Debieran los Adventistas Unirse a Algún Nuevo Movimiento

Un inspirado desafío para aquellos que tratan de alejar a los miembros del movimiento Adventista.

Por Elena G. de White

NOTA. (Publicamos aquí extractos de un escrito aparecido en la Review del 8 de noviembre de 1956, preparado por la hermana White en 1893, exponiendo las falsas enseñanzas de dos hermanos que habían hecho circular un tratado que llamaron "El Fuerte Clamor", denunciando a la iglesia Adventista como Babilonia. Su mensaje es igualmente aplicable hoy, porque falsos maestros se levantan aquí y allá sintiendo una extraña carga para denunciar a la iglesia. Las solemnes palabras de la hermana White debieran abrir los ojos de todos los de honesto corazón en cuanto al programa destructivo llevado a cabo por diferentes brotes espúreos de reforma. Esta carta no había sido publicada antes - Los Editores).

Aquellos que han publicado el tratado "El Fuerte Clamor" no han consultado conmigo acerca de este asunto. Ellos han citado a menudo de mis escritos y les han puesto su propia adaptación. Pretenden tener un mensaje especial de Dios para declarar que la Iglesia Adventista del Séptimo día es Babilonia; proclaman su caída, y llaman al pueblo de Dios que salga de ella y tratan de que los Testimonios apoyen su teoría. Estas publicaciones están desviando las mentes y aumentando el prejuicio existente, tratando de hacer más difícil para ellas comprender el mensaje que Dios ha dado para amonestar el mundo, con un carácter completamente diferente.

Mi espíritu fue quebrantado dentro de mí. Siendo una carga por el pueblo de Dios, no por este escrito solamente, sino por mucho material como éste que está llegando a la gente, pretendiendo ser un mensaje de Dios. "Por sus frutos los conoceréis".

Un número de estos folletos han llegado al correo con las instrucciones al Post Master de entregarlos a los Adventistas del Séptimo Día. La circulación de las falsedades de D. M. Canright ha creado prejuicio haciéndose casi imposible llegar a la gente, y todo lo de este carácter levanta la sospecha de que trabajamos a escondidas.

Estos hombres que creen que están haciendo un servicio para Dios, están trabajando del lado del enemigo, no al lado de Dios. Un poco de levadura de falsa doctrina, bajo la inspiración de agentes satánicos, puede producir mucho daño a aquellos que no están arraigados y fundados e inmovibles en la verdad presente. Nadie puede estar seguro ahora, a menos que esté sobre la Roca eterna. Tenemos motivos para agradecer a Dios y confiar en él. El Señor Jesús conoce los suyos. Murió para salvar a un mundo perdido y está reuniendo un ejército para servir bajo su estandarte. El presentará una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga o nada similar.

Los testimonios han sido dados para corregir y aconsejar a la iglesia y muchos han hecho una aplicación práctica del mensaje a la iglesia de Laodicea y confesaron sus pecados y se arrepintieron en contrición de espíritu. Oyeron la voz de Jesús, el Mercader celestial, "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré en él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apoc. 3:20).

Estos hermanos que pretenden tener una luz maravillosa tuvieron la oportunidad de arrepentirse y confesar, limpiando así los escombros de su propio corazón para abrir la puerta y recibir al visitante celestial. Si se hubieran colocado ellos mismos en el canal de la luz hubieran recibido las más preciosas bendiciones del cielo. Hubieran visto que ciertamente el Señor se manifiesta a su pueblo y que el sol de justicia ha salido sobre ellos. Esto era mercadería preciosa. El consejo de Cristo a la iglesia de Laodicea era bien aceptado y todos aquellos que sintieron su pobreza compraron oro refinado (fe y amor), vestiduras blancas (la justicia de Cristo), y el colirio (discernimiento espiritual). ¿Por qué estos hermanos no aceptaron el ofrecimiento y se colocaron a sí mismos en el canal de luz? Eran pueblo cuitado y no lo sabían. No trabajaban en armonía con Cristo. No fueron compungidos y humillados por el Espíritu Santo y estaban tan enceguecidos que no podían ver los brillantes rayos de luz que descendían del trono de Dios sobre su pueblo. No escuchaban la voz del verdadero Pastor, escuchaban la voz del extraño.

Cuando considero los males de estos hermanos descarriados, yo siento un profundo pesar de corazón porque no se aferraron a Dios. ¡Oh!, ¿por qué ellos no abrieron la puerta de su corazón a Jesús? ¿Por qué ellos no removieron de allí todo lo que obstruye los rayos del sol de justicia para alumbrar al mundo? Mientras las bendiciones de Dios penetraban donde quiera, mientras su presencia consagraba y santificaba las almas, por qué ellos no colocaron sus almas en el canal de luz? Era porque Satanás había arrojado sus sombrar infernales en sus senderos para obstruir todo rayo de luz.

