales condiciones, vemos un dilema o percibimos un conflicto de normas. Correcta o equivocadamente, estos aparecen real a nosotros y nos impulsan a la acción. Así es como yo entiendo la conducta de Abraham ante Faraón (Gén. 12:10-20) y ante Abimelec (Gén. 20). La causa real para los dilemas morales provienen o nacen de la persona misma.

2. La naturaleza consecuencial de las decisiones y acciones morales.

¿Es posible hacer varias decisiones que más tarde producirán consecuencias conflictivas? Un matrimonio polígamo está basado en promesas honestas a lo menos para con dos esposas. Cuando esta familia se ve confrontada con el evangelio entonces está ante un dilema. ¿Cuál de las promesas cumplirá el esposo? El entusiasmo y entrega de muchas familias cristianas quienes defienden la monogamia es de admirar. Sin embargo, nadie puede negar el terrible dilema con el cual tales familias tienen que bregar.

Los problemas y los dilemas morales requieren una solución y una decisión a tomar. La inacción en este contexto, produce consecuencias que pueden crear una nueva forma de problemas morales a las que llamaremos: condiciones morales.

Condición Moral. La palabra "condición" como es usada aquí, está prestada de la terminología médica e indica la existencia de un estado desestabilizador de cosas de solución no inmediata. La dificultad es a menudo generada por dicisiones o actividades en el pasado, cuyas consecuencias debemos afrontar más tarde.

Supongamos que el señor Cheat admite ante Melanie que su esquema no es el más limpio, pero ahora muy poco se puede remediar. Varios empleados que están más abajo en el escalafón están también involucrados y desconocen lo delicado que es y el desenlace de tal esquema. Pero Melanie bien sabe que ellos serán los chivos expiatorios y que el señor Cheat no se inmutará en sacrificarlos si el esquema falla.

Ante esto, Melanie se siente bloqueada. Al ver que otra gente inocente se ve amenazada, ella no puede tomar una decisión unilateral. Sin la voluntad y el libre consentimiento de todos los involucrados a tomar el riesgo, Melanie debe posponer sus planes. Posponerlos, más no abandonarlos. En determinado momento, sin embargo, y después de poner al tanto a todos los implicados, Melanie habrá de comunicar a los superiores. El asunto permanecerá irresoluto, por lo pronto, y ella tendrá que aprender a vivir con él. Esto es lo que se conoce como una condición moral. Un embarazo no deseado, el adulterio, el divorcio o un asesinato, etc., a menudo crean tales condiciones.

Un embarazo problemático, por ejemplo, no es un problema el cual simplemente necesita de una solución. Si la embarazada es una niña de nueve años, es un verdadero problema. Una madre de nueve años es todavía una niña. Realmente no hay solución para tal tragedia y el aborto, ciertamente no es ninguna solución. Nada puede deshacer la maternidad de la niña embarazada. El aborto sólo remueve al feto y eso sólo del cuerpo de la madre, más no de su mente. Su identidad ha sido cambiada para siempre. Por lo tanto, tal embarazo como el que hemos descrito, es una condición la cual debe ser tratada con cuidado y en forma creativa.

Bregando con Problemas Morales

Asi como el tratamiento responsable de los problemas y dilemas morales incluye el resolverlos, así también bregar responsablemente con un asunto moral significa administrarlo. Originalmente la palabra manejar, tiene un contexto de entrenar los caballos para que pudieran hacer ciertos ejercicios. El entrenador de caballos tiene control sobre cada movimiento que éstos hacen. Por lo tanto, manejar cierta condición significa desarrollar las habilidades necesarias para desempeñar una tarea difícil; significa encargarse o tener control de la situación. Pero aún, esto involucra por lo menos dos problemas.

El Asunto Podría Nunca Ser Resuelto. El primer paso a tomar, al manejar o administrar un asunto moral, es mirar la situación en todas sus dimensiones y admitir que el asunto podría nunca ser resuelto. Para Melanie esto significa pasar todos los días por la oficina del señor Cheat y sonreirle y recibir las tareas que él le asigne además de apoyarlo con la estima que un empleado subordinado le debe a su jefe. Esto también significa que el señor Cheat podría tratar de desacreditarla, a fin de deshacerse de ella de la mejor manera posible, pues ella es una espina en su carne. Como son todos los cristianos de fuertes principios, los subordinados de Melanie pudieran, como resultado, llegar a sospechar de ella, haciendo ésto, que su lealtad hacia ella, ahora gravitara hacia los superiores.

La presión puede llegar a ser tan fuerte, que uno se pregunta: ¿Soy una persona normal? ¿Exajero? ¿Hay algo malo en mí cuando insisto a mantenerme firme a un principio? ¿Por qué nadie más lo hace? En efecto, uno se quedaría sorprendido al saber cuántos todavía se mantienen firmes por lo que es correcto, rehusando llegar a acostumbrarse a lo que es incorrecto. Elías ciertamente no sabía de los siete mil que no habían doblado sus rodillas a Baal.

El Sentimiento de Culpa. Un problema aun más complicado procede del sentimiento de culpa. ¿Qué si no me pongo de parte de lo que es correcto? ¿Qué si en realidad mi acción es incorrecta del todo? ¿Qué si hubiera conocido mejor, o sabido mejor y aun así actué como un estúpido? Cuando otros me miran, comienzan a sospechar de mí y me maltratan, pero yo sé que me estoy colocando del lado correcto, desde luego, esto es mucho más fácil. Cuando lo que mis enemigos y críticos dicen respecto a mí correcto y verdadero, ¿qué entonces?

