CITAS SELECTAS ACERCA DE LOS HABITOS, LA PERSONALIDAD Y EL DESARROLLO DEL CARÁCTER

 

"El Señor le ha dado al hombre capacidad para un mejoramiento continuo, y le ha concedido toda la ayuda posible en ese trabajo. A través de las provisiones de la gracia divina podemos alcanzar casi la excelencia de los ángeles" Mind, Character and Persolality, pág. 9.

"El conocimiento propio es un gran conocimiento... El conocimiento propio nos lleva a la humildad y a confiar en Dios, pero no toma el lugar de los esfuerzos por mejorar. El que reconoce sus deficiencias no escatimará esfuerzos para alcanzar la norma más alta posible de excelencia física, mental y moral". Mind, Character and Persolality, pág. 5.

"... Muchos necesitáis de conocimiento de vosotros mismos. Desconocer vuestro propio corazón os lleva a no hacer caso de la necesidad de una experiencia diaria y viviente de la vida divina. En cierta medida hacéis caso omiso de la necesidad de tener una influencia divina constantemente con vosotros. Esto es positivamente necesario al hacer la obra de Dios. Si descuidáis esto, y pasáis llenos de confianza propia y suficiencia propia, seréis abandonados para cometer grandísimos desatinos. Necesitáis constantemente cultivar humildad de espíritu y espíritu de dependencia. Aquél que siente su propia debilidad mirará por encima de sí mismo y sentirá su necesidad de la fuerza constante que proviene de lo alto. La gracia de Dios lo guiará a ejercitar y cultivar un espíritu de constante gratitud. El que mejor conoce sus propias debilidades sabrá que es sólo la inmaculada gracia de Dios lo que triunfará sobre la rebelión del corazón.

"Necesitáis conocer tanto los puntos débiles como los fuertes de vuestro carácter, de modo que estéis constantemente en guardia, no sea que os ocupéis en empresas y asumáis responsabilidades para las cuales Dios nunca os ha designado..." Testimonies, vol. 3, págs. 321-322.

"Con frecuencia existen en la misma familia notables diferencias de temperamentos y carácter, pues está dentro de los planes de Dios que se realicen personas de temperamentos variados. Cuando esto sucede, cada miembro del hogar debiera considerar como sagrados los sentimientos y los derechos de los otros y debiera respetarlos. De esta manera se cultivarán la consideración mutua y la tolerancia, se suavizarán los prejuicios y se alisarán las asperezas del carácter. Podrá lograrse la armonía, y la combinación de los diversos temperamentos será un beneficio mutuo." Conducción del Niño, pág. 190.

"Lo que el niño ve y oye está trazando profundas líneas en la tierna mente, que ninguna circunstancia posterior de la vida podrá borrar del todo. Entonces el intelecto está tomando forma y los afectos están recibiendo dirección y fortaleza. Los actos repetidos en cierto sentido se convierten en hábitos. Estos se pueden modificar mediante una severa educación en la vida posterior, pero rara vez se cambian". Conducción del niño, págs. 184, 185.

"A menos que comprendan la importancia de efectuar esa enmienda esencial del carácter para ser mejores cada día, y capacitarse así para cumplir con las responsabilidades que descansan sobre ellos, se encontrarán junto con los perdidos". Hijos e Hijas de Dios, pág. 117.

"El cristiano no puede conservar sus hábitos pecaminosos y acariciar sus defectos, sino que debe reformarse por la renovación de su entendimiento, hasta lograr la similitud divina. Cualquiera sea la naturaleza de vuestros defectos, el Espíritu del Señor os capacitará para percibirlos, y se os dará gracia para que puedan ser vencidos. Por medio de los méritos de la sangre de Cristo vosotros podéis ser vencedores, sí, más que vencedores". Hijos e Hijas de Dios, pág. 351.

"Los hombres necesitan aprender que no pueden poseer en su plenitud las bendiciones de la obediencia, sino cuando reciben la gracia de Cristo. Esta es la que capacita al hombre para obedecer las leyes de Dios y para libertarse de la esclavitud de los malos hábitos. Es el único poder que puede hacerle firme en el buen camino y permanecer en él". El Ministerio de Curación, pág. 78.

"Que nadie diga: 'no pudo vencer mis defectos de carácter'; porque si tal es vuestra decisión, no podréis tener la vida eterna. La imposibilidad yace totalmente en vuestra voluntad. Si no queréis, entonces no podréis.

"La verdadera dificultad consiste en la corrupción del corazón no santificado, y en la falta de disposición para someterse a la voluntad de Dios. Cuando nazca el determinado propósito en vuestros corazones de vencer, entonces estaréis en disposición de triunfar, y cultivaréis modalidades correctas en las cosas pequeñas. La dificultad de vencer disminuirá en proporción a la santificación del corazón por la gracia de Cristo". Hijos e Hijas de Dios, pág. 17.

"En muchos casos debemos vencer nuestros hábitos e ideas preestablecidos antes de poder hacer progresos en la vida religiosa". Fundamentals of Christian Education, pág. 118.

"Por la repetición de los actos se establecen los hábitos y se confirma el carácter". Conducción del Niño, pág. 184.

"... La única seguridad para el alma consiste en pensar bien, pues acerca del hombre se nos dice: 'Cual es el pensamiento en su alma, tal es él'. (Prov. 23:7). El poder del dominio propio se acrecienta con el ejercicio. Lo que al principio parece difícil, se vuelve fácil con la práctica, hasta que los buenos pensamientos y acciones llegan a ser habituales. Si queremos, podemos apartarnos de todo lo vulgar y degradante y elevarnos hasta un alto nivel, donde gozaremos del respeto de los hombres y del amor de Dios". El Ministerio de Curación, pág. 392.