¿Cómo pudieron ellos regresar de esa reunión donde el poder de Dios se reveló en una forma tan destacada y proclamar que El Fuerte Clamor era que el pueblo guardador de los mandamientos era Babilonia? satanás dijo esto mismo a Cristo cuando Josué estuvo delante del Angel. Satanás estaba denunciando sus pecados como tan grandes que él no podía ser librado de la destrucción. Las palabras de Cristo son aplicables a estos hermanos y a todos aquellos que alberguen sentimientos similares: "Jehová te reprenda, oh Satán; Jehová que ha escogido a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestimentas viles y estaba delante del ángel y habló el ángel e intimó a los que estaban delante de sí, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y a él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de tí, y te he hecho vestir de ropas de gala" (Zac. 3:2-4).

La obra de Satanás es de cubrir con vestiduras viles al arrepentido y creyente pueblo de Dios que guarda sus mandamientos; pero Cristo Jesús ordena que sean vestidos con su justicia. Vestiduras hechas en los cielos.

Pero, ¿qué han estado haciendo los hermanos S. y C.? Si hubieran sido comisionados por Dios para hacer esta obra no hubieran necesitado apropiarse de los escritos de la hermana White, sin consultar con ella o decirle una palabra. Si ellos tienen tan grande confianza en la obra que el Señor le ha dado a ella, ¿por qué no buscaron su consejo? ¿Por qué ellos no consultaron con ella primero, para ver si este maravilloso mensaje estaba en armonía con las instrucciones que ella recibió del Señor? ¿Por qué no tuvieron ellos sabiduría para obrar correctamente?

Pero su mensaje es espúreo, del mismo carácter del mensaje similares de otros hombres pretendiendo haberlos recibido del Señor. Estos no soy rayos brillantes como los recibidos de una vela encendida del altar divino. Cuando el Señor da a su pueblo luz, ésta es luz y no oscuridad o error, despedida directamente de la verdadera luz que Dios ha enviado para fortalecer y bendecir y para dar esperanza a su pueblo. Estos hombres no tienen derecho de apropiarse de las enseñanzas puras que Dios tiene para su humilde sierva, para transmitir o colocarlas dentro del marco de sus errores, haciendo aparecer como si fuera la voz de Dios del cielo dando el "Fuerte Clamor" que la iglesia, su pueblo escogido, los que guardan sus mandamientos, eran Babilonia y que su pueblo es llamado a salir de ella.

Yo no tengo tal mensaje para dar; pero sí, uno de carácter completamente diferente. Mi obra es de salvar a los perdidos, a las almas que perecen y de enseñar como hizo Pablo, quien dice: "Porque no he rehuido de anunciaros todo el consejo de Dios; por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado" (Hechos 20:27-29).

Ahora él presenta delante de ellos otra clase de personas: "Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno" (Hechos 20:27-29).

En todas las edades del mundo hubo hombres que pretendieron tener una obra de Dios para hacer y no demostraron respeto para aquellos a quienes el Señor estaba usando; los tales no hacen la correcta aplicación de las Sagradas Escrituras. Ellos tuercen las Escrituras para sostener sus propias ideas. Cualesquiera sean las pretensiones de aquellos que salgan del cuerpo de la organización para proclamar teorías de su propia invención, estos están al servicio de Satanás, para levantar un nuevo movimiento y desviar a las almas de la verdad para este tiempo.

Tened cuidado de aquellos que se levantan con una gran carga para denunciar a la iglesia. Los escogidos que están de pie afrontando la tormenta de la oposición del mundo, y que están levantando los mandamientos de Dios, que una vez fueron derribados, para ahora exaltarlos como honorables o santos, en verdad son la luz del mundo.

¿Cómo se atreven hombres mortales, expresar su juicio contra ellos llamando a la iglesia una ramera, Babilonia, una cueva de ladrones, una jaula de toda clase de aves inmundas, la habitación de demonios, embriagando a las naciones con el vino de su fornicación, confederándose con los reyes y hombres grandes de la tierra, enriqueciéndose por medio de la abundancia de sus manjares y proclamando que sus pecados han llegado al cielo y que Dios ha tenido muy en cuenta sus iniquidades?

¿Este es el mensaje que tenemos que dar como Adventistas del Séptimo Día? les digo que ¡no! Dios no ha dado a ningún hombre tal mensaje. Que estos hombres humillen sus corazones delante de Dios y en una verdadera contrición se arrepientan de lo que ellos han hecho al estar al lado del acusador de los hermanos quien los acusa delante de Dios día y noche.

Casi parece imposible que cualquiera que haya tenido una genuina experiencia en la fe pueda sugerir tales erróneas aplicaciones de las Escrituras, que están aplicadas al pueblo guardador de los mandamientos de Dios. Supongamos que este movimiento espúreo es el que cada uno debe oír en este tiempo, "salid de ella, pueblo mío", a ¿dónde entonces iremos? ¿Dónde encontraremos la pureza, la bondad y la santidad que deseamos atesorar? ¿Dónde está el refugio donde los lobos no entrarán?

