DESARROLLO DOCTRINAL, AUTORIDAD Y ELENA WHITE

Por Paul A. Gordon

Introducción

"El último engaño de Satanás será el lograr que los testimonios del Espíritu de Dios no tengan efecto alguno. 'Sin profecía el pueblo será disipado' (Prov. 29:18). Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero" (carta 12, 1890) (El énfasis es nuestro).

Las dos frases señaladas arriba claramente predicen que el último engaño consistirá en desafiar la autoridad de Elena White. Notemos los siguientes puntos:

Primero: La oposición será inspirada por Satanás.
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Segundo: Esta tendrá lugar entre el pueblo remanente de Dios.

En este estudio se dará especial consideración a la autoridad de Elena White, con énfasis especial en el papel que ella tuvo en el desarrollo del contenido doctrinal de los Adventistas del Séptimo Día.

La Autoridad

Definiciones de autoridad. "Un derecho a mandar o actuar, poder ejercido por una persona en virtud de su oficio o cargo" (Webster).

"Aquel derecho o poder que demanda acción y acatamiento, que determina credos y costumbres, esperando obediencia de aquellos bajo autoridad, y en cambio, da cuenta en forma responsable por tal pretensión a ejercer el poder y la autoridad" (Bernard Ram. Patrones de Autoridad Religiosa, p. 10).

Tipos de autoridad.

Imperial. "El poder ejercido por personas o corporaciones por razón de posición superior, tales como el de un rey, general del ejército, el presidente de una firma o el director de una escuela" (Ram. p. 10).

Tal autoridad pudo ser adquirida por herencia, elección, por la fuerza, la costumbre. Dios sobrepuja toda autoridad imperial humana en virtud de ser el Creador y portador de todo.

Delegada. "La autoridad para actuar, coercionar, tener acceso a algo, en virtud del derecho concedido por una autoridad imperial" (Ram. p. 4).

Tal autoridad debe probar su origen delegada por la autoridad imperial, mediante un documento (credencial u oficio firmado por el otorgante). La autoridad del profeta era de este tipo. La Biblia ofrece pruebas mediante las cuales tenemos que constatar si quien pretende ser profeta realmente lo es.

Auténtica o Veraz. "La autoridad ostentada por individuos, libros o normas que, o poseen en sí mismo la verdad o ayudan a determinar la verdad y establecerla" (Ram. p. 11).

Un libro que llega a ser autoridad porque se le reconoce el contener información confiable y verdadera. Un profeta genuino debe ser tal. La Biblia constata por sí misma ser veraz y confiable. ¿Cómo llega la autoridad a ser tal? Se la debe reconocer así.

Los mártires murieron porque rehusaron reconocer en las tradiciones lo que percibían como falsa autoridad.

Si las Escrituras son la verdad de Dios, son autoridad, ya sea que las acepte personalmente o no, pero las Escrituras funcionan como tal sólo para el creyente" (Ram. p. 14).

La autoridad bajo ataque. La historia sagrada registra en forma especial cómo la autoridad ha hallado resistencia y oposición comenzando por Lucifer en el mismo cielo. Fue tal la oposición que tuvo que ser expulsado del cielo juntamente con sus ángeles. De igual manera los pecadores se han opuesto a la autoridad aquí en la tierra. Los profetas bregaron con oposición, así mismo Jesús. Sus discípulos tuvieron la misma suerte. Elena de White ha estado bajo el ataque de los incrédulos.

Las acusaciones que se le hacen son:

a) Su obra y mensajes son meramente humanos

b) Su obra y mensajes son divinos y humanos

c) Su obra y mensajes son de Satanás

Se juzga la actitud del profeta como sigue: Es modesto acerca de sí mismo, pero no son así sus mensajes.

Pablo

1. Consigo mismo (1Cor. 9:16; 15:9; 2Cor. 12:7; 1Tim. 1:15).
2. Sus mensaje s (Hechos 26:29; 1Cor. 2:4; Gal. 1:1).

Elena White

1. Acerca de sí misma: "Sabiduría especial no hay en mí; sólo soy instrumento en las manos del Señor para hacer la obra que él me ha encomendado" (3 SM 46).