El sentimiento de culpa es saludable, pues es una reacción saludable a un acto malo realizado. Expresa un sentimiento negativo hacia una mala conducta, motivando a la persona a tomar las precauciones necesarias para prevenir su recurrencia. El sentimiento de culpa busca curar la brecha causada a la confianza. Cuando yo te lastimo, sólo tu sientes, yo no. Yo podría gozar el sentimiento de tener ventaja sobre ti. Pero cuando yo me siento mal y me arrepiento, yo también lo siento. Ambos sentimos lo mismo -sentimos la manera correcta respecto a una acción incorrecta-. Ahora estamos en la misma onda y podemos construir un puente y comunicarnos.

No todo sentimiento de culpa es beneficioso, sin embargo. Algunas veces la culpa llega a ser una carga insoportable, un tirano, creando un sentimiento enfermizo de inutilidad. Ya sea que la exageración se incline hacia la inferioridad o superioridad, la reacción llega a ser un obstáculo para tratar el asunto. El síndrome postaborto, por ejemplo, a menudo crea el sentimiento de inferioridad y un nuevo embarazo pudiera ser justamente otro esfuerzo para ganar nuevamente la atención y sentirse que ahora sí vale algo. De este modo, en lugar de bregar con el asunto entre manos, la persona crea un nuevo problema y nuevos dilemas. El lado positivo, de los asuntos morales, es que el perdón está disponible como auxilio, de la iglesia, como una comunidad de fe.

El Perdón. No estamos solos. Culpables o no, Dios siempre está presente para ayudarnos en las dificultades. En el fragor del problema moral mismo y hasta cuando recibimos las regaños experimentamos el estado opresivo del mismo, Dios está presto para ayudarnos. El no viene a nosotros sólo cuando es paz y nos portamos bien. No nos reclama como suyos, sólo cuando puede estar orgulloso de nosotros.

Una relación con Dios viene a ser crucial aquí. Si la amistad con Dios es nuestra más importante relación, entonces el manejo de un asunto moral llega a ser una tarea más fácil. Si nos descaminamos y herimos a la gente, herimos a Dios, a quien toda la gente pertenece. Mas cuando buscamos perdón y nos arrepentimos, Dios es el primero en librarnos de la culpa. Desde ese mismo momento en adelante, la tarea de restaurar nuestra propia vida con los demás -quienes son más lentos en olvidar- tiene un fundamento firme, el cual es nuestra paz con él, esto es, con uno que es la persona más importante en nuestra vida.

La Iglesia como una Comunidad de Fe. Nuestras vidas están integradas dentro de la comunidad de fe. Las comunidades están formadas de personas. Algunas de ellas están tratando de hacer lo mejor. Otros han ganado victorias. Algunos, sin embargo, están en medio de pruebas, deben hacer decisiones y enfrentan alternativas. Viéndolo desde el ángulo de compromisos morales, la iglesia es un lugar sumamente activo y su función principal es curar las vidas magulladas y destrozadas. La iglesia es llamada a servir con el ministerio del perdón, asistiendo a aquellos que confrontan problemas morales y que bregan con condiciones morales.

Si Melanie pierde su trabajo y si una niña de nueve años tiene un aborto, las condiciones de ambas será más fácil de manejar dentro de la iglesia. Ante todo, la iglesia otorgará perdón y aceptación. Melanie necesita ésto. Su mundo profesional se ha venido abajo. La niña que se ha convertido en madre lo necesita aún más que Melanie. Melanie no necesita todo el apoyo únicamente porque está sufriendo por ser fiel, y su condición es limpia y honorable. Sin embargo, aceptación no significa compromiso, ni el apoyo implica animar a pecar.

La condición de la niña, es mucho menos atractiva, cuyo proceso de recuperación tomará más tiempo, necesita más que aceptación. Ella necesita un ambiente donde halle cuidado, donde esté lejos de las tentaciones -un hogar espiritual donde guardamos nuestras vergüenzas y nuestros honores y nos amemos unos a otros tales y como somos-.

Conclusión

Por cuanto somos seres morales, y por cuanto vivimos en un mundo pecaminoso y caído, debemos vivir haciendo frente a problemas morales, confrontando situaciones que demandan soluciones. Estas no son siempre agradables; no son amigables. Tampoco son neutras, de tal modo que las miremos sólo de soslayo. Más bien, ellas demandan una respuesta; quizás aún requieren enfrascarse en una batalla. Son cruceros peligrosos en nuestra senda, donde hacer una elección es inevitable. Ellas tocan lo esencial de nuestro ser como humanos, nuestras necesidades básicas y nuestros derechos como humanos, lo que identifica su naturaleza moral. Su solución dependerá mayormente en cuánto las comprendamos, reconociendo aquellos asuntos que no pueden ser resueltos sin serias consecuencias o aquellos que podrían permanecer como parte de nuestra cruz que nos toca llevar. Tales cargas pueden llegar a ser manejables cuando bregamos con nuestra imagen propia y culpa propia; cuando aceptamos y ofrecemos perdón.

Los cristianos no estamos excentos de llevar tales cargas. "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame" (Mat.16:24). El llamado de Cristo al discipulado, es un llamado a ser responsables con los problemas morales de la vida, también es un llamado a tomar la cruz "pues mi yugo es fácil y ligera mi carga" (Mat. 11:28- 30).