Guía para la Enseñanza de la Literatura en
las Escuelas adventistas

Departamentos de Educación

Asociación General

 

 

 

INTRODUCCION

El tema de la literatura y su uso en las aulas de las escuelas adventistas, ha sido un tema de perenne discusión en los concilios y convenciones de maestros, especialmente entre aquellos que enseñan la clase.

En un intento por clarificar mejor la posición de la iglesia, un comité que representaba varios segmentos de la educación adventista pasó una semana entera estudiando y reflexionando sobre el tema.

La declaración o pronunciamiento preparado por este comité fue recomendado al Departamento de Educación de la Asociación General y al concilio otoñal, donde después de algunos cambios menores, fue aceptado y referido de nuevo al Departamento de Educación para su implementación.

El contenido de estas pautas está basado sobre la declaración aceptada y tienen la intención de orientar la enseñanza de la literatura en nuestras escuelas.

 

1. FILOSOFIA

La literatura en general establece las impresiones que el hombre tiene del mundo que le rodea, así como sus aspiraciones, hechos, pensamientos y logros, sean éstos buenos o malos. La literatura seleccionada, en forma particular para las escuelas adventistas, debiera guiar hacia el desarrollo del hombre como un todo; ya sea esta literatura en poesía o en prosa, ya sea sobre hechos reales o no, que provenga de fuentes religiosas o seculares.

Tal literatura deberá dar un panorama comprensivo del universo; ayudará a resolver problemas fundamentales y responderá a preguntas sobre el origen, naturaleza y destino del hombre, mientras enfatiza la verdad, lo honesto y lo bello.

El estudio de la literatura debiera dar sustento a la premisa fundamental de que Dios es el Creador y Sustentador de la tierra y del universo entero y que es la fuente de todo conocimiento y sabiduría. La presentación de tal literatura debiera confirmar la verdad de que Dios creó al hombre a su imagen y lo ayuda a restaurar esa imagen, al desarrollar su fe en Cristo. Debiera también cultivar una inteligente dedicación a la obra de Dios y desarrollar un deseo por servir a la humanidad.

La filosofía educativa adventista sostiene, que una relación estrecha con Dios se puede lograr mejor mediante la revelación de su naturaleza y propósitos. Los objetivos de la enseñanza de la literatura en los colegios adventistas estará, por lo tanto, en armonía con aquellas revelaciones, particularmente, otorgadas en las Sagradas Escrituras y en los escritos de Elena G. de White.

La enseñanza de la literatura en las escuelas adventistas debiera hacer énfasis, primeramente, en la edificación del carácter. Debiera transmitir a los estudiantes ideales espirituales, creencias, actitudes y valores de la iglesia, y más aún, debiera animarles a ser pensadores, leales ciudadanos y cristianos comprometidos.

Un cuidadoso análisis de los consejos de Elena G. de White y su total relación con los principios enunciados arriba, indica que un estudio dirigido de la literatura secular, tanto de la que se basa en hechos, como de algunos no basados en hechos, es legítimo en las escuelas adventistas. Tal literatura debiera ser estudiada con una consideración sobria respecto a los principios positivos establecidos en los escritos de Elena G. de White.

La literatura aceptable, cualquiera sea su forma, es un arte serio y debiera ser enseñado de tal manera que los estudiantes lleguen a estar vívidamente conscientes de sus cualidades estéticas - la belleza de sus palabras y estructura, de su ritmo, de lo luminoso y de lo sombrío. El maestro debiera compartir con los alumnos un amor innato o cultivado por la mejor literatura, de tal modo que puedan aprender a apreciar la mejor literatura y emplear sus principios en su propio quehacer literario.

 

II. LA SELECCION DE LA LITERATURA PARA LAS ESCUELAS ADVENTISTAS.

A. FUNCION

La función de la literatura selecta, para ser estudiada en las escuelas adventistas, es relacionar al estudiante con la riqueza artística disponible en todas las formas de la palabra escrita. La literatura está destinada a proveer enfoques permanentes y significativos del arte, esenciales a la experiencia humana. Desarrolla una apreciación y emulación por la belleza del lenguaje y el arte de la estructura literaria. El estudio de la literatura confronta al estudiante con la realidad, explora interrogantes significativos e introduce ideas en su contexto histórico. Provee así mismo, una base para el desarrollo de las facultades discriminatorias y anima al estudiante a emular las destrezas halladas en las secciones estudiadas. Debiera también guiar al lector hacia Cristo, construir y fortalecer la fe y el conocimiento y ayudarlo a ser un hombre espiritual en su totalidad.