Les digo, mis hermanos, el Señor tiene un pueblo organizado por medio del cual él obrará. Puede haber entre ellos más de una veintena de Judas. Puede haber un impetuoso Pedro que bajo circunstancias de juicio niegue a su Señor; puede haber buenos representantes como Juan, a quien el Señor amó, pero que tenga un celo tal que destruya vidas humanas pidiendo que fuego caiga del cielo sobre ellos para vengar un insulto a Cristo y a la verdad. Pero el gran Maestro busca dar lecciones para corregir estos males existentes. El está haciendo lo mismo ahora con su iglesia. El está indicando sus peligros. El está presentando delante de ellos el mensaje de Laodicea.

El está mostrándoles que todo egoísmo, todo orgullo y exaltación propia, toda duda y prejuicios que conducen a resistir a la verdad y desvían de la verdadera luz son peligrosos y a menos que se arrepientan aquellos que acarician estas cosas, serán dejados en tinieblas como fue con la nación judía. Que cada alma busque la respuesta a la oración de Cristo. Que cada alma responda a esa oración en la mente, en peticiones, en exhortaciones, que todos sean una cosa así como Cristo es uno con el Padre y trabaje hacia este fin. En vez de usar sus armas contra nuestras propias filas, que sean usadas contra los enemigos de Dios y de la verdad. Respondan a la oración de Cristo en su propio corazón: "Padre Santo, a los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa como también nosotros. Santifícalos en tu verdad: Tu Palabra es verdad. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí., y yo en tí, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:11, 17, 21).

La oración de Cristo no es solamente por aquellos que son sus discípulos, sino por todos aquellos que han de creer en Cristo por la palabra de ellos hasta el fin del mundo. Cristo mira a través de dos mil años a su iglesia que existiría en los días finales antes de la terminación de la historia de esta tierra. El Señor ha tenido una iglesia desde aquél día, a través de las variadas escenas del tiempo, hasta ahora. La Biblia nos presenta una iglesia modelo. Debemos estar en unidad unos con otros y con Dios. Cuando los creyentes están unidos a Cristo, la vid verdadera, el resultado es que seremos uno con Cristo, llenos de simpatía, ternura y amor. Cuando cualquiera se desvía del cuerpo organizado del pueblo que guarda los mandamientos de Dios, cuando comienza a pesar a la iglesia en su propia balanza humana y comienza a expresar su juicio contra ellos, entonces usted puede saber que Dios no está guiando al tal. El está en el camino erróneo.

Si el dinero que ha sido gastado innecesariamente en hacer copias, que Dios en ninguna forma ha encargado sean hechas, hubiera sido usado económicamente en forma simple y segura para el progreso y la edificación del reino de Cristo en el mundo, en vez de ayudar a Satanás, arrojando reproches sobre el reino de Cristo y vistiendo a la iglesia con vestiduras viles como Satanás hace, e instándoles hacia una posición falsa usando las amonestaciones y correcciones que Dios le ha dado para mostrar sus pecados; cuán grande obra podría haberse edificando sobre la Roca verdadera!

Yo quisiera prevenir a todos los creyentes a que aprendan a mantener un celo divino sobre sí mismos, o si no, Satanás arrebatará su propio corazón y usted inconscientemente resbalará para hacer una obra en las filas de Satanás, sin que usted se dé cuenta de que ha cambiado de jefe para encontrarse preso del poder de un tirano.

Como iglesia debemos estar alertas, dispuestos a trabajar por los descarriados entre nosotros, como obreros juntamente con Dios. Estamos investidos con armas espirituales poderosas para derribar la fortaleza del enemigo. No debemos arrojar rayos de crítica contra la iglesia militante de Cristo. Porque Satanás ya está haciendo todo lo posible en este sentido, y vosotros que pretendéis ser el remanente del pueblo de Dios, sería mejor no ser hallado ayudándole a él en denunciar, acusar y condenar. Buscad restablecer y no derribar, desanimar y destruir.

Manuscrito 21

 

 
 

[Acerca de Nosotros] [Teología] [Profecías] [ Apología] [Historia IASD] [Centro de investigación] [Iglesias adventistas hispanas en la Red] [Centro White][Centro de Noticias MPM][Itinerario][Foto-Album  Familia Martínez][Conozca a Marissa][Conozca al Dr. Martínez][La Leche y sus derivados][Escríbenos]

Usted es el VisitanteFastCounter by LinkExchange

Este sitio se suscribe los principios del código HON de la Fundación Health On the Net

AVISO LEGAL: Esta Web ha sido desarrollada como una potente herramienta de consulta y ayuda para el conocimiento y alivio de todas las enfermedades físicas, mentales y espirituales. En ningún caso debe considerarse sustituto de ningún tratamiento prescrito por su médico.