UNA BLANCA NAVIDAD

 

La mayoría de gente no escogería la época de la Navidad para visitar el pequeño pueblo de Washington, New Hamshire - lugar de la primera congregación de adventistas guardadores del sábado. Y a propósito, a la carretera un tanto sucia que conduce al sitio donde está la histórica iglesia, ya vetusta, aun hoy no se le da mantenimiento durante los meses de invierno.

No obstante, durante la semana de la Navidad de 1867, Jaime y Elena White, acompañados por J. N. Andrews, visitaron ese lugar para celebrar unas reuniones de reavivamiento.

Fue a la iglesia de Washington que en la primavera de 1844, Rachel Oakes (más tarde conocida como Rachel Preston), una bautista del séptimo día, trajo por primera vez la verdad del sábado. Federico Wheeler, un metodista observador del domingo, con quien Rachel compartió la doctrina del sábado, servía por aquel tiempo como ministro en ese lugar. Guillermo Farnsworth, un granjero del lugar, padre de 22 hijos, se convirtió en el primero en aceptar públicamente el sábado, cuando el pastor Wheeler lo presentó a la congregación.

Pero todo esto había tenido lugar casi un cuarto de siglo antes. Mientras tanto, el pastor Wheeler se había mudado al Estado de Nueva York. Con su partida, la condición espiritual de la congregación de Washington se había deteriorado. Los cultos regulares se habían descontinuado, y en particular, uno de sus miembros, Guillermo Farnsworth, había vuelto a su antiguo hábito de masticar tabaco.

Las reuniones de reavivamiento comenzaron el sábado anterior al día de la Navidad. Algunas reuniones eran celebradas en la iglesia; otras en la casa de Ciro Farnsworth, el hermano menor de Guillermo.

La reunión matutina del lunes, tuvo lugar en la iglesia y tardó cinco horas. Durante la reunión, Elena White se dirigió a una persona tras otra en la congregación. Les señaló algunos problemas que tenían en sus vidas y que se le habían presentado en visión. Una joven hermana "amada por Dios, pero que vive en una servil esclavitud", recibió consejos de que debería mantener su individualidad y no someter sus convicciones al arbitrio de su esposo inconverso. Fue presentada la condición de apostasía en la que una joven vivía como resultado de su asociación con otro joven inconverso.

Un hombre estaba presente ese día, el cual no había sido aceptado en la feligresía de la congregación local. Elena G. de White señaló que el "Dios que escudriña los corazones" se complace mejor con la conducta de este hombre que con la vida de algunos en la iglesia, los cuales rehusan admitirlo en la feligresía.

Mientras transcurría el culto, Eugenio Farnsworth, de 19 años, e hijo de Guillermo, pensaba y decía para sí, cómo me gustaría que tratara el caso de mi padre. Casi así como en respuesta a sus deseos no expresados, la señora White se dirigió a Guillermo Farnsworth y dijo: "Me fue mostrado este hermano quien es un esclavo del tabaco. Pero lo peor del caso es que él actúa como un hipócrita, tratando de engañar a sus hermanos al decir que lo ha abandonado, tal como lo prometió al unirse a la iglesia".

Eugenio sabía muy bien que su padre masticaba tabaco de nuevo. Mientras trabajaban juntos en el bosque había visto las delatadoras manchas cafés, en lugar de la blanca nieve que su padre había tirado sobre ellas, a fin de ocultarlas. Pero Eugenio no era el único joven en la iglesia que se había desanimado a causa de la inconsistencia en la vida de los miembros adultos. Pero mientras oía los pecados ocultos que eran señalados por la señora White, llegó a estar convencido de que estaba siendo testigo del don profético en acción.

Cuando terminó su mensaje, Elena G. de White se sentó y dio la oportunidad a los hermanos para hablar. Uno tras otro se levantaron reconociendo la veracidad de sus revelaciones. Esto fue seguido por confesión y arrepentimiento.

Durante las reuniones que tardaron desde el sábado hasta el miércoles, que fue el día de la Navidad, Jaime y Elena White, así como J. N. Andrews, hicieron fervientes esfuerzos para la conversión de los jóvenes presentes. Los jóvenes al ver a sus padres confesando sus errores, fueron movidos visiblemente. En la reunión matutina del miércoles de Navidad, 15 jóvenes expresaron su deseo de ser cristianos. Más tarde, otros cinco que no estuvieron presentes, también se convirtieron.

Muchos de estos jóvenes quisieron ser bautizados inmediatamente, así que se cavó un hoyo en el hielo que cubría el agua cerca de Millan Pond, y 12 fueron bautizados. Otros seis esperaron hasta la siguiente primavera. De ese grupo de 18 jóvenes, a lo menos eventualmente, nueve fueron obreros de la iglesia. Eugenio Farnsworth llegó a ser un evangelista adventista, mientras que otros llegaron a ser ministros, instructoras bíblicas y misioneros. Los resultados de aquellas reuniones celebradas en la Navidad de 1867, sin duda se extenderán hasta la eternidad.

 
 

[Acerca de Nosotros] [Teología] [Profecías] [ Apología] [Historia IASD] [Centro de investigación] [Iglesias adventistas hispanas en la Red] [Centro White][Centro de Noticias MPM][Itinerario][Foto-Album  Familia Martínez][Conozca a Marissa][Conozca al Dr. Martínez][La Leche y sus derivados][Escríbenos]

Usted es el VisitanteFastCounter by LinkExchange

Este sitio se suscribe los principios del código HON de la Fundación Health On the Net

AVISO LEGAL: Esta Web ha sido desarrollada como una potente herramienta de consulta y ayuda para el conocimiento y alivio de todas las enfermedades físicas, mentales y espirituales. En ningún caso debe considerarse sustituto de ningún tratamiento prescrito por su médico.