 

B. EL CRITERIO

1. EN LO GENERAL

La literatura usada en las escuelas adventistas debiera ser:

a) Un arte serio. Conducirá al estudiante a tener una comprensión profunda de la naturaleza del hombre en la sociedad y será compatible con los valores adventistas.

b) Evitará el sensacionalismo (la explotación del sexo y la violencia) y el sentimentalismo exagerado.

c) No se caracterizará por el lenguaje crudo y profano y a veces ofensivo.

d) Evitará las historias excitantes y de suspenso donde domina el drama novelesco que favorece la lectura superficial y rápida.

e) Evitará los elementos que den la apariencia de hacer el mal deseable o donde la bondad aparezca como trivial.

f) Se adaptará a la madurez y el nivel del grupo o del individuo.

2. FICCION

El Nuevo Diccionario Internacional del idioma inglés, Webster, en su Segunda Edición no abreviada, define la palabra ficción. En su forma amplia: "Aquello que es fingido, inventado o imaginado; por ejemplo: una historia fingida o inventada, ya sea hablada o escrita, con intención de engañar o no. Es lo opuesto a la realidad". Literatura de ficción: Todas aquellas obras de imaginación ya sea en forma dramática o narrativa, específicamente novelas y romances.

....En la mente de muchos, el término ficción es menos abarcante respecto a las formas pervertidas y dañinas de la literatura destinada a exaltar al pecado y la vileza. En la mayoría de los círculos literarios la palabra ficción ha sido entendida simplemente como el término para categorizar las novelas y las historias cortas.

A partir de un examen profundo de las referencias que hace Elena G. de White al término ficción, el lector se dará cuenta que la palabra se aplica a las obras con las siguientes características:

(1) Es una literatura adictiva.
(2) Puede ser sentimental, sensacional, erótica, profana y baladí.
(3) Es escapista, causándole al lector convertir la realidad en un mundo de ensueño, inhabilitándolo para bregar y resolver los problemas de la vida diaria.
(4) Incapacita a la mente para el estudio serio y la vida devocional.
(5) Es sin valor y sólo sirve como pasatiempo.

Elena G. de White, por su parte, mientras exponía las características de la literatura objetable, reconoció como apropiado el uso limitado de cierta literatura no basado en hechos reales, al recomendar el libro El progreso del Peregrino e incluyéndolo en la compilación que hizo entre 1877 - 1878 de las Lecturas para el Día Sábado. Tales materiales en forma de historias simples que contienen enseñanza moral y religiosa, que abogan por una moralidad sana, que infunden un espíritu de devoción, ternura y verdadera piedad y que al mismo tiempo demuestran su valor, están en claro contraste con la ficción religiosa que ha probado ser una maldición.

En la selección del material literario, se debería seguir el Consejo de Elena G. de White, a fin de evitar aquellos materiales marcados por las características a las cuales ella llamó ficción. Dentro de estas limitaciones, algunas obras basadas no en hechos reales, y catalogadas comúnmente como ficción, podrían ser usadas en forma apropiada en la enseñanza.

 

3. BIOGRAFIAS

Las biografías pueden presentar las vidas de personas cuyas concepciones religiosas o vida personal no son dignas de imitar, así como mucho de tipo novelesco o de corte imaginativo.

Todo lo que se seleccione de material biográfico debe hacerse con sumo cuidado, siguiendo las mismas pautas ya mencionadas para otro tipo de lecturas.

 

4. LA GLORIFICACION DE LOS AUTORES

Las palabras inspiradas del Espíritu de Profecía han dado consejo a fin de refrenar la tendencia de glorificar a los autores de las obras literarias (Véase Consejos para Escritores y Editores, págs. 173, 174).

Se reconoce que ciertos autores no devotos y malos han incluido en sus escritos gemas de verdad y sabiduría. Han escrito además, algunas cosas que expresan valores morales, culturales y estéticos. Elena G. de White dice acerca de estos autores: "Podemos rastrear la ascendencia de los maestros del mundo hasta donde alcanzan los informes humanos; pero antes de ellos estaba la luz. Así como la luna y los planetas de nuestro sistema solar brillan por la luz del sol que reflejan, los grandes pensadores del mundo, en lo que tenga de cierto su enseñanza, reflejan los rayos del Sol de Justicia. Todo rayo de pensamiento, todo destello del intelecto, procede de la Luz del mundo" La Educación, págs. 13, 14.

Y, puesto que la advertencia ha sido dada para enseñar a los alumnos a "cómo escoger lo bueno y desechar lo malo", en la enseñanza de la literatura el énfasis primario debiera ponerse en los valores, los puntos de vista y la comprensión de lo que se encuentra en la literatura misma, a fin de evitar de algún modo la glorificación de los autores.