2. Su mensaje: "Otros me llaman profetisa, pero yo nunca he pretendido tal título... Mi obra incluye mucho más que lo que este nombre implica. Me considero a mí misma la mensajera del Señor a quien el Señor le ha confiado mensajes para su pueblo" (MS 40).
En visión se le indicó: "En lo que has de comunicar, habla como alguien a quien el Señor le ha hablado. El es la fuente de tu autoridad" (Carta 186, 1902).

Concepto de Elena White respecto a la Autoridad.

"Las Sagradas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter, nos revelan doctrinas y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. La circunstancia de haber revelado Dios su voluntad a los hombres por su palabra, no anuló la necesidad que tienen ellos de la continua presencia y dirección del Espíritu Santo" (pág. 10).

Durante las épocas en que las Escrituras tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento eran entregadas a la circulación, el Espíritu Santo no dejó de comunicar luz a individualidades aisladas, amén de las revelaciones que debían ser incorporadas en el Canon Sagrado. Ibid.

Mediante la iluminación del Espíritu Santo, las escenas de la lucha secular entre el bien y el mal fueron reveladas a quien escribe estas páginas.

Actitud de C. S. Lewis respecto a Cristo. "La gente a menudo se expresa así de Cristo: Acepto a Jesús como un gran Moralista, pero no estoy dispuesto a aceptarlo como Dios. Por eso es algo que nosotros jamás deberíamos decir.

Un hombre que fuera meramente humano, y que pronunciara las cosas que Jesús pronunció, no sería un moralista. Más bien sería un lunático al nivel de quien dice ser un huevo escalfado o un demonio del mismo infierno. Tendrías que escoger. Pues este hombre fue y es el Hijo de Dios o un demente o algo peor. Lo puedes catalogar de necio, le puedes escupir el rostro o matarlo como a un demonio, o puedes caer a sus pies y aclamarlo como Señor y Dios. No nos dejemos gobernar pues por semejantes ideas sin sentido acerca de Cristo como un gran maestro de moral. El no dejó abierta la posibilidad de pensar tal cosa respecto de sí mismo, jamás lo insinuó" (Mero Cristianismo, pág. 56).

Concepto de Elena White respeto a sí misma. "Esta obra es de Dios o no lo es. Dios no hace nunca nada en contubernio con Satanás. Mi obra... lleva el sello de Dios o la estampa del enemigo de Dios. En esta obra no hay nada a medias. Los testimonios son del Espíritu de Dios o son obra del diablo" (4T, pág. 230).

Papel de Elena G. de White en la Iglesia

El papel que ella desempeña en la iglesia se ve en diversas áreas, pues no fue igual en cada una de ellas. En algunas, ella tomaba el liderazgo, en otras servía de apoyo, confirmaba o corregía. Fijaremos nuestra atención primordialmente en el desarrollo doctrinal de la iglesia dando un breve resumen de otras tres áreas donde ella desempeñó un importante papel.

Desarrollo organizacional de la Iglesia. Elena G. de White jugó un papel muy activo en el desarrollo de la iglesia y su organización. Desde el mismo principio de su existencia tomó un papel definido en su liderazgo. Sus consejos fueron directos respecto al orden y la disciplina de la iglesia. Las publicaciones, las instituciones de salud, su sistema educacional incluyendo desde luego un abarcante y reconocido programa de preparación médica, así como un programa misionero de alcance mundial.

Con su esposo, el pastor White, promovieron la organización de la iglesia en términos generales, así como de una manera específica en la selección del nombre de la iglesia. En términos generales, así como de una manera específica en la selección del nombre de la iglesia. Más tarde, en 1901, fue necesaria una reorganización de la iglesia al ser oídos sus consejos al respecto.

El plan de benevolencia sistemática, que condujo a la práctica actual del sistema del diezmo, así como el plan de jubilación actual hallan su origen en sus consejos.

La Reforma en los últimos días. Las Escrituras proveen principios básicos de reforma, pero a Elena G. de White le fue indicado por Dios que instituyera reformas específicas que incluyen un amplio espectro de la vida humana tales como la dieta, el vestido, la recreación. Especialmente en el ámbito de la dieta y los hábitos de salud, los adventistas son un pueblo que se ha adelantado a su época, según lo han afirmado autoridades contemporáneas en el área de la salud.

Consejo Personal, Corrección y Aliento. En cientos de cartas, en presentaciones públicas, en entrevistas personales, Elena G. de White dio consejos directos basados en su vasta experiencia o en revelaciones recibidas de Dios. Veintenas de testimonios por parte de quienes recibieron tales consejos, han verificado la autenticidad y veracidad del consejo recibido.