"Es deber de todos observar estrictas normas en sus hábitos de vida. Queridos jóvenes, esto es para vuestro propio bien en lo físico y en lo moral. Cuando os levantáis por la mañana, tomad en consideración, en la medida de lo posible, el trabajo que debéis realizar durante el día. Si es necesario, tened un pequeño libro para anotar las cosas que debéis hacer, y estableceos un tiempo específico para hacer vuestro trabajo". Mind, Character and Personality, pág. 596.

"Poca utilidad tiene el intento de reformar a los demás atacando al frente lo que consideramos malos hábitos suyos. Tal proceder resulta a menudo más perjudicial que benéfico". El Ministerio de Curación, pág. 114.

"Los malos hábitos, resistidos, ofrecerán la más vigorosa oposición; pero pueden ser conquistados si el combate es mantenido con energía y perseverancia". Testimonies, volumen 4, pág. 655.

"Los jóvenes deben empezar temprano a cultivar correctos hábitos de pensamiento. Debemos disciplinar la mente a pensar en un cauce saludable y no permitirle espaciarse en lo malo. El salmista exclama: 'Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía y Redentor mío (Salmo 19:14).

"Mientras Dios obra en el corazón mediante su Santo Espíritu, el hombre debe cooperar con Él. Los pensamientos deben ser sujetados, restringidos, privados de extenderse a contemplar aquello que sólo debilitará y mancillará el alma. Los pensamientos deben ser puros, las meditaciones del corazón deben ser limpias, si las palabras de la boca han de ser palabras aceptables para el cielo y de utilidad para vuestros asociados". Review and Herald, 12/6/1888.

"No se puede efectuar una reforma genuina aparte del poder divino. Barreras humanas contra tendencias cultivadas y heredadas son como un banco de arena contra el torrente. No será hasta que la vida de Cristo llegue a ser un poder vitalizador en nuestras vidas que podamos resistir las tentaciones que nos asaltan de dentro y de fuera". Mind, Character and Personality, pág. 760.

"Una genuina conversión cambia tendencias al mal heredadas y cultivadas". Mind, Character and Personality, pág. 145.

"Contemplando como en un espejo la gloria del Señor, hemos de ser realmente transformados, de gloria en gloria, en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. Esperamos muy poco, y recibimos conforme a nuestra fe. No hemos de aferrarnos a nuestras propias maneras, nuestros propios planes, nuestras propias ideas; hemos de ser transformados por la renovación de nuestras mentes de modo que podamos gustar 'cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta'. Los pecados habituales deben ser conquistados y los malos hábitos deben ser vencidos. La disposición y los sentimientos erróneos deben ser erradicados, y el Espíritu Santos debe engendrar en nosotros temperamentos y emociones santos". Carta 57, 1887.

"El cristiano no debe ser esclavizado por ningún hábito o tendencia heredada o cultivada". Mind, Character and Personality, pág. 146.

"Cristo ha dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal, heredadas y cultivadas, y para grabar su propio carácter en su iglesia". El Deseado de Todas las Gentes, pág. 625.

"Todos los que anhelan poseer la semejanza del carácter de Dios quedarán satisfechos. El Espíritu Santo no deja nunca sin ayuda al alma que mira a Jesús... Si la mirada se mantiene fija en Cristo, la obra del Espíritu no cesa hasta que el alma queda conformada a su imagen..."

"El ideal de Dios para sus hijos es más elevado de lo que puede alcanzar el más sublime pensamiento humano. 'Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto'. Esta orden es una promesa..."


"Un temperamento santo, una vida semejante a la de Cristo, es accesible para todo hijo de Dios arrepentido y creyente".

"Por la vida que vivimos mediante la gracia de Cristo se forma el carácter. La belleza original empieza a ser restaurada en el alma. Los atributos del carácter de Cristo son impartidos, y la imagen del Ser Divino empieza a resplandecer..."

"...Así como el rayo del sol imparte a las flores sus variados y delicados matices, imparte Dios al alma la hermosura de su propio carácter".

"El ideal del carácter cristiano es la semejanza con Cristo. Como el Hijo del hombre fue perfecto en su vida, los que le siguen han de ser perfectos en la suya". El Deseado de Todas las Gentes, pág. 269-280.

"La vida abnegada de Cristo es un ejemplo para todos. Su carácter es un modelo de carácter que podemos formar si seguimos en sus pisadas".

"Cristo practicó en su vida sus propias enseñanzas divinas. Su celo nunca llevó a ser apasionado. Manifestó consecuencia sin obstinación, benevolencia sin debilidad, ternura y simpatía sin sentimentalismo. Era muy sociable y sin embargo, poseía una reserva y dignidad que no estimulaban familiaridades indebidas. Su temperancia nunca lo llevó al fanatismo ni a la austeridad rigurosa. No se conformó a este mundo, y sin embargo, no fue indiferente a las necesidades de todos". Evangelismo, pág. 461.

"... Aquél cuyo corazón ha respondido al toque divino, buscará lo que aumente su conocimiento de Dios, y refine y eleve su carácter. Como una flor se torna al sol para que con sus brillantes rayos le dé bellos colores, así se tornará el alma al Sol de Justicia, par que la luz del cielo embellezca el carácter con las gracias del carácter de Cristo". El Deseado de Todas las Gentes, pág. 434.

 


 

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