5. REVELACION

Los estudiantes de hoy están particularmente preocupados porque sus estudios sean relevantes a su experiencia y a sus intereses. Reconociendo que además del aprecio por los valores tradicionales, los estudios literarios promueven la comprensión útil y necesaria para resolver problemas y para arreglárselas con los cambios en lo personal y en lo cultural; los siguientes criterios debieran tomarse en cuenta:

a) Los maestros de literatura en las escuelas adventistas construyen sobre la premisa de que, tanto la selección de los materiales como los métodos de enseñanza, ambos deben ser gobernados por la importancia del desarrollo que los estudiantes debieron lograr para convertirse en cristianos adventistas maduros, comprometidos con la búsqueda de la sabiduría, la verdad, y preocupados por el bienestar físico y espiritual de sus semejantes.

b) Los maestros de literatura debieran ayudar a sus alumnos a descubrir la importancia que la literatura de la Biblia y los escritos de Elena G. de White tienen para el tiempo actual.

c) Las escuelas Adventistas (particularmente las de nivel superior), reconociendo el interés de los estudiantes en los agobiantes problemas humanos de hoy, podían incluir en su programa de la enseñanza de la literatura, materiales que los ayuden a aguzar sus percepciones y a mantener una perspectiva fresca acerca de los desafíos y valores que los alumnos han aceptado o mantenido sin un examen crítico.

La actitud juiciosa y la cándida explicación del maestro hacia tal material, debiera revelar al estudiante su aprecio por tan altos valores, así como la percepción y la perspicacia, a pesar de ciertos inconvenientes o desventajas. Los maestros debieran informar a la administración acerca del propósito y manera del uso de estos materiales. Lo apropiado de los temas y materiales a la edad del estudiante y la armonía con la filosofía expresada en este documento deben siempre ser de importante consideración.

6. CONVICCION INDIVIDUAL DEL ESTUDIANTE

En vista del hecho de que algunos estudiantes vienen a las escuelas adventistas con profundas convicciones de conciencia acerca de la clase de asignaturas que pueden o no aceptar, todos los maestros de literatura debieran esforzarse por proveer lecturas opcionales aceptables sobre temas relacionados para estos estudiantes, de tal modo que nadie se vea confundido por causa de su interpretación individual de las citas del Espíritu de Profecía.

 

C) EL PAPEL O ROL DEL MAESTRO

El maestro de literatura en una escuela Adventista del Séptimo Día, estará totalmente dedicado a los ideales y creencias de la iglesia, y ejemplificará estos ideales en su vida personal y profesional.

Se preocupará por la salvación de sus alumnos y la glorificación de Dios. El maestro usará materiales y métodos para ayudar a los alumnos a obtener los más altos objetivos que Dios ha destinado para el hombre. El maestro será selectivo al escoger sus asignaturas, y sus métodos de enseñanza infiltrarán en cada estudiante aquellos principios hallados en la Biblia y en los escritos de Elena G. de White. El recordará que la verdad es mejor comunicada en un marco de amor, compasión, belleza y simplicidad. El maestro tomará en consideración a la comunidad adventista para la cual enseña y los hogares de los cuales provienen sus alumnos; pero lo más importante que todo, es que tomará en cuenta a sus mismos alumnos, adaptándose a sus necesidades.

Al intentar resolver sus problemas profesionales, el maestro debiera consultar con sus colegas, y en caso de dudas sobre ciertos materiales de lectura para que sea presentados o leídos por sus alumnos, debiera buscar el consejo de la administración de su escuela.

 

III. LITERATURA REPRESENTATIVA DE LOS GRUPOS MULTIETNICOS

En el uso de la literatura producida por tales escritores:

1. El maestro debiera llegar a estar al tanto de las características culturales de los estudiantes y debiera conocer sus propias reacciones como maestro, al hacer un sondeo de sus propios sentimientos y prejuicios.

2. El maestro debiera luchar por mantener una comunicación abierta a través de discusiones sobre situaciones de la vida real, más bien que hacer énfasis indebido en la importancia de la gramática, la pronunciación y otros mecanismos del lenguaje.

3. Debería estar al tanto de las aptitudes e intereses de los estudiantes de grupos

"Maestros, arrancad de vuestras pláticas todo lo que no sea de la más alta calidad, mantened ante vuestros alumnos sólo aquellos sentimientos que son esenciales" (C.P.M. p. 403).

4. El estudiante debiera ser animado a sentir que su patrimonio étnico es una importante contribución a la sociedad; por lo tanto, no debiera sentirse incómodo si desea retener los rasgos distintivos de su propio trasfondo cultural.

5. El maestro debiera comunicarse con los estudiantes en forma individual estimulando el intercambio libre de ideas y ayudando a cada miembro de la clase a convertirse en un miembro productivo y con desarrollo propio en la sociedad.

6. El enfoque y secuencia de los materiales del curriculum en la literatura debiera reflejar el carácter pluralístico de nuestra sociedad, como para ser una sociedad multiétnica, inclusive.

 

 

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