Desarrollo Doctrinal. Daremos especial énfasis en el papel que ella desempeñó en esta área. Las Escrituras a menudo hablan del significado de la doctrina. Estas declaraciones claramente muestran la importancia de lo que creemos. (Véase Ef. 4:4, Heb. 13:9; 2a. Tim. 4:3, 4; 1a. Tim. 4:1; Hech. 20:29, 30).

Especialmente en los más tempranos años del movimiento adventista, el Señor usó a Elena White para que diera mensajes a la iglesia a fin de que esta estuviese precavida con respecto a extremismos y a los peligros del fanatismo.

También en años posteriores con vigor se opuso a enseñanzas morbosas como el Panteísmo, propalada por el Dr. J. H. Kellogg, y otras herejías como la propalada por A. F. Ballenger respecto al Santuario.

Antes que la iglesia se organizara, los pioneros se reunieron por los años 1847 y 1848 a fin de estudiar las doctrinas que sustentaban. Elena y su esposo estaban presentes, sin embargo, en estas reuniones, Elena White no era un elemento activo en las deliberaciones por lo menos al principio. Mas tarde al recordar esto con sinceridad decía que en esas reuniones su mente estaba cerrada. Le era difícil seguir las discusiones por no comprender los razonamientos.

Las reuniones continuaban y por varios días a veces. Luego que el grupo había hecho lo máximo en la búsqueda de la verdad, a Elena se le daba una visión para confirmar, corregir o ayudar en el tema que habían estado estudiando. Las visiones eran aceptadas como provenientes de Dios. Los pioneros adventistas sabían que, mientras no estaba en visión ella era sólo una espectadora del grupo. Ella escribió más tarde narrando lo que sucedía en esas reuniones. Algunas doctrinas que se reafirmaron por el estudio de la Biblia, sobre todo son: El Santuario, el sábado día de reposo, el principio de: La Biblia y la Biblia sola.

La opinión acerca de este principio protestante lo expresa ella en la siguiente declaración: "Te recomiendo querido lector, la Palabra de Dios como la regla de fe y práctica".
Por esta Palabra seremos juzgados. En esa Palabra Dios ha prometido darnos en los últimos días visiones y sueños, no para hacer de las visiones una nueva regla de fe, sino para confortar a su pueblo y para corregir a aquellos que yerran y se apartan de la verdad bíblica. (Primeros Escritos).

Un Pensamiento Final Sobre Autoridad

Hacer lo correcto es fundamental para el cristiano. ¿Cómo lograr esto? No se logra en forma natural y espontánea. La respuesta está directamente ligada a la autoridad: Como pecadores no podemos salvarnos a nosotros mismos, tampoco podemos confiar únicamente en nuestro propio juicio. Así como Israel en su viaje a la tierra prometida fue instruido que si ellos hacían lo recto ante los ojos de Dios, prosperarían (Ex. 15:26). Pero no lo lograron. Años más tarde, durante el tiempo de los jueces la Biblia registra lo siguiente: "Cada uno hacía lo que mejor le parecía" (Jueces 13:6).

Este período fue uno de los más denigrantes en la historia del pueblo de Dios. ¿Cómo sucedió esto? Muy al principio, en el período de los jueces, hallamos la respuesta.

Mientras vivió Josué y vivieron los ancianos, el registro sagrado dice. "Y el pueblo sirvió a Jehová. Pero cuando murieron los que habían visto todas las grandes maravillas que el Señor había hecho por ellos, "el pueblo olvidó al Señor su Dios" (Jueces 2:7). El Israel espiritual de hoy confronta la misma situación. Los pioneros han muerto. Si olvidamos nuestro pasado muy bien podemos predecir nuestro futuro basados en la experiencia de Israel. Pero tal experiencia no debe ser la nuestra.

De la misma pluma de Elena G. de White tenemos las siguientes palabras de aliento: "Al repasar nuestra historia pasada y al contemplar cada etapa del viaje hasta nuestra situación presente, podemos decir: "Alabado sea Dios"... tengo confianza en Jesús como nuestro líder. No tenemos nada qué temer al futuro, a menos que olvidemos la manera cómo Dios nos ha conducido en el pasado" (Esbozos históricos, pág. 196).

 

Traducido por el Centro White de interamerica
Montemorelos, N. L.1988